Sin argentinos en los singles de Roland Garros: del impulso inicial a un desenlace decepcionante

9 junio, 2026

Matteo Berrettini, el tenista italiano de casi dos metros y piernas estilizadas, que hace cinco años disputó la final de Wimbledon y luego fue cediendo terreno por diversas dolencias, mantuvo la estabilidad en medio del juego de luces y sombras que dominó la tarde en el interior del court Suzanne-Lenglen y convirtió en polvo la última ilusión individual argentina en Roland Garros. Juan Manuel Cerúndolo, el único tenista de nuestro país que alcanzó la segunda semana, cayó en los octavos de final ante el europeo, por 6-3, 7-6 (7-2) y 7-6 (8-6), en un duelo de dos horas y media.

El menor de los Cerúndolo, situado en el puesto 56 del ranking y que podría acercarse al top 45 cuando se actualicen las posiciones, llegó frente a Berrettini con un desgaste notable. Había necesitado doce horas y media para cruzar por primera vez la cuarta ronda de un Grand Slam, remontando dos sets abajo contra el número 1 del mundo, Jannik Sinner (afectado por diversos problemas físicos), antes de encadenar otra victoria maratónica, en cinco sets y seis horas, ante Martín Landaluce (España) en la tercera ronda —el tercer encuentro más extenso del torneo parisino. Con serenidad, pensamiento frío y un estilo artesanal que fue puliéndolo para acercarlo al tenis moderno y contundente, Juanma buscaba emular a Tomás Etcheverry, el último argentino en alcanzar los cuartos de final en el Bois de Boulogne (en 2023), pero terminó a un paso de lograrlo.

Así, más allá de los jugadores nacionales que siguen compitiendo en dobles, en categorías júnior y en tenis adaptado, ya no quedan singlistas en el segundo grande del año. En París, el tenis de nuestro país pasó, sin escalas, de un arranque numeroso y efervescente a una ausencia creciente mientras se consumía la primera semana de acción. Fueron doce los singlistas albicelestes presentes en los cuadros principales, once entre los hombres y solo una mujer (Solana Sierra). Dos se frustraron en su debut: Etcheverry, que era 23° cabeza de serie, y Sebastián Báez (64°). La tarea del platense, segunda raqueta argentina del ranking, resultó la más pobre y sorpresiva: cayó ante el portugués Nuno Borges en sets corridos, impreciso y sin esconder su nerviosismo.

Diez argentinos superaron la primera ronda, un hito que en el Abierto de Francia no se veía desde 2008. Pero el impulso fue menguando. Cinco jugadores se quedaron en la segunda ronda, aunque cada eliminación dejó su propia historia.

Tras vencer a Jenson Brooksby, Mariano Navone (38°) cedió en una batalla agotadora e inolvidable de 4h41m ante Jakub Mensik (26° cabeza de serie), 13-11 en el super tiebreak del quinto set. Facundo Díaz Acosta (151°) se retiró con una sonrisa en esta fase de recuperación: tras superar los tres desafíos de la quali y vencer al chino Zhizhen Zhang en la primera ronda, cayó ante el 18° preclasificado, Learner Tien.

Marco Trungelliti (81°), en su primer cuadro principal en París desde 2018, superó al clasificado de las fases previas Kyrian Jacquet y se despidió entre ovaciones del público en el Suzanne-Lenglen al perder en cuatro sets y casi cuatro horas ante el ruso Karen Khachanov (13°). Román Burruchaga (68°) superó el debut frente a un Báez sin confianza y con molestias en la rodilla derecha; en el siguiente reto logró un set ante Felix Auger-Aliassime (4°), pero terminó cayendo en cuatro parciales. Mientras tanto, Camilo Ugo Carabelli (59°) anhelaba avanzar más: cayó en la segunda ronda frente al ruso y undécimo cabeza de serie, Andrey Rublev.

Las cuatro raquetas nacionales que arribaron a la tercera ronda también se marcharon con sensaciones dispares. Sierra (68°), que solo disputaba un main draw en París y no había logrado victorias, logró dos triunfos muy valiosos: frente a la británica Emma Raducanu (campeona del US Open 2021) y, después, contra la finalista de 2024 y 13° cabeza de serie, la italiana Jasmine Paolini. Pero luego recibió un mazazo tan doloroso como sorpresivo, en 56 minutos: 6-0 y 6-0 ante la rumana Sorana Cîrstea (18°). Se fue de París con los ojos humedecidos, y valorará su evolución con el tiempo.

Thiago Tirante (60°), en la temporada más destacada de su carrera, se cruzó con tres españoles: venció al qualy Pablo Llamas Ruiz y al preclasificado 21° Alejandro Davidovich Fokina, pero no pudo con el “veterano” Pablo Carreño Busta. El platense nunca había llegado a la tercera ronda de un Grand Slam, se despidió con aprendizajes y aspirará a su mejor clasificación (se ubica 51° en vivo).

Para Francisco Comesaña (102°), la tercera ronda tuvo un valor especial. No llegó bien a la capital francesa, pero cosechó dos victorias (ante el top 50 Ethan Quinn y el 14° preclasificado Luciano Darderi), antes de caer en un combate de 5h13m contra Berrettini, que se decantó a favor del italiano por 15-13 en el súper tiebreak (el marplatense tuvo dos match points). Comesaña, que volverá al top 90, es el único argentino activo que ha conseguido terceras rondas de Grand Slams en césped (Wimbledon 2024), pista dura (US Open 2024) y ahora polvo de ladrillo.

Más allá de Etcheverry y Báez, la mayor decepción fue la de Francisco Cerúndolo, el mejor argentino del ranking (26°). Dos veces octavofinalista en París (2023 y 2024), aunque eliminado en la primera ronda en 2025, el porteño superó a Botic van de Zandschulp y a Hugo Gaston. Situado en la parte alta del cuadro, las chances se abrieron cuando su hermano venció a Sinner. Sin embargo, con 25° preclasificado, protagonizó un ataque de ira en la tercera ronda ante un rival que, antes de París, solo tenia un triunfo en tierra batida (el estadounidense y 85°, Zachary Svajda) y terminó cayendo en cinco sets. Fue una de las mayores decepciones del torneo: desperdició una oportunidad de brillar y dejó una imagen áspera al dirigirse de forma insolente a su entrenador, el uruguayo Pablo Cuevas, quien abandonó su banco durante el partido.

El año anterior en Roland Garros, Navone había sido el argentino que más lejos había llegado, aunque apenas llegó a la tercera ronda: era la primera vez desde 2016 que ningún argentino lograba avanzar a la cuarta ronda. Este año, los octavos de final de Juan Manuel Cerúndolo supusieron un empujón agradable para el zurdo de 24 años, que busca consolidarse incluso tras superar dificultades físicas. Pero esa única actuación destacada deja un sabor a poco en el Grand Slam preferido por los argentinos, un torneo que tantas veces elevó a nuestras figuras.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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