Haaland anotó el tanto que selló la clasificación de Noruega y quedó a un gol de Messi en la tabla de goleadores

3 julio, 2026

Durante gran parte del choque celebrado en Dallas, el delantero del Manchester City no estuvo cercano a su mejor nivel. Disparó en cuatro ocasiones, con solo dos de esos remates yendo entre los tres palos, y tuvo poca incidencia en el desarrollo del encuentro. No obstante, volvió a dejar en claro una cualidad que suele caracterizar a los grandes delanteros: incluso en una jornada poco lucida, aparece cuando el equipo más lo necesita.

La clasificación parecía ponerse en jaque tras el lograrse el empate de Amad Diallo, pero a cuatro minutos del cierre estalló la acción decisiva. Patrick Berg se desbordó por la banda derecha y filtró un pase rasante hacia la zona central del área. Haaland ocupó el espacio libre y empujó la pelota casi pegada al palo, con algo de suspense, para convertir el 2-1 definitivo y desatar la fiesta de la plantilla noruega.

Segundo gol de Noruega frente a Costa de Marfil

El gol tuvo un valor que trascendía el marcador. Con esa conquista, Haaland alcanzó 60 tantos vistiendo la camiseta de Noruega en apenas 53 apariciones, una cifra que ilustra una eficacia notable: posee más goles que partidos disputados con su selección. Como referencia de esa magnitud, Kylian Mbappé también suma 60 conquistas internacionales, aunque requirió 101 encuentros para lograrlo. Si lo comparamos con leyendas como Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, el número 7 necesitó 130 encuentros para anotar 60 goles con Portugal y el 10 precisó 122 para alcanzar esa cifra con Argentina. Nadie había llegado tan rápido a semejante marca con una selección.

La producción ofensiva del delantero también explica el crecimiento de Noruega. En Francia 1998, la última participación mundialista del país hasta la fecha, el combinado sumó cinco goles en todo el torneo. Haaland igualó esa cifra por cuenta propia en apenas tres partidos del Mundial.

“Es una locura. Hacía 28 años que Noruega no disputaba un Mundial. Es enorme formar parte de esto. Me encanta que signifique tanto para todo el país. Creo que esto cambiará Noruega para siempre”, afirmó Haaland en declaraciones a TV 2 de Noruega, todavía emocionado por la clasificación. “Siento una unión muy fuerte. Es conmovedor verlo”, agregó.

El entrenador Stale Solbakken también enfatizó la respuesta de sus jugadores tras el empate. “Estaba completamente vacío”, reconoció tras el choque. “Es un grupo maravilloso, que volvió a levantarse. Estoy muy orgulloso de cómo reaccionó tras la igualdad”, sostuvo el técnico, que evitó profundizar sobre el próximo rival: “Hoy quiero disfrutar. Brasil será otro día”.

La clasificación también tuvo un significado especial entre las tribunas. Entre los espectadores se observó Alf-Inge Haaland, padre del delantero, quien celebró con un grito de júbilo el tanto decisivo y terminó llorando al finalizar. El exlateral derecho representó a Noruega en el Mundial de Estados Unidos 1994.

El domingo, en Nueva Jersey, Noruega se enfrentará a Brasil por un puesto en los cuartos de final. El destino volvió a cruzar los caminos de ambos combinados: en su última participación, en 1998, los escandinavos lograron una victoria histórica por 2-1 frente a los sudamericanos en la fase de grupos. El antecedente alimenta la ilusión nórdica: el historial favorece a los europeos, con dos triunfos y dos empates en cuatro enfrentamientos, incluido aquel inolvidable triunfo en Francia que permitió el pase a los octavos de final.

A pesar de la euforia por la clasificación, Haaland evitó alimentar el favoritismo de su selección de cara al cruce del domingo. “Tenemos pocas posibilidades”, respondió, con una sonrisa, cuando la FIFA le preguntó por las opciones de eliminar a Brasil. Después amplió: “Habrá equipos de gran nivel y no será sencillo. Será difícil avanzar. No sé si podremos lograrlo, pero nos hemos preparado mucho y seguimos muy preparados”.

El pitazo final dio paso a una celebración cargada de emoción. Martin Ødegaard tomó el tambor y volvió a liderar el tradicional “remo vikingo”, acompañado por todo el plantel y los seguidores que se desplazaron a Dallas. Haaland dejó atrás la timidez y se colocó un casco vikingo para tomarse fotografías con los aficionados, sonriendo ante las tribunas. Minutos antes había terminado entre lágrimas.

Entre la euforia, Haaland también destacó el impacto que esta campaña tiene para su país. “Claro que la gente en Noruega está eufórica. La unión entre el equipo y toda la nación nos ayuda muchísimo”, afirmó.

Con otro gol decisivo y varios récords más en su haber, volvió a demostrar por qué es el gran emblema de una Noruega que sueña en grande.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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