Michelsen llora tras acercarse a las semifinales del US Open y el gesto de Tiafoe

9 septiembre, 2026

Alex Michelsen no logró contener las lágrimas. Habían transcurrido 4 horas y 38 minutos desde el inicio de un enfrentamiento que parecía prácticamente suyo, y al concluir la batalla toda la tensión acumulada se convirtió en llanto y dolor. Del otro lado de la red se hallaba Frances Tiafoe, el jugador que acababa de arrebatarle la posibilidad de disputar por primera vez una semifinal del US Open. No obstante, antes de celebrar su propia hazaña, el vencedor se acercó, abrazó a su compatriota y trató de consolarlo.

La escena fue tan emotiva como el partido. Michelsen, con 22 años, permaneció aferrado a Tiafoe durante unos segundos. Había motivos para semejante desahogo: llevaba dos sets a su favor, estuvo a punto de sacar para sellar el triunfo y, más tarde, logró abrir una ventaja de 3-0 en el quinto. Estuvo muy cerca. Pero Tiafoe se sostuvo una y otra vez hasta imponerse por 5-7, 3-6, 7-5, 6-3 y 7-6 (10-6) para clasificarse a las semifinales del Grand Slam que se celebra en Nueva York por tercera ocasión.

Fue imposible que Tiafoe no se refiriera al llanto de Michelsen, por supuesto. “En cuanto lo abracé, vi que ya estaba llorando y le dije: ‘Hermano, lo entiendo. He estado ahí. He estado ahí dos veces, para ser justos… perdiendo en cinco sets’”, describió.

Y el vencedor continuó poniéndose en los zapatos de su oponente: “Sé cuánto duele eso y cuánto lo deseaba hoy. Así que le dije: ‘Hermano, vas a estar aquí muchísimas veces más… y yo te voy a estar mirando desde casa cuando lo logres’”.

El desenlace fue demasiado cruel para Michelsen. En el tercer set tuvo una de esas oportunidades que pueden marcar una carrera. Con ventaja de 5-4, tomó la pelota para sacar por el partido. El estadounidense estaba a cuatro puntos de la victoria más importante de su trayectoria, pero arrancó el juego con dos dobles faltas consecutivas. Tiafoe encontró allí una puerta que hasta ese momento parecía cerrada, recuperó el quiebre y terminó llevándose el parcial por 7-5.

El partido había cambiado de dueño. Tiafoe ganó el cuarto por 6-3 y llevó todo a un quinto set que aún tendría otra vuelta de tuerca.

Michelsen volvió a reaccionar y se adelantó 3-0. Otra vez parecía estar más cerca. Sin embargo, otra vez su compatriota encontró la manera de regresar.

La definición llegó en el súper tie-break. Después de casi cinco horas de desgaste físico y emocional, Tiafoe consiguió tres match points con el marcador 9-6. En el primero terminó la historia con un derechazo paralelo. Se levantó la camiseta para cubrirse el rostro durante el festejo y rápidamente caminó hacia la red.

Allí cambió la escena. Michelsen estaba visiblemente roto. Tiafoe dejó de lado por unos segundos su clasificación y su alegría y lo recibió en un largo abrazo. El joven apoyó la cabeza sobre su compatriota mientras lloraba. Después se retiró de la pista con una toalla cubriéndole la cabeza. El contraste era inevitable: a centímetros de distancia coexistían el alivio de uno y la desolación del otro.

“Esperaba que se pusiera nervioso. Jugó un partido súper duro, me dio un poco de chances con algunas doble falta y después lentamente recuperé mi ritmo. No lo conseguí hasta el tercer set, que solo empecé a jugar mejor y mejor. Es un infierno de jugador, él merecía haber ganado hoy”, afirmó Tiafoe tras el encuentro. Para el vencedor, de 28 años, será su tercera presencia entre los cuatro mejores del US Open tras las logradas en 2022 y 2024.

Para Michelsen quedó el dolor inmediato, pero también el mejor tramo de su carrera en un Grand Slam. Había alcanzado los cuartos de final sin perder un solo set y era el número 46 del ranking mundial. Incluso antes de enfrentar a Tiafoe ya había reconocido que disfrutaba avanzar lejos de los grandes focos: “Me encanta estar bajo el radar”.

Esta vez terminó en el centro de la escena, aunque por una razón que seguramente habría preferido evitar. El llanto tras la última pelota resumía todo aquello que el resultado no podía explicar: la magnitud de lo conseguido, lo cerca que estuvo de dar otro paso y lo difícil que resultó aceptar que, después de un partido maratónico, la oportunidad se le había escapado.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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