El CASI se impone en el clásico y va por todo: festejo con la hinchada y la ilusión de romper la racha

4 octubre, 2026

Hinchas y jugadores del CASI, mezclados y apiñados frente al ingoal de la calle Darragueira, cantan, brincan y se mueven al ritmo del festejo. Disfrutan con justicia del triunfo logrado en La Zanja: 18-13. Aproximadamente doscientos comenzaron a salir a celebrar, en cuestión de segundos eran cuatrocientos, después quinientos o seiscientos, y tal vez más. Hay niños, mujeres, gente mayor, hombres con canas, hombres a los que ya no les queda pelo. Todos exteriorizan, con la misma emoción, la felicidad incomparable de ganar el clásico de todos los tiempos, que en este caso garantiza la clasificación a los play-offs. Fiesta total, entonces.

Apenas terminó el partido, caldeado como siempre, tenso como es costumbre y dramático como pocas veces, se desató el carnaval en ese rincón de la cancha. Un carnaval de banderas. Un espectáculo de cánticos desde la tribuna (“Vamos la Acadé… Vamos la Acadé…”, “Qué lo llevan adentro, cómo lo llevo yo…”), y de dedicatorias (“El que no salta, es de Boulogne”, “un minuto de silencio…”). Con la clasificación ya asegurada, crece la ilusión, el sueño del título esperado, que les ha sido negado durante veinte y un años: “Para ser campeón, hoy hay que ganar”.

El Atlético de San Isidro, el club más laureado del rugby en Buenos Aires, empieza a despertar tras un prolongado invierno de frustraciones, salpicado de destellos de una primavera breve. Ya logró meterse en las semifinales por segunda temporada consecutiva y, en esta oportunidad, no se trata de un logro aislado; la Intermedia y la Preintermedia también accedieron al selecto cuarteto de aspirantes al título. Hugo García, pilar derecho, brilló en el primer tiempo y fue relevado en la segunda, detuvo la celebración y comentó para LA NACION: “Esto es el resultado de la construcción que venimos haciendo, de un proceso largo. Hoy, con esta victoria, cumplimos el objetivo de volver a clasificarnos. Y diré lo mismo que dije el año pasado: primero teníamos que clasificarnos y ahora vamos por todo”.

Más protagonistas de la victoria se suman al carnaval. , a los saltos, llega abrazado a Ignacio Larrague, una de las figuras. Benito Paolucci inicia una nueva canción y varios lo siguen. Ya no es posible contener a Hugo García, de gran rendimiento: “Es la motivación de mis compañeros y amigos que tengo al lado”, afirma emocionado. Una cebra inflable se agita al compás de la celebración. Aparece Junior Murgier, el entrenador, pero le cuesta llegar al centro de la fiesta entre abrazos y felicitaciones. El wing Santiago David, con un vendaje en la cabeza, se olvida del golpe y también brinca y canta. Como el debutante en estos partidos únicos: el pilar Joaquín Domínguez, que ingresó en el tramo final con la dura misión de resistir los embates de un SIC furioso, en busca del try de la remontada. “Qué alegría. Estuve fuera mucho tiempo y la semana de los clásicos era la más dura de todas. ¿El partido? Durísimo, pero este equipo nunca baja los brazos. Hay que disfrutar esto, el CASI es un club increíble y este es un grupo de la c… de la lora, Perdón, pero es así”.

Felipe Hileman, autor del primer try, y Juan Akemeier, quien anotó el segundo y último, forman una especie de comparsa. Están felices como unos niños con un juguete nuevo. “Vamos a disfrutar un poco”, comenta el eficiente fullback, que señala tres factores del juego como determinantes: “La disciplina, la defensa y cuanto tuvimos que facturar, facturamos”.

Para un partido inolvidable, un festejo inolvidable.

Lo más destacado del gran triunfo del CASI en el clásico

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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