Un desembarco con sello propio. Un ciclo que buscará restablecer una identidad y un nombre tan contundentes que cada una de sus decisiones resuena con fuerza en el mundo del fútbol. En su estreno como entrenador de la selección de Alemania, Jürgen Klopp dejó varias reflexiones que permiten entender cuál es su objetivo principal y organizó una lista para los cuatro próximos amistosos del equipo que levantó mucho ruido.
En Fráncfort, Klopp, heredero de Julian Nagelsmann tras el fiasco en el Mundial, ofreció una rueda de prensa en la que, para sorpresa de muchos, explicó que serán 44 los futbolistas con los que pretende contar para estos amistosos de la Mannschaft: “No formamos un equipo A ni otro B. Queremos triunfar en los cuatro encuentros”. Nos llamó la atención el talento disponible, tanto que ni siquiera todos pudieron ingresar, justificó el entrenador.
Lo paradójico es que lanzó la convocatoria en dos listas. En la primera figuran Joshua Kimmich, Kai Havertz, Jamal Musiala, Nico Schlotterbeck, Serge Gnabry y Lennart Karl, y se refleja el regreso del guardameta Ter Stegen, que, según Klopp, “es el número 1 y comenzará el primer partido como titular”. Este primer grupo se medirá el 24 de septiembre ante Países Bajos, en Ámsterdam, y tres días después frente a Grecia, en Augsburgo.
Y tras estos dos encuentros, entrarán en acción los otros 22 jugadores de la nómina, totalmente renovada salvo por el portero Finn Dahmen. Dos partidos, el primero ante Serbia, en Múnich, el 1° de octubre; el segundo, tres días después, nuevamente ante Grecia, en Salónica. Para estos duelos contará con Florian Wirtz, Saïd El Mala y Nick Woltemade como estandartes.
Klopp, además, expresó su fastidio porque se filtraron varios nombres de la nómina antes de su anuncio: “Me da completamente igual si los nombres se divulgan antes. Pero me parece miserable cuando alguien se gana la vida con eso”.
Durante la conferencia de prensa, fue muy claro con qué pretende de su equipo: “Debemos volver a disfrutar de jugar en nuestra selección. No tenemos que detenernos más en las cuestiones políticas que rodean al deporte, tenemos que recuperar la bandera”.
Y finalizó: “No quiero dejar el orgullo nacional en manos de la gente equivocada. Me llena de orgullo desempeñar este trabajo. El tiempo que dedicamos al fútbol debe servir para desarrollar un sentimiento de comunidad y sentirnos mejor. Nosotros tenemos que generar ese ambiente. Pero también necesitamos gente que lo reciba y se deje contagiar por él”.
La nueva línea de Klopp
La irrupción de Klopp en la rueda de prensa también fue un tema de conversación. El entrenador lució una gorra en la que se leía la frase: “Uno de 83 millones”. Y fue un golpe mediático, porque en pleno auge de la extrema derecha en su país, el seleccionador germano—tradicionalmente vinculado a la izquierda—expresó su posición respecto al panorama político alemán: “Quiero recuperar la bandera. No quiero que cuando alguien la ondee, otro piense: ¿qué haces?”, respondió ante la pregunta.
Incluso, hizo referencia a la reciente victoria en las elecciones estatales del partido Alternativa para Alemania, que se presenta como antiinmigración y obtuvo casi el 44% de los votos en el antiguo estado de Sajonia-Anhalt el 6 de septiembre, y espera buenos resultados en las elecciones del domingo en Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental.
“Me gustaría que la gente esté contenta de vivir en este maravilloso país. No quiero dejar el orgullo nacional en manos de las personas equivocadas. Patriotismo positivo siempre, ¡por supuesto! Han sucedido muchas cosas no hace tanto. Hubo una votación que a algunos quizá les pareció bien, pero otros habrían pensado: ‘¡Dios mío!, ¿qué está pasando aquí?’”, afirmó Klopp.
Y añadió: “Desde la óptica de alguien del mundo del deporte, me gustaría reivindicar la bandera para mí y para nosotros. Cuando la ondeamos, no quiero que nadie piense: ‘¿Qué te pasa?’. Quiero que piensen que somos felices y que comprendemos la suerte que tenemos de haber nacido en este maravilloso país o de habernos mudado aquí y vivir aquí”.