Francia e Italia brindaron un gran duelo en la Nations League: del golazo de Olise a la arremetida de Bastoni

3 octubre, 2026

En el encuentro más intenso de la jornada de este viernes, correspondiente a la tercera fecha del grupo A de la Nations League, Francia e Italia —dos potencias— firmaron tablas 1-1 en el Stade de France, en París. Ambos venían de victorias previas, lo que potenció las expectativas, y además marcó el reencuentro del técnico Zinedine Zidane con la Azzurra, rival con la que protagonizó su expulsión en la final del Mundial 2006, tras propinarle un cabezazo a Marco Materazzi. Fue un choque cargado de emociones, con varias pulsaciones, un golazo de Olise, nacido de un toque corto tras un tiro libre, una corajeada de Bastoni para rescatar a la Azzurra y grandes atajadas de Donnarumma, una de las figuras del encuentro.

La iniciativa fue para el conjunto local, bien plantado en campo rival desde el esquema 4-3-3, mientras que Italia, compacto en su área, intentaba recuperar la pelota en bloque para salir a la contra. Con Sebastián Espósito y Kean en las bandas, respetando tácticamente el sistema 4-1-4-1, uno de los duelos planteados desde el inicio fue por la izquierda, para ver si Riccardo Calafiori podía contener a Michael Olise. El otro Espósito (Pio) ejerció como delantero.

Sin embargo, Italia no se limitó a defender. Fue tal la intensidad que Moise Kean dispuso de la primera oportunidad clarísima para abrir el marcador, con un remate tras un centro desde la derecha del lateral Kayode que terminó salvando en la línea Maignan (atajadón). Y la segunda opción más clara de la primera mitad también cayó en manos de la Azzurra, con un remate a la carrera de Scalvini que rozó el poste derecho de Maignan.

El “arte de defender” en la primera mitad

El poderío ofensivo de Francia no era ninguna novedad. Salió con el trío Olise, Dembélé y Doué, y se sumaron Cherki y Rabiot, volantes con despliegue y gol, además de los laterales Kalulu y Truffert. En los primeros 20 minutos dominó la posesión, con un 62%, pero le faltó precisión en los últimos metros y la defensa italiana consiguió doblarle las marcas por las bandas. Más que robar la pelota, el “arte defensivo” del visitante consistía en cortarle casi todos los pases, tanto por dentro como por fuera.

La cantidad de bloqueos e intercepciones italianas fue motivo de aplauso para Mancini. Y no solo no sufrió, sino que también protagonizó ataques más eficaces en esos 45 minutos.

La primera aproximación de los dirigidos por Zidane, forzada, fue con un centro de Olise desde la izquierda que dio en el travesaño. Y la segunda, a los 37 minutos, con un remate de Dembélé desde fuera del área, que encontró bien posicionado a Donnarumma y no le dio complicaciones.

Francia salió con todo en la segunda parte: Doué, tras otro intento con regates, remató desde fuera del área exigiendo a Donnarumma y el arquero logró desviar el rebote para Dembelé. Y Donnarumma volvió a lucirse al desviar un remate con la zurda de Olise desde la derecha. Todo en apenas cinco minutos y con Upamecano jugando tan adelantado que parecía un volante central en campo contrario.

Italia buscó ajustar tuercas y volver a la estrategia de la primera mitad, pero ya no pudo cruzar la mitad de cancha. Enseguida recibió Fagioli una amonestación por un agarrón a Cherki en la puerta del área. Y de esa infracción nació la obra de arte de Olise: una jugada de tiro libre breve para Cherki que terminó con el zurdazo de Olise al ángulo superior izquierdo de Donnarumma; la pelota pegó en el travesaño, entró y desató la celebración. Golazo de Olise.

Mancini buscó cambios para reactivar a su equipo: entraron Nicolò Barella y Antonio Vergara en lugar de Tonali y Pio Espósito; quedó Moise Kean como centrodelantero y Fagioli ocupó la posición de volante central. Vergara intentó atacar por la derecha, en perfil invertido, y Espósito buscó a Kean con un centro rasante; al menos dejó una intención para intentar escapar del asedio.

Pero Italia dio el golpe cuando menos lo esperaba y gracias a una jugada individual de Alessandro Bastoni, que anticipó un pase interior mal ejecutado por Rabiot hacia Da Cunha y encontró las aguas abiertas de la defensa local para rematar de zurda. Una muestra de la inocencia francesa (por Rabiot) tras una gran recuperación de Upamecano ante Vergara. ¿Cuánto podría ganar o perder Rabiot con ese pase arriesgado en salida? La respuesta fue… el 1-1.

Inmediatamente, Rabiot intentó redimirse y tuvo la segunda oportunidad con un zurdazo cruzado, pero el encuentro volvió a cambiar. Italia continuó defendiendo con garra y recuperó las armas para salir de contragolpe. También se apoyó en jugadas de lateral-centro: en una ocasión por esa vía, la pelota le cayó a Vergara para un centro de zurda que Kean cabeceó con emboquillada y exigió una gran intervención de Donnarumma, que envió el balón a tiro de esquina.

Donnarumma no iba a aflojar hasta el final: a ocho minutos del cierre, un remate de Camavinga iba rumbo al ángulo superior derecho. Francia pidió un penal de Bastoni sobre Olise que no existió: todo balón.

Lo mejor del partido

Upamecano se fue expulsado por doble amonestación, la última por un forcejeo con Moise Kean. Y ese suceso envalentonó a Italia, que tuvo otra opción de gol con un derechazo de Barella. Incluso llevó al lateral Calafiori a subir y terminar con un centro atrás que Kean remató de forma acrobática para exigir a Donnarumma, que despejó a córner.

Fue un partidazo, como si extendiera cuartos o semifinales de un Mundial; así se vivió en la tercera jornada de la Nations League. Más allá de las fases de cada equipo, dos grandes se midieron en un choque de estilos, con múltiples duelos colectivos y enfrentamientos individuales que terminaron en una actuación intensa, dos goles y 33 remates (18 de Francia y 15 de Italia). Los asistentes llenaron el Stade de France y cada punto de rating fue valioso para la transmisión. También levantaron de sus asientos a los técnicos.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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