¿Regresará Novak Djokovic al US Open? La incógnita persiste a raíz de la forma en que el tenista serbio cayó en la primera ronda del torneo en Nueva York, en un encuentro que la leyenda balcánica afrontaba para sumar su 25º título de Grand Slam.
Con 39 años (cumple el 22 de mayo), Djokovic cayó en cinco sets ante el argentino Mariano Navone (N° 49 del ranking), en un choque en el que el veterano n.º 1 mundial sufrió un desgaste físico notable y terminó llorando de impotencia en el set decisivo, tras perder 7-6 (7/5), 5-7, 4-6, 6-2 y 6-1 frente al público de la pista Arthur Ashe, que podría no volver a verlo competir.
Eliminado en la primera ronda de un Grand Slam por primera vez desde Australia 2006 (cuando cayó ante Paul Goldstein), el ex número uno del mundo (actualmente ubicado en la quinta posición de la clasificación ATP) Djokovic decidió no atender a los medios, y la organización optó por enviar a la prensa una breve página con declaraciones del serbio.
Fue una despedida triste para un coloso que mostró múltiples molestias a lo largo del partido: inestabilidad al caminar, mareos, vómitos y dolores en varias articulaciones. En algunos momentos trataba de enderezarse ante supuestos dolores en la parte baja de la espalda; en otros, quedaba agachado buscando un respiro, y en otros más se sujetaba el pie izquierdo, indicios de que el esfuerzo titánico frente a Navone le estaba cobrando la factura. Su rostro mostró dolor, especialmente ya cuando avanzaba el segundo set. En determinados pasajes parecía recobrar algo de energía; en otros, devolvía la pelota por mera obligación, y suelen acertar. La intervención del fisioterapeuta, que entró en dos ocasiones, no bastó para mitigar el malestar físico del ex N° 1 del mundo.
Después, Djokovic habló con cierto fastidio para el ATP Tour:
-Cuéntenos qué sucedió en la cancha, cómo se siente y cómo fue el partido.
-Creo que era obvio que me encontraba fatal en la pista. Es algo que, desafortunadamente, me ha perseguido en casi todos mis encuentros de este año. Ya sabes: vómitos, un problema serio. Y entonces todo mi cuerpo empezó a fallar, con calambres y dolor. Al final, la espalda y el hombro me traicionaron y no pude terminar el partido. Estuve a punto de empatar el cuarto set, pero el malestar me acompañó durante todo el choque. Reitero que no quiero restarle mérito a su victoria. Felicidades a él. Es una buena persona, un luchador. Pero, la verdad, no lo disfruté.
-¿Este es un problema que usted puede solucionar?
–No lo sé. Lo estoy intentando, lo estoy intentando. Ya veremos.
-¿Qué lecciones extrajiste en los últimos meses?
–No lo sé. No voy a profundizar tanto ahora. Simplemente estoy tratando de entender qué está pasando y hasta dónde puedo llegar en este sentido.
-No te gusta rendirte, pero ¿consideraste abandonar? ¿Consideraste…?
–Sí, sí. Sí, pero luego gané un set y después otro. Entonces pensé: bueno, tal vez exista una oportunidad. Sí, no quería rendirme en el cuarto o el quinto set, así que quería terminar el partido.
-Es la primera vez en 20 años que pierdes en la primera ronda.
–Sí.
-Es una racha un tanto extraña.
–Sí, es un buen récord, otro más. Pero, bueno, no estoy pensando demasiado en ello. Por supuesto me enorgullece lo que he conseguido antes, pero ahora es el presente. Acabo de salir de la cancha y sigo cuidando mi cuerpo.
-¿Qué significa para ti que el público intente ayudarte a superar eso?
–Sí, fueron muy amables. Estoy enormemente agradecido por haber vivido esta experiencia. En cuanto al partido y a cómo me sentí física y mentalmente, la verdad es que no lo disfruté en absoluto. Detesté casi cada instante que pasé en la cancha por ello. Pero respecto al público y su apoyo, fue increíble, sinceramente, desde el primer momento. Intentaron animarme en los momentos decisivos, y lamento no haber rendido al nivel que deberían, podrían o hubieran querido para ellos. Pero el afecto y la estima que me mostraron al final me conmovieron profundamente.