Ben Shelton será el adversario del Alexander Zverev en la final del US Open. El estadounidense, noveno en la clasificación, superó a su compatriota Frances Tiafoe, 12.º del mundo, con un marcador de 4-6, 6-3, 6-3 y 7-5 y se ganará un duelo decisivo frente al principal favorito del torneo por el título de singles masculino del último Grand Slam de la temporada.
Fuera de la pista, la amistad quedó aparcada durante las tres horas y dieciséis minutos de juego en el estadio principal de Flushing Meadows; al terminar, compartieron un abrazo en la red. El joven que hace cuatro años forma parte del circuito profesional no se limitó a eliminar al español Carlos Alcaraz en cuartos de final y se encaminó hacia su primera definición en un gran torneo, justo en su propio territorio.
“El domingo traigan toda esa energía para apoyarme porque voy a necesitarla para ganar”, pidió a la afición con una sonrisa cómplice, tras sorprenderse por su mayor madurez y compromiso en un escenario que acoge a leyendas del deporte y estrellas del cine. Señaló, entre otros nombres, a figuras como Venus Williams y a varios actores que ocupaban las primeras filas y palcos, entre ellos, Matthew McConaughey y Woody Harrelson.
Tiafoe se llevó la primera manga tras 45 minutos de juego, mostrándose más sólido frente a un rival que acumuló 14 golpes no forzados. Nacido hace 28 años en Hyattsville, logró el único quiebre en el noveno juego para ponerse 1-0 y devolvió la igualdad de inmediato con su servicio para cerrar la manga.
En la segunda tanda, Shelton logró un quiebre temprano para ponerse 2-0, pero no logró sostener el impulso y cedió su saque poco después. Aun así, el más joven de la cancha no volvió a entregar su servicio y consiguió un nuevo quiebre en el octavo game. Eso le dio un impulso notable para igualar las acciones, con más de la doble de tiros ganadores (13 contra 6), menos errores no forzados y una alta eficacia con el primer saque.
El tono del tercer set se elevó cuando Shelton tuvo tres oportunidades para romper y tomar la delantera 2-1. Sin embargo, Tiafoe reaccionó y neutralizó la amenaza, en medio de una protesta de su rival hacia la jueza por la demora de saque. Frances no aceptó la actitud de Ben, que quedó a la vista de todos durante un punto.
Si la intención era desestabilizar a Tiafoe, Shelton lo consiguió: volvió a disponer de una triple oportunidad de quiebre y, con más agilidad y recursos, tomó la delantera. El encuentro comenzó a lidiarse desde la zona de confort del zurdo de 1,93 metros, que cerró esa manga con otro quiebre en el cuarto punto de set decisivo, gracias a un primer puesto en el game más largo, de 15 minutos. “No meto una”, se oyó decir a Tiafoe al acercarse a la zona de su equipo cuando se le consultó por la racha de fallos.
Tras el paso de ambos jugadores por los vestuarios, el comienzo del cuarto parcial se dio con otro game prolongado que incluyó una nueva discusión, derivada de un punto en el que Frances detuvo el juego justo cuando su rival estaba a punto de sacar y devolvió la pelota demasiado larga. La jueza de silla obligó a reiniciar el punto, lo que provocó el malestar de Ben, que poco después consiguió sostener su servicio con mucho esfuerzo y dejó escape a un insulto en voz baja.
En la continuación del set, ambos mantuvieron sus saques, pero nada fue sencillo. En ciertos momentos aparecieron golpes sorpresivos y momentos memorables. Hasta que Tiafoe tuvo la obligación de sostener su servicio para forzar un desempate y, de inmediato, se encontró con tres chances de triunfo para revertir la situación. Bajo presión, cometió una doble falta que selló el desenlace del encuentro.
Ningún estadounidense había conquistado el Us Open en la categoría de singles masculino desde 2003, cuando Andy Roddick se llevó el título. Este domingo, Shelton tiene la posibilidad de romper esa sequía de 23 años. Zverev, campeón en Roland Garros, subcampeón en Wimbledon y claro favorito en Flushing Meadows, hará todo lo posible por frustrar el “sueño americano”.