Federer se despide en Nueva York: 23.000 aficionados llenaron el Arthur Ashe Stadium para aplaudirlo de pie

26 agosto, 2026

A cinco días del inicio de la fase principal, el Abierto de Estados Unidos ofreció este martes una jornada de alto voltaje estelar, con Carlos Alcaraz y Serena Williams en dobles mixtos y el tan esperado regreso de Roger Federer a las canchas de Nueva York para un encuentro de exhibición. Una especie de adiós, que nunca se anunció de forma oficial.

El gran martes estuvo marcado, sobre todo, por una atmósfera de nostalgia, gracias a la aparición de Federer en un entretenido choque de exhibición junto a Andy Roddick, su venerable rival, en el estadio de tenis más grande del mundo y ante una afición de alrededor de 23.000 personas dispuestas a rendir tributo a un jugador que marcó una era.

“Hay mucha alegría en poder volver al lugar donde he vivido tantos momentos maravillosos”, comentó el suizo, quien consideró a la exhibición como “una verdadera oportunidad de agradecer y decir adiós”.

Ganador de cinco títulos consecutivos del US Open y de 20 grandes, Federer nunca tuvo una despedida formal en Nueva York. Su última participación en Flushing Meadows ocurrió en 2019, cuando cayó en cuartos de final ante Grigor Dimitrov.

Las lesiones le impidieron regresar en los años siguientes, hasta decir adiós a su carrera en la Laver Cup de 2022.

Eso sí, el exnúmero uno del mundo descartó tajantemente cualquier posibilidad de regresar al circuito profesional.

“No, no, no, en absoluto”, respondió entre risas cuando le preguntaron por un regreso eventual. “Me alegra poder aclararlo por si alguien tenía la más mínima duda”.

Unas 23.000 personas aplaudieron de pie a Su Majestad, que hizo su entrada a la pista entre ovaciones propias. De inmediato, la pantalla mostró sus mejores momentos en Nueva York, la magia de su juego de derecha, la elegancia de su revés. El delirio de la afición y el tributo de sus rivales más encarnizados.

Quedó, sobre todo, en evidencia la grandeza de su talento único, al alzar el título en Flushing Meadows en cinco ocasiones. Agradeció al público, a la ciudad, al torneo. Y esperó a su rival de ocasión, un verdadero fuera de serie, Andy Roddick, que logró un gran éxito en Queens en 2003. Ambos, acompañados por Anna Wintour, editora de moda, y James Blake, un talentoso extenista, hoy de 46 años, como presentador.

Entre el suizo y el norteamericano se vivieron momentos de intensidad durante el desafío, a pesar de que el europeo se impuso en 21 de los 24 encuentros. Roddick aceptó con gusto su papel de compañero: “Todo se reduce a Roger. Aunque jugamos mucho y él me ganó bastantes veces, siempre mantuvimos una amistad a lo largo de nuestras carreras, algo que perdura y, con suerte, seguirá existiendo. Solo hay que decir ‘presente’ cuando Roger lo solicita”.

El tramo tuvo varios pasajes destacables. Como una devolución de revés de Roger, a contrapié, que hizo vibrar al estadio. La cámara captó en ese instante a Félix Auger-Aliassime, asombrado como un espectador cualquiera. También figuraba Serena Williams, una atleta de dimensiones que trascienden el tenis femenino. Miles de espectadores llevaban gorras con el emblema “RF”, el logotipo que acompañó la era de Federer, durante la cual conquistó 20 títulos de Grand Slam.

Mirka Vavrinec, su esposa, sus hijos, sus padres, se colocaron en primera fila, como en los viejos tiempos. Aunque, claro, la vida avanza para todos: entre ellas estaban las mellizas Myla Rose y Charlene Riva, ya con 16 años.

Sin embargo, fue solamente un partido. Un set, eso sí, que terminó 6-3 a favor de Su Majestad. Federer aceptó la ovación, lanzó la pelota a la gente y elevó los brazos para recibir, una vez más, el cariño del público. Más tarde se disputaron los dobles, con la presencia del gran Andre Agassi y del legendario John McEnroe para acompañar al suizo. Allí se anotó un 7-5 para la pareja Federer-McEnroe. Durante una de las pausas, Roger elogió a su compañero: “Estás para volver al circuito”. Big Mac, con 67 años, respondió con una carcajada: “¡No sabía que eras un buen comediante!”.

Federer descartó enfáticamente una vez más cualquier posibilidad de regresar al tenis profesional a los 45 años. “Hay demasiados obstáculos, estoy muy ocupado y apenas encuentro tiempo para jugar exhibiciones”, explicó, “imagínate intentar compaginarlo con el circuito. El cuerpo ya dijo basta. Estoy muy feliz con cómo me siento: hoy soy simplemente un fan más que disfruta observando desde afuera”.

“Quizás más adelante. Algún día podría volver a pisar esta hermosa cancha y jugar ante ustedes. Ha sido un honor. Muchas gracias. Lo digo en serio”, saludó Federer a la multitud. La despedida quedó sellada con una última foto en el centro del Arthur Ashe, junto a Agassi, McEnroe y Roddick, todos campeones en la Gran Manzana. Una noche para guardar en la memoria, con el reencuentro de aquellos tiempos no tan lejanos.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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