La proximidad de los encuentros más relevantes del Mundial no solo genera entusiasmo entre los aficionados. También puede provocar un incremento de la ansiedad, alteraciones del sueño e incluso un mayor consumo de alcohol. De acuerdo con especialistas del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), durante los grandes torneos es frecuente que aumenten las consultas relacionadas con estos cuadros.
El médico psiquiatra Juan Ignacio Ingelmo, integrante del Departamento de Salud Mental del Hospital de Clínicas, señaló que la intensidad emocional que despierta un Mundial tiene una base psicológica y social, aunque advirtió que, cuando esos síntomas empiezan a interferir en la vida diaria, resulta fundamental buscar ayuda profesional.
Razones de la elevada ansiedad asociada a un Mundial
Para Ingelmo, el impacto emocional del torneo va mucho más allá de lo deportivo. “El fútbol, en general, y un Mundial en particular, activa algo que trasciende lo deportivo”, explicó.
El especialista indicó que las personas construyen parte de su identidad a partir de los grupos a los que pertenecen y que la Selección Nacional representa uno de los símbolos colectivos más potentes. “Cuando la Selección juega, no es sólo un equipo el que está en la cancha. Es una representación colectiva de nosotros mismos. Eso explica por qué la carga emocional resulta tan intensa”, afirmó.
A ese componente se suma el carácter compartido de la experiencia. Para el psiquiatra, el Mundial constituye uno de los pocos acontecimientos capaces de sincronizar emocionalmente a millones de personas al mismo tiempo, una situación que amplifica las emociones individuales.
Qué sucede en el cuerpo durante la espera de un encuentro
La anticipación de un encuentro decisivo activa mecanismos biológicos similares a los que aparecen ante situaciones de incertidumbre.
“El cuerpo no distingue con precisión entre una amenaza real y una amenaza simbólica”, explicó Ingelmo. En consecuencia, se eleva la liberación de hormonas vinculadas al estrés, el pulso se acelera, la atención se fija en el evento y el sueño puede verse afectado.
El especialista aclaró que esta respuesta es normal e incluso puede formar parte del disfrute de la competencia. Sin embargo, advirtió que el problema surge cuando esa activación emocional sobrepasa la capacidad de regulación de la persona.
Cuáles son las señales de alerta
El médico recomendó poder detectar ciertos síntomas que pueden aparecer en los días previos a un partido importante y que reflejan una respuesta emocional desproporcionada.
Entre ellos mencionó:
Aunque aclaró que estas manifestaciones no implican necesariamente la presencia de un trastorno de ansiedad, señaló que sí pueden indicar que la respuesta emocional excede lo esperable ante un evento deportivo.
En las personas que ya presentan una predisposición a la ansiedad, añadió, la incertidumbre sobre el resultado, la falta de control sobre el desarrollo del partido y una exposición constante a información, análisis y debates pueden intensificar síntomas previamente controlados.
Cuándo conviene consultar a un profesional
Para Ingelmo, el criterio principal para buscar ayuda es el impacto que los síntomas tienen sobre la vida cotidiana.
“Si la ansiedad asociada al entorno deportivo está afectando el sueño de forma persistente, dificultando la concentración en el trabajo o los estudios, provocando síntomas físicos como palpitaciones, tensión muscular marcada, molestias gastrointestinales frecuentes, o deteriorando la calidad de las relaciones cercanas, eso ya justifica una consulta”, afirmó.
El especialista también alertó sobre otro signo de alarma: cuando la persona empieza a utilizar alcohol u otras sustancias para manejar la tensión emocional.
Las recomendaciones para disfrutar del Mundial sin afectar el bienestar
El psiquiatra enfatizó que el objetivo no es vivir el torneo con menos entusiasmo, sino conservar una perspectiva que permita disfrutarlo sin que ocupe todos los aspectos de la vida.
“Disfrutar de un evento con intensidad no requiere olvidar que se trata, al fin y al cabo, de un juego. Eso no quita emoción ni importancia, pero sí le pone un marco protector”
Entre las recomendaciones, sugirió mantener los horarios habituales de sueño siempre que sea posible, especialmente cuando los partidos se juegan por la noche y al día siguiente hay obligaciones laborales o académicas.
Por último, recomendó moderar el consumo de alcohol, limitar la exposición continua a análisis y redes sociales antes y después de los encuentros y cuidar el tono de las conversaciones sobre fútbol para evitar conflictos innecesarios.