El Kempes se quedó desolado la única vez que recibió un test match entre los Pumas y Escocia. Era junio de 2014 y Daniel Hourcade daba sus primeros pasos como entrenador principal, tras su interinato de noviembre anterior. En aquella época. En el tercer año del Rugby Championship, Argentina no podía contar con los jugadores que militaban en clubes de Europa e iban a ser utilizados en el certamen hemisférico. Por ello, el tucumano apeló a la base de Pampas XV reforzada con algunos jugadores de segunda línea del Viejo Continente. Doce años después vuelven a enfrentarse, en el mismo escenario, pero en un contexto totalmente disímil.
La diferencia principal es que, por primera vez en catorce años, no se disputa el Rugby Championship. Otra es que los Pumas no tienen límites para convocar a ningún jugador, salvo una excepción obvia: los cuatro que participaron en la final del Top 14 de Francia el último fin de semana. En esta ocasión se espera un estadio lleno, igual que ante los All Blacks el año anterior. Asimismo, la ventana de junio se adelantó al mes siguiente. Pero lo más destacado es haber enmarcado esta serie de test matches, junto con los de noviembre, dentro de una competencia internacional. Ahora es por los puntos.
El Nations Championship, que inicia este sábado, y que incluirá entre sus encuentros destacados el choque entre Argentina y Escocia en Córdoba, llega como una iniciativa de World Rugby para aumentar el atractivo de este deporte en los años sin Mundial ni la gira de los Lions (los años pares). Aún está por verse la aceptación popular, pero lo concreto es que entre los jugadores genera entusiasmo.
“A mí me resulta atractivo. Me sorprende que haya pasado tanto tiempo para que lo apliquen”, comentó Pablo Matera en una entrevista reciente. “Tardaron mucho en encontrar la forma de competir realmente por algo. Ojalá siga creciendo. Que exista un torneo, que si hay descenso haya descenso, que haya mayor presión. Me entusiasma mucho esta nueva estructura.”
Para los Pumas, saber que hay algo en juego encende su gen competitivo. Jugar el Rugby Championship cada año es lo mejor que le ocurrió al rugby argentino. Aunque con altibajos, el crecimiento de los últimos 14 años es evidente y gran parte de ese progreso se atribuye a enfrentarse a las potencias del sur año tras año. Aquel 2014, exactamente, sería el año de su primera victoria. Al principio fue esporádica, pero con el tiempo se volvió más frecuente. No obstante, aspirar a competir por el título frente a los gigantes del sur en encuentros de ida y vuelta parecía una utopía. De esa forma, la ilusión de luchar por algo quedaba limitada a los Mundiales. Ahora, tienen un incentivo adicional por delante.
Quizá la diferencia más significativa respecto de lo ocurrido en 2014 tenga que ver con ello. En aquella oportunidad, un conjunto joven e inexperto de los Pumas venía de perder los dos primeros tests de la ventana frente a Irlanda, campeón vigente del Seis Naciones, pero dejaba sensaciones positivas sobre su juego: más atrevido y menos estático que en el ciclo anterior. El duelo ante Escocia en Córdoba se vislumbraba como una buena oportunidad para trasladar esa evolución al resultado, ya que el visitante también llevaba un equipo experimental; no obstante, Hourcade dio prioridad al desarrollo de la nueva generación: realizó nueve cambios en la alineación inicial y, a pesar de un desempeño destacado, el equipo dejó escapar una ventaja de nueve puntos a diez minutos del final y cayó 21-19 por un penal de Duncan Weir en el cierre. Tres argentinos que disputaron aquella tarde permanecen en la plantilla: Julián Montoya, Matías Moroni y el local Matías Alemanno. Estos Pumas no se contentarían con ser competitivos y con “perder hoy para ganar mañana”: sin importar el rival, salen a ganar.
Además de la posibilidad de contar con todos los jugadores, este año se suma la ausencia del Rugby Championship, lo que facilita a Felipe Contepomi no muy tardía dosificación de esfuerzos. A ello se deben sumar algunas circunstancias atenuantes. En primer lugar, las bajas de jugadores de Toulouse y Montpellier: Chocobares, Elías y Piccardo (más Miotti si es convocado). Además, una larga lista de lesionados, entre los que destacan Mallía, González, Rubiolo y Sclavi. Otro ausente será Marcos Kremer, que espera un hijo en estos momentos. En los dos primeros años de su mandato, no obstante, Contepomi dotó al plantel del recambio necesario para no sufrir por las bajas.
Por último, la diferencia se verá en las tribunas. En 2014, el Kempes parecía desproporcionado para un choque que no atraía ni por su cartel ni por lo que estaba en juego. En cambio, el duelo de la temporada pasada ante los All Blacks reunió una asistencia que rozó el récord para un test en Argentina. De cara al sábado ya se agotaron las entradas de populares y se han vendido 35.000 entradas. La organización espera vender las 10.000 restantes antes del inicio, programado para las 16. El entrenamiento abierto del fin de semana anterior reunió a 5.000 aficionados para ver a sus ídolos, como anticipo gratuito de lo que podría ocurrir.
Escocia también toma en serio el Nations Championship. Vienen con la plantilla al completo, incluido el apertura Finn Russell, recuperado tras perderse las semifinales de la Premiership, en las que fue sustituido por Santiago Carreras con la camiseta número 10. El equipo llega, además, en condiciones óptimas tras realizar una intensa preparación en Madrid, y con siete días de entrenamiento que acumularán los Pumas.
“Va a exigir un esfuerzo mayor, ¿pero qué mejor que tener una competencia intermedia? Te da la oportunidad de medirte con los mejores”, afirmó el pilar Ewan Ashman, integrante de una primera línea que es uno de los puntos fuertes de Escocia, en una conferencia de prensa a la que LA NACION asistió. “No quiero pensar más allá de esta semana. Creo que es un gran torneo, pero hay que tomárselo partido a partido. Solo pensamos en Argentina y en cómo lograr la victoria”. Sudáfrica y Fiji serán los siguientes rivales en esta ventana para un equipo que terminó tercero en el último Seis Naciones.
Empieza el año para los Pumas. Esta vez, con un sabor distinto. Jugar por los puntos enciende su gen competitivo.