El referente de Flamengo que inspiró a Verón, recuerdos de Estudiantes y su admiración por Maradona y Messi

24 octubre, 2026

RÍO DE JANEIRO (Enviado especial).- Leovegildo Lins da Gama Júnior, conocido como Júnior o simplemente Maestro, es para muchos el segundo gran ídolo de Flamengo, solo por detrás de Zico, y también un símbolo de la selección brasileña. Es el futbolista que más veces defendió la camiseta del club, con 857 compromisos, y Pelé lo situó entre los 100 mejores jugadores de la historia.

En Brasil, las generaciones más jóvenes lo reconocen también por su labor como comentarista deportivo en la televisión y por su faceta como intérprete de samba. Además, acumula 1.330.000 seguidores en Instagram. Pocas personas saben que este referente histórico del Mengao, con 72 años, fue una de las grandes referencias futbolísticas de Juan Sebastián Verón, quien este jueves intentará eliminar justamente al conjunto carioca, ahora bajo su mando como presidente de Estudiantes, en la revancha de la semifinal de la Copa Libertadores.

La propia Bruja confesó en 2025 que, si bien nunca fue hincha de Flamengo, seguía al equipo carioca por los enfrentamientos que Estudiantes había tenido en la Supercopa. Y entre esos partidos quedó grabado un futbolista en particular: Júnior, que además defendía la misma posición que Verón.

“Ya me crucé con Sebastián varias veces, en actos de la FIFA y en otras ocasiones. Y pude percibir el respeto y la consideración que tiene por mí. Eso me llena de orgullo. Es un placer saber que una figura tan destacada del fútbol siente ese respeto y esa admiración por mí”, le comenta Júnior a LA NACION, apenas minutos antes del choque en el Maracaná.

Júnior, campeón de la Libertadores y de la Copa Intercontinental con Flamengo en 1981, disputó dos veces encuentros frente a Estudiantes, cuando Verón aún estaba en las divisiones inferiores: en 1991, con triunfo 2-0 del equipo brasileño, y en 1992, con un empate 1-1. En el cruce siguiente, en 1994, Estudiantes venció 2-0 mientras jugaba en la B Nacional y Júnior ya se había retirado. Pero Verón nunca se olvidó de él; y el Maestro tampoco de aquellos duelos.

“Fuimos muchos partidos y siempre hubo una presión muy grande, sobre todo cuando jugábamos en La Plata. La hinchada genera una presión enorme y tiene una forma de alentar muy particular, distinta a la de River o la de Boca,” explica.

Júnior inició su carrera como lateral izquierdo, con gran técnica, salida limpia, desmarques y capacidad para asociarse. Tras su regreso de Europa, donde vistió Torino y Pescara y forjó una relación muy cercana con Diego Maradona, pasó a desempeñarse como volante central.

“Quizá haya ciertas similitudes con Verón. Físicamente no, porque él es más alto y más corpulento. Pero creo que, en cuanto a visión de juego, organización y liderazgo, nuestros estilos fueron bastante parecidos”, admite.

Júnior ha trabajado como comentarista de fútbol en Globo desde 1995 y también participa de las transmisiones de SporTV y Premiere, emisoras del mismo grupo. En esta ocasión, sin embargo, observará Flamengo vs. Estudiantes desde su casa, ya que la cadena para la que trabaja no posee los derechos de la Copa Libertadores. Aun así, conoce bien a ambos equipos.

—¿Cómo cree que se desarrollará la revancha?

—Va a ser un partido lleno de emociones. Por el resultado de la ida, Flamengo llega con un ligero favoritismo, pero no creo que alcance para declararlo como claro favorito. Por supuesto, cada vez que Flamengo juega en el Maracaná ante 70.000 aficionados eso le da un extra al equipo, y creo que volverá a ocurrir. No obstante, el cuerpo técnico del Flamengo sabe que Estudiantes es un rival que deja muy cara su derrota. Será un encuentro en el que un gol de un lado puede marcar una diferencia enorme, sobre todo si llega temprano.

—¿Cree que en Brasil se respeta especialmente a los equipos argentinos por su manera de competir?

—Pienso que esa es una característica que no solo se refiere a los jugadores, sino al pueblo argentino en general. Es una gente luchadora por naturaleza, y eso también se nota en el fútbol. Cuando se trata de un equipo grande, siempre conservan la esperanza, incluso cuando actúan fuera de casa. Incluso si un equipo argentino no está en su mejor momento, sigue siendo un rival difícil en cualquier escenario. Basta recordar lo que sucedió en el choque entre Boca Juniors y Vasco, donde esa pequeña ventaja de Vasco se deshizo en apenas tres minutos.

—Usted enfrentó varias veces a Maradona en Italia. ¿Qué recuerdo conserva de él?

—Diego era una figura distinta entre los argentinos, no solo por su juego sino también por su personalidad. Todos le teníamos una admiración enorme por lo que representaba. Estuve cinco años midiendo fuerzas contra él: tres con Torino y dos con Pescara. Pude apreciar su calidad en el fútbol italiano de los años 80, cuando había muchos de los mejores jugadores del mundo. Además, mantuve una relación muy cercana con él. Cuando fui a Pescara, Diego ya estaba en Nápoles junto a Careca y Alemao, que eran mis amigos, y disfrutábamos de numerosas oportunidades para compartir. A veces venía con Careca a Pescara para hacer asados, tomar unas cervezas o un vino y conversar. Existía una admiración mutua. Y él, con Napoli, que por entonces era un equipo modesto, logró elevarlo a otro nivel y ganar los títulos más importantes. También fue el motor del crecimiento de una comunidad que históricamente había estado relegada frente al centro-norte de Italia.

—También lo enfrentó en el 3-1 de Brasil sobre Argentina en el Mundial de España 82, cuando Maradona recibió la roja por la plancha a Batista. ¿Qué recuerda de esa expulsión?

—Creo que fue una situación puntual del partido. Diego nunca fue un jugador violento; al contrario, muchas veces él mismo sufría la violencia de los rivales. Quizá influyeron el resultado, su juventud y la inexperiencia que tenía en ese momento. A lo largo de su carrera no volvió a repetirse una situación así. Lamentablemente para él, ocurrió justo en una derrota frente a Brasil.

Con la selección brasileña, Júnior disputó 73 partidos entre 1979 y 1992, anotó seis goles y ofreció nueve asistencias. También enfrentó a Argentina en varias ocasiones: en la Copa América de 1979, con un empate 2-2; en la Copa de Oro de Campeones Mundiales, con un 1-1; y en la Copa América de 1983, con una victoria de Argentina por 1-0 y un empate sin goles. Hoy, sin embargo, emite una mirada muy elogiosa hacia la Argentina de Lionel Scaloni.

—¿Cómo perciben en Brasil esta nueva etapa de la selección?

—Argentina atraviesa ahora una etapa similar a la que vivió tras la era de Maradona. Muchos de los elogios que recibió se deben a lo futbolístico mostrado en 2022 y también en 2026, con una idea colectiva muy sólida. Para mí, eso fue lo más relevante. Pero además existía la presencia de un jugador clave que marcaba la diferencia cuando hacía falta: Messi. Ahora hay también una expectativa acerca de qué vendrá a continuación, porque durante muchos años Argentina contó con un futbolista de élite mundial.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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