La utopía ya está en marcha. Con la entrega del cuestionario técnico a World Rugby, la Argentina dio un paso decisivo en su recorrido hacia la organización del Mundial de 2035, en conjunto con Brasil, Uruguay y Chile. Más allá del trámite burocrático que exige la entidad global, ese avance vino acompañado del anuncio de los estadios que podrían entrar en juego, con varias novedades destacadas.
Después de la manifestación de interés presentada ante World Rugby el año anterior y de la visita en marzo del CEO Alan Gilpin, que dio el visto bueno a la viabilidad de la candidatura, la formalización de la postulación argentina y de sus aliados regionales representa un hito crucial. Ahora llega la parte más exigente: organizar las visitas de los organismos que tomarán la decisión y que, en mayo próximo, darán a conocer su favorito, antes de que en noviembre la sede principal emita la decisión definitiva.
Enfrente, Argentina cuenta con dos contendientes de peso: España y Japón formalizaron sus candidaturas. World Rugby había fijado septiembre como fecha límite para completar ese trámite. Aunque se trata de un plazo flexible, todo indica que Italia y Sudáfrica, que en un principio también mostraron interés, no continuarán en competencia, mientras que la candidatura conjunta de los países árabes quedó desinflada. La lista definitiva se hará pública oficialmente el mes que viene.
Argentina es, entre las tres opciones, el país con mayor arraigo del rugby y el único que dispone de una selección competitiva, al nivel de las potencias. De las nueve naciones más potentes, es la única que nunca ha recibido una Copa del Mundo. Los méritos deportivos, no obstante, están condicionados por los intereses económicos. El torneo aporta cerca del 90% de los ingresos de World Rugby, por lo que tiene sentido que la organización busque maximizar sus beneficios: esa fuente sostiene la estructura para cada ciclo de cuatro años.
En esa línea, la candidatura de Argentina exige, necesariamente, respaldo gubernamental. Según lo que pudo saber LA NACION de fuentes cercanas al Ejecutivo, ese apoyo está señalado, aunque, claro, para los años que restan de la gestión actual. Cuando se juegue la competición, a finales de 2035, habrán pasado nueve años desde ahora y habrá concluido el mandato de las autoridades elegidas en las dos próximas elecciones presidenciales, en 2031. Cabe recordar que en 2016 Agustín Pichot impulsó un proyecto similar para organizar el Mundial de 2027, pero la crisis económica llevó al gobierno a abandonar el compromiso y el sueño se desvaneció.
Además, el país organizador debe garantizar capacidad de gestión, disponibilidad hotelera y, por supuesto, estadios a la altura de la competencia. La mayor novedad mencionada por la Unión Argentina de Rugby (UAR) es la oficialización de las subsedes que podrían albergar el certamen. Argentina propondría ocho escenarios. Dos en la ciudad de Buenos Aires, los estadios de River Plate y Vélez Sársfield. Uno en La Plata, el estadio Único Diego Maradona. También habrá un recinto en cada una de las principales ciudades del interior para este deporte: el Gigante de Arroyito en Rosario; el Mario Kempes en Córdoba; y el Malvinas Argentinas en Mendoza. Y los restantes serán de la región NOA: el Madre de Ciudades de Santiago del Estero y el Padre Martearena de Salta. Todas son canchas que han recibido a los Pumas en años recientes. Además, se presentaron candidatura para el Centenario de Montevideo, el Nacional de Santiago (Chile) y el Maracaná de Río de Janeiro.
La candidatura de Japón se sostiene casi íntegramente por su factor económico. Aunque sea su única ventaja, podría ser determinante. País no tradicional en el rugby, organizó recientemente un Mundial, en 2019, que no logró expandir el deporte en Asia como se esperaba.
España, por su parte, cuenta con una doble ventaja. En primer lugar, si no resulta elegida, implicaría un vacío de al menos 16 años sin Mundiales en Europa (desde Francia 2023 hasta una posible edición en 2039); mientras que, hasta ahora, con Australia 2027 y Estados Unidos 2031 confirmados, jamás había pasado tanto tiempo sin que el torneo se mantuviera en las Home Nations. En segundo término, España es un país desarrollado donde el rugby no está tan desarrollado, y su presencia allí podría funcionar como una herramienta de difusión y expansión de este deporte, uno de los fines perseguidos por World Rugby.
En la formalización de su candidatura, España no divulgó públicamente posibles sedes, pero versiones periodísticas señalan al Camp Nou, de Barcelona, como sede de la final, junto con el Estadio Santiago Bernabéu y el Metropolitano de Madrid; el San Mamés, de Bilbao; la Anoeta, de San Sebastián; la La Cartuja, de Sevilla, y el José Zorrilla, de Valladolid, como escenario de una de las etapas finales del Circuito Mundial de Seven. España cuenta con el impulso de la organización de la Copa del Mundo de fútbol de 2030, por lo que no necesitaría una inversión adicional para adaptar los recintos.
La cercanía con Gran Bretaña y Francia representa para España una ventaja considerable, especialmente al considerar el tiempo transcurrido desde el último Mundial celebrado en Europa. La idea de concentrar todo el torneo en un solo país es, sin embargo, relativa, cuando se observa que la distancia entre el Maracaná y el Nacional de Santiago, 2900 kilómetros, es menor que la distancia máxima que podría darse en Australia 2027: 3600 entre Perth y Brisbane, un tramo similar al que ya se dio en 2003. Tampoco sería la primera edición ecuménica en varios países, ya que ocurrió en 1987 (Nueva Zelanda y Australia), 1991 y 1999 (Gran Bretaña, Irlanda y Francia) y 2007 (Francia y Gran Bretaña). En conjunto, la tendencia ha ido a la baja.
Ahora, a la Argentina le corresponde preparar las visitas de las autoridades de World Rugby, que tendrán lugar entre finales de este año y principios del próximo, cuando acudan las posibles subsedes y sostengan encuentros protocolarios. En mayo, la entidad presentará un informe preliminar sobre su “sede preferida”. Una decisión clave, aunque no definitiva: en el proceso para el Mundial de 2023 ese lugar recayó en Sudáfrica, pero la elección final quedó en Francia, lo que desató grandes suspicacias. En esta ocasión, el veredicto se comunicará en noviembre de 2027, durante el Consejo de World Rugby.
Argentina ya cumplió con las tareas. La candidatura para el Mundial de 2035 ya es oficial. En el pasado reciente, el rugby nacional ha logrado hitos que parecían inalcanzables, como la aceptación en el Rugby Championship y en el Súper Rugby. Para algunos, albergar la Copa del Mundo es una utopía. Para otros, no existen metas imposibles.