A estas alturas, resulta poco habitual verlo ocupar la tercera posición del ranking. Se entiende que ese lugar es el precio de cuatro meses sin competir, a causa de la lesión en la muñeca. Al regresar a la actividad, Carlos Alcaraz continúa en el US Open, un torneo muy especial para él: Nueva York lo vio campeón en dos ocasiones, en 2022 y el año pasado. Regresar como defensor del título implica una enorme responsabilidad, pero Carlitos hasta aquí ha superado cada examen con solvencia. Esta vez, su rival fue el estadounidense Tommy Paul, 21.º del ranking, a quien derrotó por 6-4, 6-3 y 6-4, en 2 horas y 21 minutos de acción.
Frente a Paul, Alcaraz mostró lo que, hasta ahora, ha sido su encuentro más sólido desde su regreso, para meterse en los cuartos de final, instancia en la que espera al ganador del enfrentamiento que más tarde sostendrán el estadounidense Ben Shelton (9.º) y el griego Stefanos Tsitsipas (53.º).
Paul era, en lo previo, una buena prueba para este momento de Alcaraz. El nacido en New Jersey lo había superado al murciano en un par de ocasiones, y también es cierto que hoy por hoy el número 3 del mundo le había ganado cinco duelos consecutivos; el último en esta misma instancia en enero pasado, durante el Australian Open.
El partido empezó con los dos jugadores buscando desnivelar dentro de un nivel de juego muy alto, cargado de intensidad, con el norteamericano tratando de jugarle de igual a igual. Cada uno mantuvo su servicio con cierta holgura durante los primeros nueve juegos. Pero, antes de llegar al tie-break, Alcaraz presionó sobre el saque Paul. El estadounidense pronto quedó 0-40; salvó el primer set-point con un ace, pero en el segundo arriesgó con una derecha invertida que se le fue por poco y dio el primer set al español.
Quedarse con el primer parcial pareció ser un empujón anímico para Alcaraz, que empezó a castigar con el drive y pronto se adelantó 2-0 con un tiro ganador de derecha. Pero Paul respondió de inmediato con su primer quiebre de la tarde. No alternó en nada el desarrollo, porque poco después Alcaraz volvió a quedarse con el saque del estadounidense (4-1). Se sintió más cómodo a partir de allí el español, ya con una ventaja que no se le iba a escapar, más allá del esfuerzo del local para tratar de mantenerse a tiro en la cuenta.
Sin más opción que ir a todo o nada, Paul entró decidido a tratar de descontar en el tercer set. Sin embargo, Alcaraz consiguió otro quiebre en el tercer game para terminar de encaminar el partido. El momento de mayor tensión iba a llegar en el 5-4: con la posibilidad de cerrar el partido con su saque, Alcaraz cometió un par de errores y Paul quedó con un 15-40 que le abría la puerta para recuperarse. Pero el exnúmero 1 no dudó, y sumó cuatro puntos en fila, incluida una formidable derecha cruzada para ponerse match-point, y sentenciar a continuación para firmar el pase a los cuartos de final y consolidarse como candidato a una tercera corona en el cemento de Flushing Meadows, una misión que, hasta hace unos días, asomaba más que compleja.
En el balance del duelo, casi todos los aspectos quedaron en manos de Alcaraz. Firme con el saque (ganó el 75 por ciento de los puntos con el primer servicio), también subió varias veces a la red (23 de 29 puntos ganados) y supo meter presión con un 44% de puntos obtenidos desde la devolución. Iguales en errores no forzados (32 para cada uno), hubo una gran diferencia en los winners: 33 del español, por los 18 del norteamericano. Con una producción contundente, Alcaraz dejó en claro que tiene con qué para aspirar a una nueva consagración.