Horacio Marín, presidente de YPF, entre tenis y petróleo: la pasión que vence el estrés

21 septiembre, 2026

NEUQUÉN (Enviado especial).- Horacio Daniel Marín, el presidente de YPF, es una de las figuras más influyentes y transformadoras de la industria argentina y en ocasiones se le describe como “el mejor vocero del Gobierno”. Sin embargo, podría pasar desapercibido en una mesa de desayunos de un hotel de Neuquén con la ocupación al límite. Vestido con un buzo negro que ostenta el logo de YPF, jeans y zapatillas de lona, se sienta en un rincón, solo, sin vigilancia ni llamar la atención, revisando datos en una portátil que luce un sticker del antiguo emblema de la histórica petrolera.

El ingeniero químico de La Plata acaba de regresar de Mendoza, tras participar en una cumbre petrolera. Está en movimiento, pero le dedica un rato a LA NACION, como lo hizo desde aquella primera entrevista que ofreció cuando era CEO, en enero de 2024. Es un habitué de la ciudad de Neuquén, por supuesto. Pero este fin de semana tiene un gusto distinto, ya que logró fusionar dos pasiones: el tenis y el petróleo. Con 63 años, se vinculó al deporte de la raqueta desde los 11, en el club Universitario de La Plata. Como jugador encabezó los ranking nacionales de menores y hasta llegó a competir como profesional. Hoy ya hace muchos años que no juega, pero guarda muy presentes los conceptos del deporte y procura trasladarlos a su labor.

“¡Mirá lo que me puso en el teléfono mi mujer, Diana!”, dice Marín, divertido, mostrando los datos de una aplicación que le notifica cada vez que mencionan su nombre. “Desde que arranqué hay como 5400 reportajes. Lo que pasa es que estamos haciendo muchas cosas, ¿no?”, sonríe, orgulloso, al referirse a los niveles récord que ha alcanzado la compañía petrolera.

Marín actuó, de cierta manera, como un salvavidas para el tenis nacional. Cuando la Asociación Argentina de Tenis (AAT) buscaba opciones para organizar la serie de Copa Davis de este fin de semana ante Turquía, tras descartar al Buenos Aires Lawn Tennis Club por cuestiones de costos, Marín percibió la necesidad logística y conectó a la AAT con el gobernador Rolando Figueroa. Y así se concretó la primera serie de Copa Davis disputada en la Patagonia (vale recordar que YPF patrocina a la AAT, como también a otras selecciones del país).

El tenis y el petróleo son temas que a Marín le hacen brillar los ojos. Por eso no es extraño que empiece hablando con tanta pasión sobre un hecho ocurrido hace casi una década, en noviembre de 2016, cuando el equipo argentino de Copa Davis ganó la Ensaladera por primera vez, en Croacia.

“No he ido mucho a ver la Copa Davis. Pero para la final analicé dos cosas: cuando vi que Del Potro le había ganado siempre de juveniles a (Marin) Cilic (el mejor de los croatas), pensé: ‘Sale campeón Argentina’. Porque la definición era ese single. Entonces, compré un pasaje para Zagreb el lunes posterior a la serie y me fui solo. Me hice de entradas muy baratas: recuerdo que pagué 50 dólares los tres días, una cosa así, pero no estaba ubicado al lado de toda la hinchada. De hecho, había un argentino al lado mío, que trabajaba de guía turístico en África, que le encantaba el tenis y fue a verlo. Ese tipo tiene mucha responsabilidad en que haya ganado Del Potro (el cuarto punto de la serie, que terminó 3-2), porque fue el que le gritó a Cilic cuando hizo una doble falta, y luego vinieron los de seguridad a tratarnos de sacar. Le dije al tipo: ‘Callate la boca porque nos sacan’. Nos rodearon para ver qué hacíamos. Fue buenísimo, ja. Recuerdo que Del Potro iba dos sets a cero abajo y yo les decía a todos: ‘No se preocupen, va a ganar Argentina’. Porque es muy fuerte cuando le ganas a alguien desde niño (Del Potro tenía historial en su favor desde junior). No sé, no lo hablé con Del Potro, ahora capaz que me junto y le quiero preguntar si hizo algo. Viste que los tenistas no lo hacemos pensando, pero quizás hizo algo que al otro le hizo recordar todas las veces que había perdido de chico. Hay juegos psicológicos permitidos. ‘Le va a ganar, le va a ganar’, decía”, narra Marín.

-La Copa Davis era, de cierta manera, el único título mundial que le faltaba al deporte argentino. ¿Qué sentiste estando allí?

-Estuvo bueno, muy bueno. Me gustó haber ido. Y fue mucho más lindo por estar ahí presente: viéndolo por televisión hubiera sido distinto.

-¿Cómo tenista jugaste en la Patagonia?

-En Trelew, en un torneo Nacional. Recuerdo una semifinal de juveniles, en cancha dura, le iba ganando a Guillermo Rivas, la Vaca Rivas, que hace poquito falleció. Le iba ganando y me lo dio vuelta en tres sets. Ahí él empezó a jugar muy bien, era un año más chico que yo, creo que al año siguiente explotó, tenía una derecha muy fuerte.

-Así como Del Potro casi siempre le ganó a Cilic, ¿tenías un rival que generalmente te costaba vencer?

-Con el que tenía historial negativo era Horacio Alderete, de mi misma edad. Le gané algunas veces, pero generalmente me complicaba. De los de mi misma edad, creo que era el único; después no me ganaba ninguno. Los que tenían una derecha fuerte e invertida me complicaban.

-Uniste dos de tus pasiones para que esta serie de Copa Davis se jugara en Neuquén.

-Yo lo que hice fue unir puntas. Me llamó Zabaleta (Mariano; vicepresidente de la AAT) para hacer la Copa Davis. Hablé con el gobernador. Y uní las puntas para que ellos negocien. Sí estaba claro que si se llegaba a hacer aquí la Copa Davis y se llamaba Vaca Muerta tenía que ser sponsor YPF. Pero como se iba a llamar Vaca Muerta y nosotros decimos que venimos a trabajar con la industria y no contra la industria en forma hegemónica, tenía que haber más sponsors, entonces quedaron cuatro: YPF, Pluspetrol, Vista y Pan American Energy. Y la idea tampoco era que fueran las petroleras, las que venden en las estaciones de servicio. Vaca Muerta es sinónimo… Por supuesto que es integrado como YPF, como Pan American Energy con la marca AXION, pero la idea era que fuera puro Neuquén. Si bien nosotros en Neuquén tenemos una refinería, que es la más chica de YPF en Plaza Huincul, pero la idea de que la Copa Davis se llamara Vaca Muerta fue por el lugar, por la zona, por lo simbólico.

-¿Cuál fue la primera respuesta que te dio el gobernador Figueroa al plantearle la posibilidad de hacer un evento en la ciudad?

-Enseguida le pareció bien. Ayudé un poco en las negociaciones, pero yo no tuve un rol importante, yo me dedico a otra cosa. El rol mío es para que Argentina exporte más de 30 mil millones (de dólares en gas y petróleo); ahí es donde yo pongo el mayor tiempo. Pero esto fue muy fácil, porque tanto el gobernador como los dirigentes de la Asociación, lo hicieron bien. La venta de entradas fue un éxito, en menos de 30 minutos se vendieron todas.

-Coincidió con un momento en que la provincia que lidera el crecimiento económico del país busca generar eventos culturales y deportivos.

-Bueno, sí, pero acá hay mucho trabajo, mucho crecimiento en Vaca Muerta. Vamos batiendo récords, récords, récords, récords… YPF tiene mucha más actividad. En diciembre pasado teníamos doce equipos de perforación para Vaca Muerta, ahora creo que tenemos dieciocho y en febrero estaremos en veintiuno. Fuimos duplicando las inversiones. El año que viene las superaremos. Y así estamos constantemente. Y en dos años con el proyecto Argentina LNG, va a ser algo… todavía no lo puedo decir, porque tengo que hablar con los inversores en Nueva York, a mostrarles el largo plazo. Pero es algo muy impresionante. Hay una curva de producción histórica que hemos hecho recientemente donde se ve que logrando el objetivo que estamos haciendo ponemos a YPF en forma histórica y es una ayuda para la Argentina fuertemente, fuertemente.

-En tu primera entrevista, en enero de 2024, contaste tus anhelos. ¿Se están cumpliendo?

-En el día a día te manejás con grupo de gente que te asesora, te cuida…

-No tanto, eh. No tanto.

-Ok. La pregunta iba algo que contaste en 2024, que te gustaba ir a cargar nafta, bajarte del auto y hablar con los playeros. Tu popularidad aumentó mucho. ¿Lo podés seguir haciendo?

-Ah, sí, sí, sí. Siempre voy. Yo no utilizo custodios. Sí hay algunos acá, cuando estoy con temas laborales, pero no más. Cuando estoy afuera o los sábados y domingo por fuera del horario laboral, sigo haciendo lo que hacía antes, con el mismo auto de siempre y voy caminando en la calle sin problemas. Recibo felicitaciones y apoyo en la calle, lo cual es muy bueno. Lo que pasa es que trabajar en YPF es… hay que hacerlo para entenderlo. Es mi Wimbledon, como dije, pero la empresa es algo muy distinto en el corazón de los argentinos. Hay identificación. Es una marca muy fuerte y ahora las encuestas nos dan como la empresa de mayor imagen positiva de toda la Argentina. Hoy hay casi mil personas trabajando en real time (el Real Time Intelligence Center), que es tomar decisiones las 24 horas mientras las cosas van sucediendo. Recibimos tres mil millones de datos por día de las operaciones, vemos todo: los barcos que van llevando la carga, si las olas que van a venir tendrán cuatro metros o uno, cómo se va consumiendo en todos los surtidores de la República Argentina minuto a minuto. La transformación que se hizo en YPF es extraordinaria y se hizo con el apoyo de la gente; no se puede hacer solo. Hay un apoyo fenomenal de la generación de 25 a 40 años. Esa generación se ha puesto con orgullo a trabajar a full. Creo que lo que más nos distingue es la mística y la pasión. Las empresas que tienen resultados extraordinarios son las que tiene pasión.

-¿Como en el deporte?

-Sí. En el deporte eso se aprende. Volviendo al tenis: cuando voy a las cenas en el Buenos Aires Lawn Tennis, con excompañeros, hablás con ellos y yo lo analizo, no es que lo comento. A mí me pasó también. Cuando la pasión pasa al estrés, no se puede seguir jugando, le ha pasado a varios jugadores. A mí me sirve mucho para entenderlo y trasladarlo a la compañía. Cuando tenés pasión, no hay estrés. Cuando está el hambre al resultado, el hambre a la superación… Yo saqué las palabras ‘éxito y fracaso’, porque en una compañía el éxito es muy poquito y el fracaso es mucho. Y siempre hay superación: no importa si perdiste la final. O sea, si vos llegás a la final, hay una gran superación. Ahora si vos llamás éxito solamente a ganar torneos, es muy poco: lo mismo pasa en las compañías, donde la mayoría somos empleados en relación de dependencia, acostumbrados a tener un salario y genera mucho temor tomar riesgos. Por eso es que saqué ‘éxito y fracaso’ y lo reemplacé por ‘tomar riesgos’, como en el tenis.

-Encontrás un vínculo.

-Sí. Cuando los deportistas empiezan a sentir estrés es porque perdieron la pasión, ya sea por edad, porque empieza una generación a ganarte, porque te cuesta ir a los torneos, no disfrutás, por lo que sea… ‘Queman’, lo describen. Yo digo que cargué mi tanque con nafta Infinia hasta el 2031. Creo que ahí, una vez logrados los objetivos, puede llegar a pasar estrés o, más que eso, cumplir un ciclo. Yo veo muchos CEO que están desde hace muchos años, se vuelven repetitivos, les cuesta buscar el otro salto.

-Hablás de longevidad en la función y es inevitable no traer sobre la mesa a Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic.

-Exacto. Creo que ellos tenían continuamente pasión por lo que hacían. Ahí sí se puede hacer un paralelismo en las empresas. Vos no te tenés que quedar por quedar. Tenés que estar viendo las nuevas tecnologías para actualizarte. Cuando hacés eso, te vas superando, y eso es lo que hicieron esos jugadores de tenis. Es un deporte muy individual y lo he hablado. Los conocí a los tres. A Nadal lo conocí en Nueva York y es una persona con una historia extraordinaria de superación, pero era muy claro cómo tenía que ir dando sus pasos. Esa claridad conceptual es lo que los hace avanzar. Con Djokovic, cuando vino a la Argentina, seleccionaron a ocho personas porque él quería hablar y pensar en inversiones. Le pregunté, inclusive, cómo se veía, si se enfocaba mucho más tiempo en el tenis. Lo vi como que no tenía un escenario, pero me dijo algo que ya le marcaba que le iba a costar más. Dijo: ‘Se fueron ya Federer y Nadal, yo me siento bien físicamente, creo que tengo para mucho tiempo, trabajo para eso, pero se fueron compañeros de batalla y eso significa que el final está cerca’.

-¿Extrañas jugar al tenis?

-Hace mucho que no juego, no lo hago. Creo que la última vez que le pegué cuatro pelotas fue cuando mi hermano (el empresario Guillermo Marín) trajo a Federer (en 2012). Pero ahí ya hacía como diez o quince años que no competía. Tengo 63, creo que dejé de jugar alrededor de los 45 y 46. Los últimos tiempos jugué con Fernando Rodríguez Canel en La Plata. Jugábamos dobles. Pero llegaba de viajes y jugaba en días nublados, grises, con frío y muchas veces decía: ‘¿Qué hago acá?’. Pero no por malestar, sino porque le había metido muchísimo al tenis durante tanto tiempo, con lluvia y sol. Es más: era tan apasionado por el deporte que me había comprado un equipo impermeable en España y salía a correr por La Plata a las seis de la mañana con lluvia, viento.

-¿Y no te tienta volver a jugar?

-No lo sé, me joden para que lo haga. El otro día, Martín Jaite estaba dando una clínica de tenis acá en la ciudad, fui al mediodía, yo estaba de traje, le pegué dos o tres pelotas y nada más. Estoy muy ocupado en mi rol.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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