La jornada vespertina en Rosario quedará grabada por un único nombre: Enner Valencia. El delantero ecuatoriano emergió como la figura decisiva que permitió a Boca lograr la clasificación para las semifinales de la Copa Argentina. Fue una victoria histórica, una remontada para el recuerdo del equipo conducido por Vasco Arruabarrena, que venció 3 a 2 a Racing, elenco que dominaba 2 a 0, y que había celebrado con un gol olímpico en la primera mitad. En el Gigante de Arroyito se vivió un auténtico clásico, de principio a fin. La primera aproximación al arco fue de Ortegoza, a los 10 segundos, y el último grito de alegría xeneize llegó justo antes de cumplirse el tiempo adicional señalado por el árbitro Andrés Gariano.
Fueron muchas las emociones, pero la acción decisiva llegó a los 19 minutos de la primera mitad: Racing ejecutó un córner desde la izquierda y Gastón Lodico se hizo cargo de la ejecución. Su derechazo, curvado y elevado, encontró el segundo palo de Brey para abrir el marcador 1 a 0.
Esa primera mitad tuvo más corazón que juego. La Academia aguantaba y Boca buscaba el empate con pocas ideas. Se acercó el descanso y, al inicio de la segunda mitad, el equipo de Juan Pablo Vojvoda volvió a golpear. Maravilla Martínez apareció en el área como aquel goleador implacable de la era Costas y, tras otra pelota detenida, marcó el 2 a 0 al minuto.
Boca parecía muy golpeado, pero Arruabarrena decidió dar un giro valiente a los 11 minutos. En un doble cambio introdujo a Sebastián Villa y a Enner Valencia al campo: ingresaron por Velasco y Ascacíbar, y por momentos el equipo pasó a jugar con un esquema 4-2-4, con Flores y Villa como extremos (derecha e izquierda, respectivamente) y Merentiel y Valencia como doble punta. El entrenador sabía que era necesario arriesgar para intentar empatar.
La clave estaría en los centros (y, sobre todo, en los remates de cabeza). A los 27, llegó el primero: Blanco sacó desde la izquierda y Valencia cabeceó solo para acortar distancias. Racing mandaba 2 a 1 y añadía tensión al choque de cuartos de final. A los 35, Villa, desde la izquierda, lanzó un gran centro con la derecha al punto penal y el ecuatoriano volvió a rematar de cabeza para dejar la pizarra 2 a 2. El guardameta Cambeses exigió a la defensa ante la réplica tardía.
Aún quedaba tiempo. Podía ser para cualquiera, aunque ambos ya imaginaban la posible tanda de penales. Sin embargo, Valencia emergió como el héroe del atardecer rosarino, para resolver el asunto antes de los lanzamientos. En el quinto minuto de descuento, en una de las últimas acciones del partido, Carlos Palacios envió un centro desde la derecha y Valencia volvió a cabecear (sí, otra vez) para sellar el 3 a 2 y hacer estallar de júbilo a la afición Xeneize, que colmó las gradas del Gigante de Arroyito.
Para Racing, todo lo contrario. Un presente oscuro en el fútbol local y una eliminación insólita en la Copa Argentina, quizá el torneo en el que más se esperaba para aspirar a levantar un título y, a la vez, aferrarse a la clasificación para la Libertadores 2027. Pero la ilusión del 2-0 se transformó en la pesadilla del 2-3 y el entrenador Vojvoda vuelve a estar en la cuerda floja.