Navone marca un hito en el US Open al vencer a Djokovic en cinco sets y alcanza su mayor logro

31 agosto, 2026

La jornada inicial del US Open, el último Grand Slam de la temporada, ofrecía un choque nocturno entre Novak Djokovic y Mariano Navone. El serbio no necesita presentación: Nole es una leyenda en vida, pues, más allá de situarse en el 5to lugar del ranking, posee 101 títulos y 24 majors, con cuatro de ellos en Nueva York. Para el joven argentino, de 25 años y formado bajo la tutela de Alberto “Luli” Mancini, era la oportunidad de asestar un golpe de gran envergadura frente a uno de sus ídolos y emular lo que Thiago Tirante había logrado recientemente en el Masters 1000 de Cincinnati, al eliminar a Djokovic en su estreno y avanzar hasta cuartos de final. En definitiva, triunfo para el argentino tras un partido tremendo, con marcador de 7-6 (7-5), 5-7, 4-6, 6-2 y 6-1 en 4 horas y 36 minutos de pelea.

Navone llegaba a este cruce con una temporada irregular, acumulando 21 victorias y 20 derrotas, y un puesto 49. Lejos de estar entre los 32 cabeza de serie, le correspondía entrar “a la bolsa” en el sorteo del cuadro principal, y recibió uno de los premios mayores, un debut frente a una figura descomunal en la cancha más grande del mundo. Con poca experiencia en superficies de cemento, este año disputó dos finales ATP: en Ginebra cayó ante el estadounidense Learner Tien, y en Bucarest no pudo ante el español Daniel Mérida. Tampoco le habían ido bien los tres Grand Slams previos y, hasta entonces, solo había logrado una victoria en dos participaciones en la Gran Manzana.

A los 39 años, dos décadas después de su debut en Flushing Meadows, Djokovic llegaba en quinto lugar del ranking y como cuarto cabeza de serie. Sus actuaciones habían sido más esporádicas, con un balance de 14-6 en el año, y las dudas se habían instalado tras su tropiezo frente a Tirante en Cincinnati, respecto a su estado físico para afrontar un torneo que exige pleno rendimiento en el calor y la humedad de Nueva York.

En medio de esa atmósfera eléctrica, también había que medir la reacción de Navone ante un encuentro de semejantes características, con mucha menos experiencia que su legendario rival en ese escenario imponente. Así lo entendió Djokovic, que salió a presionar desde el inicio y logró romper el servicio de Navone para ponerse 3-0 en apenas 13 minutos. El de 9 de Julio tendría una primera gran oportunidad de acercarse cuando Djokovic sacaba 0-40, pero el serbio se recompuso y encadenó cinco puntos para despegarse 4-1. No pudo allí, pero sí en el séptimo game: Navone erró con una doble falta y cedió su servicio en cero para colocar el 4-3.

Por otra parte, también había que evaluar cómo le afectaba a Djokovic la humedad del ambiente. El serbio ya había comentado las dificultades que le provoca ese factor tras la derrota ante Thiago Tirante en Cincinnati. Se produjo una larga interrupción para cerrar el techo debido a la lluvia que amenazaba otras canchas, y tras recuperar el quiebre, Navone sostuvo y el primer set desembocó en un desempate. Un tiebreak parejo, disputado de igual a igual, hasta que, en el 6-5, el primero en vacilar fue Nole: error a la red y el set para el argentino.

El parcial cedido no parecía inquietarlo a Djokovic, más bien lo predisponía a disputar un enfrentamiento de gran duración. El exnúmero 1 del mundo volvió a la carga con una lucha intensa, con intercambios largos y defensas prodigiosas. El primer giro lo dio Navone en el undécimo game, con un saque impreciso que le costó el servicio, permitiendo que el serbio igualara el set a uno. Comenzaba otro partido.

El tercer set se mantuvo en esa tónica, con puntos extremadamente disputados y la búsqueda de espacios que Djokovic encontró con mayor frecuencia para desequilibrar. El serbio, entregado al esfuerzo, llegó a vomitar en una esquina durante el 4-4. Navone, de nuevo, dejó escapar su saque en un tramo clave, el noveno game. Se defendió con su servicio a continuación, y aunque tuvo un break-point para recomponerse, el balcánico mostró mayor consistencia y consiguió inclinar la balanza a su favor.

¿El partido estaba decidido para Djokovic? En absoluto. Ni siquiera cuando, con un esfuerzo descomunal, el exnúmero 1 rompió y se adelantó 2-1 en el cuarto set. La meta estaba a cuatro games… Pero Navone, lejos de rendirse, insistió y empujó para recuperar el quiebre a continuación. Se disputó un sexto juego larguísimo, de 16 puntos; por fin, en su cuarta oportunidad, el argentino logró el quiebre (4-2). Pareció sentirse Djokovic, que se apartó a un rincón para tomar aire y se tomó las piernas, reduciendo su porcentaje de primeros servicios hasta un 45%. El de 9 de Julio se mantuvo firme, recuperó el saque del serbio y cerró el cuarto set con un 6-2, llevando la serie a un definitivo quinto parcial.

Djokovic solicitó nuevamente la presencia del fisioterapeuta por molestias en la espalda baja. Ya llevaban 4 horas de pelea, cuatro sets y 271 puntos disputados. En este contextonu era claro que las posibilidades de Navone pasaban por mantener un duelo de duración extraordinaria, y, además, que el argentino nunca había ganado en cinco sets, con un 0-4 previo en ese formato. Su plan era claro: sostener el saque a toda costa y, si era posible, mover al serbio para forzar su desgaste físico al máximo. Desde las tribunas se oían los alientos para quien, para muchos, es el mejor tenista de la historia.

Navone olió su oportunidad. Mantuvo su servicio y, a continuación, quebró cuando Djokovic quiso acortar el punto al subir a la red; Navone respondió con un passing paralelo y dejó la pelota fuera de la pista (0-2). Ahora el argentino estaba cada vez más cerca. Djokovic tambaleaba, herido. Restaba completar el último zarpazo. Con un esfuerzo supremo, el serbio redujo a 1-3, dejando escapar algunas lágrimas, consciente de que ya no quedaba combustible. Navone solo tenía que mandar con cabeza lo que quedaba; con calma, sin prisas, esa serenidad que resulta tan difícil cuando enfrente está el ídolo en persona, el hombre del póster.

Djokovic trató de acortar los puntos tanto como pudo. Dos pelotas a la red lo dejaron con 1-5, y el servicio de Navone para cerrar una victoria histórica. El argentino se dio permiso para sellar el triunfo y no dudó. El serbio apenas se movía, casi sin sostenerse en pie. Un derechazo a la red de Nole dejó un match-point para Navone. Djokovic buscó la red, pero Navone, joven, ágil y atlético, respondió con un tiro ganador. En lugar de celebrar con gritos, miró a su rival con respeto, al hombre que hoy fue vencido en un momento histórico. Victoria de épica, la primera en cinco sets, y ante Djokovic, en Nueva York: inolvidable.

“Es la mejor sensación que he experimentado en una cancha de tenis. Esta pista es increíble, el escenario más grande. Es una maravilla. Fue extremadamente duro para mí porque estás frente al GOAT (el más grande de la historia). No es algo que suceda todos los días. Estoy muy feliz. No sé ni qué decir. Enfrentarlo aquí ya era un sueño hecho realidad”, destacó Navone en la entrevista posterior a su triunfo. En la segunda ronda, espera al ganador del partido entre Matteo Berrettini y Stan Wawrinka.

“Es una locura lo que pasó. Estaba muy nervioso, porque es muy difícil jugar contra un ídolo, contra el chico del póster, pero luego me puse más combativo. Lo vi tocado después, pero fui capaz de centrarme en lo mío. No es fácil jugar aquí, que parece su casa, ja. Es increíble lo que se vivió; mi madre y mi padre estaban en el estadio, es una locura tremenda, estoy muy feliz”, declaró Navone a ESPN.

Y añadió: “No fueron semanas fáciles. Tuve problemas y mi equipo estuvo siempre ahí; mi psicóloga fue muy importante, por eso hay victorias que valen mucho más. Ahora hay que procesarlo. No es fácil lo que me pasó con Mensik —perdió en la segunda ronda de Roland Garros—, con su rival al borde del colapso—, es difícil de procesar. Ahora estaba abajo en el cuarto set, y la situación pintaba mal, pero creo que ahí saqué mi mejor tenis, con buenos desplazamientos. Lo más importante era mantener la concentración, y en el quinto set vi que estaba algo más tocado; y aquí estamos. Jaja, nunca me había pasado esto en un Grand Slam, nunca había ganado en cinco sets. Ahora hay que cuidar el cuerpo y recuperarse, porque estuve corriendo cuatro horas y media. Tengo un par de días para bajar la adrenalina.”

Fue la primera vez que Djokovic se despidió en su estreno en el US Open y la primera vez en más de 20 años que perdía en la primera ronda de un Grand Slam, desde el Abierto de Australia de 2006, frente a Paul Goldstein. “Creo que era evidente que me sentía fatal en la pista”, declaró Djokovic. “Es algo que, lamentablemente, vengo arrastrando prácticamente en todos los partidos de este año: vómitos, un problema serio”.

“Tuve una rotura de ventaja en el cuarto set, pero también tuve dificultades constantes desde el cuarto juego del partido. Insisto, no quiero restarle méritos a su victoria. Felicidades a él. Es buena gente, un luchador. Pero, para ser sincero, no disfruté nada”, añadió el serbio. El sueño del 25º título de Grand Slam empieza a verse como una quimera. Tal vez haya sido su último episodio en el cemento de Manhattan, tras una derrota que huele a final de una era. El tiempo dirá. Mientras tanto, Navone disfruta de una noche única, aquella en la que venció nada menos que a Novak Djokovic.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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