Llegó a Alemania con 22 años y ahora regresa, cargando una historia de vida que quedó marcada por aquel país. Cuando el Bayern Múnich lo contrató por primera vez, Franz Beckenbauer ya era una figura honoraria, y ese tipo de personalidades dejan huella. Entre esas leyendas figuran Beckenbauer, Rummenigue, Uli Honees, Paul Braitner… nombres míticos y a la vez muy cercanos, que caminaban cada día por la ciudad deportiva. Sus modales, su educación y su manera de pensar formaron a muchos; fueron personas que, pese a haber conseguido muchísimo, seguían comportándose con la misma humildad de siempre. Si ellos se mantenían así, no había forma de distanciarse de ese ambiente; así lo recordó Demichelis en una charla con LA NACION.
La vida le dejó una impronta alemana tan profunda que domina un idioma complejo con autoridad. Aquel recorrido lo llevó a Munich y ahora, a los 45 años, se instala en Leipzig, un vestigio de la antigua Alemania del Este. De Baviera a Sajonia en una nueva etapa de su vida. “Si el semáforo está en rojo, se queda en rojo. Mirás hacia un lado y hacia el otro, y no aparece nadie, pero esperás; te quedás dos minutos ahí, sin moverte. En la bici, diez bicicletas se van agrupando, pero no junto a una, sino en fila. Si en esos detalles mínimos hay una planificación, hay un respeto, hay una línea a seguir, imagínate el resto. Adopté esa regla, la de la puntualidad, como algo que ya forma parte de mi cultura”, relató en aquella conversación con LA NACION. Alemania dejó su marca. Y vuelve, ahora, con la puntualidad que exige la Bundesliga para conversar con varios medios.
“Alemania le dio la oportunidad de crecer como jugador, pero, sobre todo, de madurar como persona. Pasé 12 años allí; ese país impulsó mi carrera a nivel europeo y también me brindó la posibilidad de formarme como extranjero para educar a jóvenes alemanes. Fui un extranjero formando alemanes”, subrayó ante LA NACION. Nunca dejó de valorar esa oportunidad; está muy agradecido con este país. Y ahora le toca demostrar todo lo aprendido. Es un honor y es un momento de felicidad. Me preparé, llegué y ahora es hora de rendir. Ser entrenador extranjero implica una doble responsabilidad: hacerlo bien y abrir puertas a quienes vengan en generaciones futuras
En siete años como defensor y volante del Bayern Munich —con ocho títulos— compartió vestuario con varios de los mejores alemanes de su generación, como Oliver Kahn, Philipp Lahm, Bastian Schweinsteiger, Toni Kroos, Michael Ballack, Thomas Müller y Miroslav Klose. Después, el propio Bayern lo acogió otros cuatro años como entrenador en sus divisiones formativas. Más tarde llegaría River y otros proyectos. Mientras Demichelis se preparaba como entrenador, trabajó de la mano con Hansi Flick y Julian Nagelsmann. Pero un técnico alemán cambió sus planes recientemente…
El 28 de mayo de este año, Mallorca anunció la renovación de Demichelis hasta junio de 2028. Tenía confianza en el hombre que frente a su primer desafío europeo llevó al Mallorca a las puertas de la salvación en La Liga. “El técnico argentino apuesta por el proyecto del club bermellón y se compromete con la entidad para las próximas dos temporadas”, comunicó Mallorca en sus redes… Cuando el 12 de junio, de pronto, Demichelis se marchó, en las Islas Baleares quedó una sensación de traición.
Dos días después, Alemania debutaba en el Mundial y goleaba 7-1 a Curazao. Nadie sospechaba que dos semanas más tarde ya estaría eliminada por no poder superar a Paraguay en los penales de los 32avos. ¿Qué relación tiene Demichelis con todo esto? Directamente ninguna, pero aparece un nombre: Jürgen Klopp, el flamante entrenador de Alemania. Klopp, desde su cargo de director deportivo global de la firma Red Bull, llamó al argentino para ofrecerle la dirección del RB Leipzig. La cercanía entre ambos data de años atrás, desde la época en la que Klopp entrenaba al Mainz 05 y luego al Borussia Dortmund. El 22 de junio, Demichelis fue presentado en Leipzig, que asumió el pago de tres millones de dólares para activar una cláusula de rescisión con Mallorca.
Un mes después, Klopp fue anunciado como nuevo entrenador de la Mannschaft en lugar de Nagelsmann y, naturalmente, dejó su cargo estratégico en el grupo Red Bull, que además de RB Leipzig es dueño mayoritario del FC Red Bull Salzburg (Austria), New York Red Bulls (EE. UU.), el brasileño Red Bull Bragantino, el FC Liefering (segunda de Austria) y el RB Omiya Ardija (Japón). “He estado en contacto con él, ¿qué puedo decir? Simplemente le deseo lo mejor en la selección. Estoy seguro de que voy a aprender mucho de él. Y si tenemos la posibilidad de seguir en contacto y conversar de vez en cuando sobre distintos temas, para mí será fantástico”, detalló Demichelis hace unos días.
Asumió el puesto del alemán Ole Werner, destituido tras finalizar tercero en la pasada Bundesliga. El Leipzig de Demichelis debutó a mediados de agosto con un arrollador 6-0 de visitante ante Eitracht Trier, de la cuarta división, en la primera ronda de la Copa de Alemania. El sábado siguiente llegó el estreno en la Bundesliga, en casa, y vencieron 3-0 al Borussia Mönchengladbach. “Hemos empezado bien, pero eso no significa nada; ya no sirve lo que pasó el fin de semana. Salimos con una óptica de triunfo y el equipo jugó con una calidad notable. Será un día inolvidable; es un sueño cumplido porque siempre deseé venir aquí. Queremos que cada rival tema enfrentarse al Leipzig y que la afición quiera ver al equipo en el estadio. Ese es mi objetivo”, resumió Demichelis. “Este es el mejor inicio de temporada en la historia del club”, añadió, y cuando habló de emocionar al estadio se refirió al remodelado Zentralstadion, donde Maxi Rodríguez dejó una marca imborrable con su golazo a México en el Mundial 2006.
La próxima semana se sumergirá, además, en la Champions League, sabiendo que tras el sorteo le esperan Manchester City, Real Madrid, Manchester United, PSV y Feyenoord, entre otros. Su debut será ante el Como de Nico Paz. “Nada fácil. Tengo muchas ganas de dirigir al Leipzig en la Liga de Campeones. Medirnos contra los mejores de Europa es un reto increíble y es precisamente ahí donde debe estar un club con la ambición y la calidad del Leipzig”, comentó recientemente en el canal oficial. El club, que este verano vendió al delantero marfileño Yan Diomande al Real Madrid por 125 millones de euros, nunca ha ganado la Bundesliga –dos veces fue subcampeón– y en su vitrina sí cuenta con dos Copas de Alemania y una Supercopa. “La Champions es algo que motiva mucho; con la particularidad de que me voy a topar con grandes, grandes amigos, como Enzo Maresca, que es un hermano del fútbol, y con Willy Caballero. Hubiera gustado cruzarme con entrenadores que admiro muchísimo, como Manuel Pellegrini y el Cholo Simeone. Pero me enfrentaré a Mourinho, por ejemplo, y a muchos más. Será una experiencia enorme”.
-En el torneo que (casi) siempre gana Bayern Munich, ¿cuáles son las expectativas?
-La institución ha crecido a pasos agigantados y el objetivo siguiente es darle más proyección al crecimiento. Evolución. Me enorgullece que me hayan elegido. Su filosofía es incorporar a jugadores jóvenes para acompañarlos, proyectarlos y venderlos; no retenerlos durante diez años. Y mientras, competir. La intensidad es parte de la identidad del club. Vengo de España, donde el fútbol es más de posesión, y aquí, en las primeras semanas, los jugadores me salían a la carrera porque aquí se juega más en transiciones. Estamos tratando de lograr un equilibrio entre lo que me gusta y lo que el Leipzig necesita.
En la pretemporada disputó un amistoso contra el Bayern Múnich. Perdió 3-1 en el Allianz Arena… un lugar muy significativo en su trayectoria. Regresará el 17 de octubre para la sexta jornada de la Bundesliga. “Múnich es mi segunda casa —destaca—. El otro día viví sensaciones muy intensas al cruzarme con tantas personas conocidas; desde la inauguración del estadio viví allí, e incluso marqué mi primer gol en la Champions en el Allianz Arena… tengo muchas vivencias. Esta experiencia reciente me sirvió para prepararme para cuando vayamos por los puntos, y enfrentarnos a un equipo de esa magnitud será muy importante. El Bayern me dio una oportunidad cuando era joven y crecí allí. ‘Mia san mia’ —el lema del club, que en el dialecto bavaro significa ‘Nosotros somos nosotros’— representa algo para mí, así que es especialmente emotivo ser ahora el entrenador del RB Leipzig”.
-¿Qué cambios vas notando como DT?
-Para ser entrenador, primero hay que definir tus principios. Después, una metodología que los sostenga, y si además conectan con los de la institución, mejor. No he cambiado mi método desde que dirigía la Sub-19 del Bayern y lo he llevado a todos los equipos. Es una forma de entender el fútbol. Luego hay detalles que ajustar, y la rutina diaria del día a día te marca pautas para modificar. Estoy convencido de que los técnicos debemos adaptarnos a lo cultural; a veces un mismo ejercicio aburre o entusiasma a un jugador según su cultura. Y sucede lo mismo, por ejemplo, con la forma de tratar a los medios. En Argentina no gustaba que explicara demasiado lo que pasaba en los partidos, y aquí o en España se entiende y se acepta mejor. No es ni mejor ni peor, simplemente debo adaptarme lo más rápido posible con base en mi experiencia en River, Monterrey, Mallorca y ahora Leipzig. Adaptarme a lo cultural para estar más cerca de lo correcto que de lo equivocado.
La charla con periodistas de todo el mundo fue organizada por la Bundesliga. En la línea de coordinación, poco antes de empezar, pidieron evitar preguntas sobre River. Demichelis, amablemente, explicó: “Entiendo la búsqueda y espero que me entiendan: hace dos años que me fui de River y no voy a hablar de ese club. Se han dicho muchas cosas y yo soy muy respetuoso”. Más adelante, sí dejó entrever su vínculo con la entidad que lleva en el corazón: “Desde septiembre/octubre sentí el apoyo de mucha gente, especialmente de la gente de River que me escribe y se pronuncia… Entiendo que, por momentos, los argentinos se identifiquen con la forma de jugar del Leipzig, que es la misma que intenté plasmar en River, y en Monterrey y Mallorca tuvo momentos buenos y otros no tanto. Con la misma filosofía: no esconderse, presionar y atacar con el pase. Después, los jugadores son los protagonistas”.
Cuenta que llega al club a las 7 de la mañana y se va a las 9 de la noche. “Y no me quedo a dormir porque no hay habitación —agrega—; aquí hay una energía increíble”. Y se permite una concesión cuando aparece la palabra mágica: Messi. “Fui partícipe, fue un privilegio; fue un honor y me cuesta describir mucho de lo que quisiera decir o decirle a Leo… Lo resumí en mis redes con tres fotos: la primera, abrazándolo; la segunda, otro abrazo porque daban ganas de seguir; y la tercera, él celebrando y sonriendo, porque el fútbol de Leo es pura pureza, diversión; nos hizo vivir todo tipo de emociones. Fue un honor haber sido parte de su generación y lo voy a querer como a todos los argentinos”. Y las últimas palabras las dice con la mano derecha sobre el corazón.