Elena Rybakina se corona campeona del US Open tras vencer a Sabalenka

13 septiembre, 2026

La tenista kazaja Elena Rybakina derrotó a la bielorrusa Aryna Sabalenka y se proclamó campeona del US Open. Tras más de dos horas y media de juego, la jugadora que desde el lunes próximo encabeza el ranking mundial se impuso por 6-4, 5-7 y 6-2 en un choque caracterizado por la paridad que se resolvió con dos quiebres de la kazaja en el set decisivo. Es su tercer título de Grand Slam, después de Wimbledon 2022 y del Australian Open 2026.

Sabalenka no logró materializar su sueño de convertirse en tricampeona en Flushing Meadows, donde defendía el título conquistado en 2024 y 2025. Se encontró frente a una rival que defendió durante todo el partido y convirtió la devolución en una de sus principales armas. Además, sumó once ases. Y presionó con su segundo saque, asumiendo incluso el riesgo de cometer alguna doble falta en momentos delicados. Rybakina, que selló el triunfo con un servicio directo, cumplió con la máxima que ha caracterizado el historial entre ambas jugadoras, que ya es casi un clásico: quien ganó el primer parcial suele llevarse el encuentro en 14 de los 17 duelos disputados. Le tocó a la kazaja.

Sabalenka soñará con esta noche. En un mismo partido cayó en Nueva York, donde era bicampeona. Pero además dejó de ocupar la cima del ranking y pasó a verse por detrás en el historial de Grand Slams frente a Rybakina. Ahora, la kazaja la aventaja por una victoria: está 8-7 arriba.

El encuentro empezó a resolverse en el quinto juego del primer set: allí, Rybakina rompió el saque de su rival y ya no dejó escapar la ventaja. Mientras la kazaja mantenía su servicio sin mayores problemas, a Sabalenka le costaba mucho más. Ganaba los juegos, pero con su rival siempre en 30 o con ventaja igualada. En el segundo set, tras estar a punto de forzar un set, y luego de un error de la bielorrusa, Rybakina se llevó el parcial por 6-4.

La paridad de la primera manga se mantuvo en la segunda. En el décimo game, Sabalenka tuvo dos opciones de hacerse con el set, que no logró convertir. Pero fue su mejor tramo del partido: rápida, profunda y concentrada. Por su parte, la kazaja alternaba momentos de confianza y dudas. Con su saque, inició la secuencia del punto y cedió la iniciativa a su rival. Sabalenka aceleró y perforó la defensa de la kazaja para el quiebre y el set: 7-5.

Pero la paridad de los dos primeros sets se desvaneció en el definitivo. Ya sin piernas, Sabalenka sufrió dos quiebres y no pudo recuperarse. Porque Rybakina se mantuvo lo más racional posible. Ignoró la atmósfera que se vivía en el Arthur Ashe, donde la mayoría del público apoyaba a la bielorrusa. Y la kazaja, con una ventaja considerable en el marcador, aprovechó su saque para quedarse con el partido y con el título. Y con un ace.

La raqueta fracturada

La imagen de la final femenina del US Open es una raqueta agotada sobre la silla de Sabalenka. La bielorrusa, más encendida y expresiva que su rival, recibió ánimo cada vez que erró un golpe, gritó y soltó la tensión acumulada al lograr un punto clave. Pero en los últimos juegos sus desplazamientos mostraron señales de molestia. ¿Una dolencia de espalda? Es una incógnita. Lo cierto es que su tenis fue mermando.

Y Rybakina, fría como un iceberg, olió sangre. En ese decisivo tercer set apretó los dientes en los puntos decisivos. Logró quebrar el servicio de su adversaria en dos ocasiones. Un hándicap demasiado grande para Sabalenka, que, a pesar de variar golpes y buscar ataque, terminó cediendo ante el juego hipercalculado de la kazaja. Porque cuando la atacaron, ella se defendió. Cuando Sabalenka aceleró, Rybakina la levantó y ralentizó el ritmo. Su triunfo es el de la inteligencia; del pragmatismo.

Si Sabalenka es volcánica, Rybakina parece inhabitablemente contenida: apenas cierra un puño para festejar los puntos. Cuando alza el título, levanta ambos brazos. Es su gesto más elocuente de toda la final. Sabe que es la nueva campeona y, además, la nueva número uno del mundo. Sabalenka se quiebra al hablar. “No sé qué decir. Dar un discurso es lo último que quiero hacer ahora. ¡Gracias a todos! ¡Gracias por el apoyo durante estas dos semanas! Me he sentido como en casa estas dos semanas. Gracias a mi equipo. Me hubiera gustado jugar un poco mejor. Será hasta el año que viene”. Y se va con aplausos.

Le llega el turno a la flamante campeona: Elena Rybakina, quien por primera vez en su carrera se lleva el título de Nueva York. “Es difícil encontrar palabras en este momento. No esperaba algo así lidiando con una lesión. Aryna, eres una gran campeona. Felicitaciones a vos y a tu equipo por todos los logros. ¡No puedo encontrar las palabras ahora!”, se disculpa. Y agradece a los espectadores.

“Nunca tuve éxito en los últimos diez años. Me estoy enamorando cada vez más de Nueva York. Muchas gracias a todos. Quiero agradecerle a mi equipo. Sin ellos no estaría aquí. Esta atmósfera, este ambiente es increíble. Ya pienso en volver el año que viene”, dice Rybakina, la kazaja que coronó dos semanas inolvidables con un doblete: el título del US Open y el número uno del mundo. Luego, recibe el cheque que la acredita como la nueva campeona: un premio de US$ 5,5 millones.

Lo mejor de la final femenina del US Open

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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