Kvaratskhelia: de la Tierra del Fuego Sagrado a la Champions League, el crack que en el PSG hizo lo que Messi, Neymar y Mbappé no pudieron

9 junio, 2026

BUDAPEST, Hungría.- Redescubrir la forma de escribir y pronunciar Khvicha Kvaratskhelia no es sencillo sin consultar Google, aunque los napolitanos ya lo aprendieron de memoria en el verano de 2022. Procedente de Georgia, un país donde habitualmente no florecen futbolistas de renombre, el extremo que apenas tenía 21 años había llegado al estadio Diego Armando Maradona para ocupar el lugar de Lorenzo Insigne, emblema del club azzurro. Nadie, en aquel entonces, imaginó que en pocos meses este “barrilete caucásico” escribiría un capítulo clave de la historia del Napoli al suceder al célebre 10 argentino mediante jugadas de ensueño. Esas acciones le valieron, poco después, el apodo de “Kvaradona”.

Regates improvisados, caños que surgían de forma natural y la sensación de poder generar peligro al arrancar, eso mostró el georgiano discreto que logró devolverle el título de campeón a un Napoli que no lo ganaba desde 1990, cuando Diego era capitán. Su bautismo en la cancha que vio triunfar al Pibe de Oro fue la bendición absoluta para un chico tímido que en sus dos años y medio en Italia se comunicó solo en inglés, y que cuando se enfundaba las botas caminaba hacia la gloria con movimientos de bailarín.

Mejor que Mbappé

Cuando, a comienzos de 2025, Kvaratskhelia decidió abandonar la soleada bahía de Nápoles para enfrentarse a la gris París junto al Sena, muchos dudaron de que el cambio le fuera a beneficiar. Su segunda temporada con el equipo italiano había sido decepcionante y la primera mitad de la tercera mostró su talento solo a ráfagas. En realidad, mentalmente el georgiano estaba agotado por la presión de una afición que en ciertos momentos logró tensar incluso al propio Maradona, además de otros argentinos como Ezequiel Lavezzi y Edinson Cavani. Estos últimos dos se marcharon de Italia rumbo al Paris Saint-Germain de los jeques, y lo mismo hizo Kvara, que al ponerse bajo las órdenes de Luis Enrique descubrió que su bloqueo era, en gran medida, psicológico.

Su última acción en el estadio Maradona fue un disparo que golpeó más el césped que la pelota, evidenciando un ánimo abatido. Antes de marcharse, de noche, el georgiano consiguió tomarse una foto ante el mural de Diego, que hoy en día es el segundo “monumento” más visitado de Italia tras el Coliseo. Más tarde llegó la gloria continental. Porque si en el sur de Italia dejó huella al devolver un Scudetto al único club grande entre los pobres, el talento nacido en la bruma caucásica expandiría su leyenda por Europa y más allá.

Si en Nápoles Maradona pasó a ser “mejor que Pelé” según una canción popular que emergió tras la llegada del Pibe de Oro al entonces estadio San Paolo, en París hoy Kvara es “mejor que Mbappé”. Y no solo por lo que ha ganado en la competición continental que más prestigio imprime en el mundo del fútbol de clubes. Porque en la capital francesa Kvaratskhelia se ha sumergido en una cultura de trabajo a 360 grados, que lo ha elevado a jugador global. Un número 7 con ganas no solo de tejer arabescos sino también de romper el juego rival desde la posición y la actitud. Algo que el propio Luis Enrique le recriminaba a Mbappé en un video editado por Movistar, en el que el francés, goleador implacable pero poco solidario, parecía casi ignorar sus consignas.

Una buena parte del mérito de por qué el PSG está en Budapest para volver a consagrarse campeón recae en “Kvaradona”, apodo que él mismo admitió apreciar a pesar de saber que no puede compararse con el astro argentino, “el más grande de todos los tiempos”. Su impacto en el PSG fue inmediato, aunque para aturdir a todos los rivales como lo está haciendo ahora ha necesitado un tiempo fisiológico de adaptación.

En sus primeros meses parisinos tuvo que adaptarse al diferente plan de trabajo que proponía Luis Enrique, que lo recibió con los brazos abiertos pero con la indicación principal de “correr como si fuera un lateral”, algo que Mbappé había rechazado con cierta resistencia. Y, mientras el caucásico la rompe en la capital francesa, el parisino Mbappé lleva dos temporadas seguidas sin títulos con el Real Madrid, y los hinchas del PSG siguen celebrando el cambio entre él y Kvara.

Fuego sagrado

Su estatus de titular indiscutible se afianzó sobre todo en la Champions, competición en la que ya había mostrado destellos con el Napoli -las victorias por 4-1 al Liverpool y por 4-2 al Ajax quedarán en la memoria del estadio Maradona no solo por el resultado sino por las imprevisibles gambetas del georgiano, que volvió locos a defensores expertos como Gomez o Van Dijk-. Sin embargo, ha sido en la temporada actual que el ex napolitano ha aumentado la calidad de sus jugadas, que han llegado a ser también más funcionales para el equipo. Y los números no mienten: Kvaratskhelia lleva 10 goles y seis asistencias en 15 partidos en la competición continental.

Pero el tramo temporal en el que el 7 del PSG ha sacado todo su fuego sagrado ha sido en el lapso más exigente, el de las eliminatorias. De los playoff hasta la semifinal de vuelta contra el Bayern de Múnich, de sus pies han salido siete goles y tres pases decisivos en ocho encuentros totales, y en la semifinal de ida contra el Bayern toda Europa asistió a su consagración. Un evento continental, por no decir planetario, en el que su talento no se limitó solamente a sus dos goles de autor sino a su notable trabajo en la etapa.

El funámbulo georgiano supo rehacerse también desde el punto de vista motivacional. Volviendo a nacer sobre todo en cuanto a elemento de sacrificio, y no solo de puro destello ofensivo. Sus repliegues persiguiendo a rivales de gran velocidad han pasado a ser costumbre como sus caños. La corrida con el poderoso Dumfries en los últimos minutos de la final del año pasado en la que el PSG vapuleó al Inter por 5-0 fue más noticia que su gol en el mismo partido.

El PSG que ahora puede aspirar por segunda vez consecutiva a la Champions League tiene como su protagonista a alguien que mediaticamente presenta un perfil más bajo que el Balón de Oro 2025, Ousmane Dembélé. Es un chico de 25 años que lleva dentro un fuego eterno. Un fuego que, según la mitología griega, el héroe Prometeo robó a los dioses para distribuirlo a los hombres. Esta caverna, por el azar de la historia, se halla en la actual Georgia, tierra natal de Kvaradona.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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