Nahuel García, entrenador de Las Yaguaretés: Argentina se convertirá en una potencia tras un salto cultural

9 mayo, 2026

Plácido y sereno, no eleva la voz. Lleva arraigado el acento salteño. Se formó en el Jockey Club de su provincia y, cuando tiene un rato libre, aún colabora con el plantel superior. Pero hoy el foco de Nahuel García está en otro lugar: intentar situar a las Yaguaretés, la selección argentina de seven, entre la élite del circuito mundial. “El objetivo para nosotros es quedar entre los ocho mejores”, afirmó el entrenador, en la previa del debut en Hong Kong, este jueves a las 23.30.

En una extensa conversación con LA NACIÓN, García aborda diversos temas. Evalúa el salto de calidad que han experimentado las Yaguaretés este año, así como las complejidades del rugby femenino de base en Argentina. Las limitaciones y carencias en el desarrollo, los prejuicios que rodean al rugby y las virtudes de un grupo de jugadoras que busca dejar una huella histórica. “Las dificultades fortalecen a las chicas: son valientes y no se quejan de nada. Tienen una gran capacidad para resistir y soportar las adversidades que impone este deporte”, señala.

Nahuel García ingresó al rugby femenino en 2015. Y en 2022 se afirmó como head coach de la selección. “Miguel Seró era uno de los entrenadores que venía trabajando con las mujeres desde hacía mucho tiempo. Tengo mucha afinidad con él. De alguna manera me enseñó a amar el rugby femenino porque él es un apasionado”, cuenta el salteño, a la espera de un reto mayúsculo en Hong Kong, donde se enfrentarán a Francia, Estados Unidos y España en la fase de grupos.

-¿Cuánta diferencia hay entre la selección de 2015 y la actual?

-Muchísima. En aquella época el rugby femenino no disfrutaba del desarrollo que tiene ahora. Han transcurrido diez años y el contexto cambió. Aunque algunas chicas de aquel entonces siguen activas, como Sofi [González], Paula [Pedrozo] y Jose [Padellaro], hoy son las jugadoras con más experiencia. En ese momento tenían 17 o 18 años, estaban iniciándose. El panorama de hoy es mejor, ha evolucionado. En esta segunda etapa estoy disfrutando lo que el equipo ha logrado y, sobre todo, enfocado en lo que está por venir, que es realmente exigente.

-¿En qué aspecto evolucionaron más las jugadoras para alcanzar este nivel?

-Creo que la respuesta es transversal. Sin duda, la base es la parte atlética, y hoy están muy bien físicamente respecto a años anteriores. Las chicas están en una condición física de otro nivel. La comprensión del juego ha cambiado, lo ves en las charlas de video: cuando se les pregunta qué ven en una situación, las respuestas muestran que entienden la táctica, comprenden el contexto de juego y hablan con propiedad; antes no se observaba con frecuencia, porque la historia formativa como deportistas estaba menos ligada al rugby. Hoy, con la primera generación de jugadoras nacidas practicando rugby, son pocas, pero permiten hablar del juego con fluidez y entendimiento. Después, por supuesto, han perfeccionado sus destrezas. El manejo y uso del pie es una de las diferencias más notables respecto a los hombres, no tanto por la destreza de manejo, pero las chicas han mejorado mucho. En el seven, el manejo con el pie se vuelve imprescindible para la salida y la obtención de puntos a palos.

-En todo este camino, ¿hubo algún momento que marcó un quiebre para el salto de las Yaguaretés?

-El primer Sudamericano que Argentina ganó, hace tres años, en Asunción. Históricamente Brasil dominó esa competencia durante décadas, y Argentina estuvo cerca en varias oportunidades, pero nunca lograba vencer; siempre faltaba algo. Ese título significó la primera señal de que Argentina podía superar esa barrera sudamericana. En 2024 volvimos a ser campeones, también frente a Brasil, y 2025 repitió, sumando tres años consecutivos. Si bien hubo otros logros —como las etapas actuales del SVNS 2—, aquel Sudamericano representó el primer paso contundente para que las chicas se den cuenta de que pueden aspirar a más.

-¿Se esperaban ganar dos títulos en el SVNS 2 y liderar la competencia, o superó las expectativas?

-Siempre tuve fe en el equipo, pero debo reconocer que superó lo que esperaba. Tenía grandes expectativas y la certeza de que estaríamos entre los cuatro mejores equipos del SVNS 2, y que el equipo estaba preparado para dar ese salto. Cuando arrancó la serie y, en Nairobi, ganamos los tres partidos, ya se vislumbró que el equipo podía aspirar a algo más que un cuarto o tercer puesto. En ese momento fue una sorpresa terminar campeonas en el primer y segundo torneo. El primer puesto de la serie superó con creces lo que habíamos proyectado, eso quedó claro.

-¿Qué expectativas tienen para el Championship, en el que van a medirse con los mejores países del mundo?

-Es un paso adicional. Somos conscientes de que pueden haber momentos de frustración, porque hay selecciones más potentes. Vamos a hacer todo lo posible para subirnos a esa intensidad y esa exigencia. Todo apunta a aprender; el objetivo es quedar entre los ocho mejores, ya que eso garantiza seis torneos la próxima temporada frente a las mejores del mundo, lo que exigirá una preparación distinta. Contaríamos con más recursos para preparar al equipo y ser competitivas. Estamos en noveno lugar del ranking y queremos seguir progresando.

Mientras las Yaguaretés dieron un salto exponencial, el crecimiento del rugby femenino aún no se refleja de la misma forma en el rugby de base. “En cantidad, en los últimos años, se mantiene el número de jugadoras. Ha mejorado más la calidad que la cantidad. Habrá que esperar este año para ver cómo quedan los fichajes, que serán datos más objetivos”, reconoció García. “Quizás no creció tanto el número, pero se practica un rugby más bonito, algo que hace diez años no fluía y cada dos o tres movimientos la pelota se caía.”

-¿Cuál es el siguiente paso para que aumente el número de jugadoras en el país?

-La mayor fuente de conocimiento está en los clubes tradicionales y, la realidad, es que muy pocos cuentan con rugby femenino. En los clubes con mayor arraigo se encuentran los mejores entrenadores y las mejores infraestructuras. Su foco está en el rugby masculino, que tiene muchísimas demandas. El día que el rugby femenino florezca en esos clubes, Argentina podría convertirse en una referencia de vanguardia y brillo. Hay pocos que iniciaron ese camino: La Plata Rugby siempre ha tenido chicas en el seleccionado, Cardenales de Tucumán también. Córdoba Athletic y Universitario de Córdoba ya lideran proyectos de rugby femenino, pero, en proporción con la cantidad de clubes, la mayor parte de las jugadoras provienen de clubes de desarrollo. Aunque sabemos que en los clubes de desarrollo existen otras necesidades, destaco que aquellas chicas que lograron quedarse en el rugby, proveniente de esos clubes, muestran una gran resiliencia y están habituadas a las adversidades: al lugar de entrenamiento, a la falta de recursos y a múltiples limitaciones que han forjado su carácter. Hacen que las chicas demuestren mucho coraje, valentía y que no se quejen. Tienen una capacidad notable para resistir y sobrellevar las dificultades de este deporte. Creo que cuando Argentina dé un giro cultural y derribe ciertos prejuicios del rugby femenino, será una potencia.

-¿Cómo se puede convencer a los clubes tradicionales?

-Generalmente, el motor es alguien con una identidad muy marcada en su club. Por ejemplo, alguien que tiene una hija que quiere empezar a jugar al rugby y se pone a armar un equipo. En su club nadie le diría que no y, quizá, alguien lo ayuda y nace un proyecto dentro de la institución. Así ha ocurrido en muchos casos. He sido testigo de que muchas chicas empezaron a jugar porque las llevaron su tío, su padre o su hermano mayor. Lo ideal sería que surja desde la propia institución, contemplando los valores del rugby y lo que aporta a la sociedad. Y que esa posibilidad de disfrutar del rugby que tienen los varones también exista para las mujeres. Se suele decir que los clubes están hechos para que el rugby lo jueguen los hombres y el hockey las mujeres… Las chicas que quieren jugar al rugby ya han considerado varios deportes y, al final, optan por el rugby. No veo que sea una competencia entre hockey o rugby para un club. Son decisiones culturales e instituciones.

-¿Cómo es el rugby femenino de base en Argentina?

-Según reglamento, pueden jugar hasta los 13 o 14 años de forma mixta con los chicos. Las niñas que participan en el rugby infantil son muy pocas y la permanencia es difícil. A partir de los 15 ya no pueden jugar con los varones ni con las jugadoras del plantel superior. Ahí comienza el tramo más profundo, la etapa de juveniles. Muchas dejan de jugar por falta de competencia. Ese es el mayor vacío en la curva de desarrollo. Hay chicas que siguieron entrenando y continuaron en el rugby; la pasión por el rugby y la perseverancia las mantienen en este deporte. Es un gran valor, pero al mismo tiempo pierden la oportunidad de desarrollarse plenamente. Falta mucho por hacer. Ojalá que este buen ejemplo que están dando las Yaguaretés, por su juego y por el perfil de deportistas, sirva de modelo para más chicas y también para directivos para impulsar el rugby, o al menos para no frenar un proyecto de rugby femenino en los clubes.

-¿Cuán lejos estamos de que exista el rugby femenino de 15 en Argentina?

-Lo veo más cercano. Lo primero es la seguridad, y la UAR ha avanzado en ese aspecto respecto al scrum. Una mujer que recién empieza es mucho más vulnerable. Creo que en los próximos años el rugby de 15 ganará terreno. Me imagino, a mediano plazo, un primer seleccionado argentino femenino. Hace falta una decisión política para avanzar y decidir cuándo llegará ese momento. Si miro a la masa crítica de las chicas, hay jugadoras con perfil para jugar de 15. El seven exige una condición atlética específica y hay jugadoras con más perfil para ocupar la primera o la segunda línea del 15 que el seven rechaza por su nivel de exigencia.

-¿Tienen relación con los Pumas 7s…

-Es la tercera vez que las Yaguaretés comparten viaje con los Pumas 7s para un torneo puntuable. En Madrid 2024 y Los Ángeles 2025 afrontaron el repechaje por ascenso, mientras la selección masculina buscaba el título del circuito. En esta ocasión, Hong Kong será la primera de tres etapas que definirán al campeón de la temporada y a los ocho equipos por rama para disputar el SVNS 1 en 2027.

-¿Qué diferencias hay entre el proceso que han seguido los Pumas 7s en estos años y el de las Yaguaretés?

-Lo logrado por los Pumas 7s es extraordinario en términos de juego y resultados, un equipo que ha superado con creces lo que se esperaba. Pero hay muchísimas diferencias en el nivel de preparación con el que llegan los hombres y las mujeres a los 18 años. Hay mucho por aprender de la experiencia de los Pumas 7s, aunque no todo es directamente trasladable porque los contextos son distintos. Ahora nos toca viajar juntos. Compartir e intercambiar información nos permitirá extraer elementos que, adaptados, serán útiles para nuestro equipo.

-¿Qué similitudes encontrás?

-Argentina siempre muestra esa identidad de entrega, de defensa, de valor y de intensidad en los contactos. Pero no es fácil comparar; a pesar de que los Pumas 7s buscan recuperar la regularidad que los caracterizó, son dos mundos distintos que no se pueden equiparar. Los jóvenes llegan con una preparación física sólida y muchísimas destrezas. Aún deben acoplarse al equipo y entenderse mejor con sus compañeros. Sin embargo, traen una base técnica y atlética impresionante.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

¿Tenés una historia o una pregunta? Contactanos y sumate a Club Midland
Contacto