San Luis, tras reconstruirse en Primera A, se prepara para regresar al Top 14

29 octubre, 2026

Aquel golpe dejó una huella profunda en el corazón marista. Por las circunstancias y por la manera en que se dio, el penal ejecutado por Pedro Del Piano en la jugada final de la promoción entre Champagnat y San Luis selló el descenso del conjunto de La Plata, que doce meses atrás había cedido su lugar en la máxima categoría tras 31 años. No obstante, esa tristeza impulsó un renacer, llevó a mirarse hacia adentro para implementar cambios sustanciales y volver con más fuerza. Ese fue uno de los fines de San Luis, que conquistó la Primera A con holgura y logrará regresar a la élite de la URBA en 2027, ahora bajo la estructura del Top 14.

El recorrido de San Luis en las 26 fechas de la Primera A comenzó con altibajos, pero fue acomodándose a medida que avanzaba el certamen y marcó diferencias dentro de la categoría. Sufrieron dos derrotas en las primeras cuatro jornadas, aunque en los 20 encuentros siguientes sumaron 19 victorias. “Aprendimos a ser un equipo que domina y que sale a plasmar su juego. La gran diferencia entre las categorías se ve en el juego de fases: te enfrentás a rivales que, al llegar a varias fases, terminan forjando un penal o un quiebre de try. En el Top 14 eso no sucede. También mejoramos mucho el scrum y el line, aunque lógicamente los rivales de arriba serán distintos”, analizó Blanco Fresco, que se perdió las dos últimas fechas por un golpe en la rodilla. El centro fue el máximo anotador del equipo, con 282 puntos.

Aunque la campaña que derivó en el descenso coincidió con la salida de varios referentes de los últimos años, como Manuel Gnecco, Eduardo Ruesta y Agustín Torello, la columna vertebral del plantel se fortaleció. El sentido de pertenencia emergió y varios jugadores regresaron para la campaña en la Primera A. En 2025, San Luis apenas logró conformar la preintermedia D. Este año completaron la preintermedia E, con alrededor de 140 jugadores estables a lo largo de toda la temporada. Todas disputarán las semifinales en sus respectivas categorías; de hecho, la D y la E compiten en el mismo campeonato y podrían cruzarse en la final.

“Hubo una renovación significativa del staff y vinieron con una energía que el grupo necesitaba. Hoy en día todos los equipos cuentan con un gran número de entrenadores. Este año se sumaron varios ex jugadores que se comprometieron y todo el plantel está muy bien”, evaluó Quattrochi. Como head coach, Albina también valoró la llegada de nuevos colaboradores: “Un montón de gente volvió al club, tanto jugadores como entrenadores. Este año tuvimos un plantel de 35 entrenadores, que antes no se daba: entre 15 y 18 solíamos manejarnos con el plantel superior. Eso también marca la diferencia”.

La kryptonita de San Luis resultó ser Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires. Curiosamente, un club que venía de la Primera B fue el único que los derrotó en la ida y en la vuelta. Dos de las cuatro derrotas que cosecharon a lo largo de la temporada. Las otras fueron ante San Cirano y Pueyrredón, este último con cierta relajación tras sellar el título. El Marista logró el ascenso con dos fechas de anticipación y terminó sacando 17 puntos de ventaja sobre San Cirano, su escolta.

La incursión por la Primera A permitió ajustar las estructuras de juego, sin las exigencias y urgencias que impone la máxima categoría. “Intentamos adaptarnos a la categoría en lo que respecta a las formaciones fijas y al juego cerrado, que es áspero, pero cuando tenemos la pelota intentamos darle un ritmo mayor al de los rivales. En la Primera A, sin scrum y sin maul no se puede competir. Nos propusimos ser fuertes en ese aspecto y mantener el ritmo que teníamos del Top 12, que es superior. Tuvimos un equilibrio razonable”, analizó el entrenador, en la misma línea que Quattrochi: “Creo que mejoramos nuestro ataque. Generamos mucho volumen de juego, algo que hacíamos en el Top 12, pero al ser las defensas un poco más débiles en la Primera A, eso se notó y crecimos. Tuvimos un ritmo más alto en ataque”. El tryman del equipo fue Felipe Hernández, uno de los wings, con 21, seguido por Felipe Crispo, el fullback, y Mateo Caffaro, el hooker, ambos con 17. El maul siguió manteniéndose como una de las fortalezas.

Consumado el ascenso, la premisa del club es volver mejor. Escarmentar lo sucedido y aprender de las lecciones con una plantilla aún joven, pero más serena y contenida. En principio, el único retiro sería Franco Gnecco, uno de los baluartes en la tercera línea. La gira por Nueva Zelanda, programada para febrero próximo, será un impulso valioso para su regreso a lo más alto del rugby de Buenos Aires.

“Ya se habla del Top 14. Es muy positivo que tengamos una gira a Nueva Zelanda y será fundamental a nivel grupal y en lo deportivo. A veces en las giras se pierde un poco lo deportivo y queremos ponerle mucho énfasis a eso. Hay que hacer una buena preparación, porque hay diferencias entre las categorías y queremos estar a la altura”, subrayó Blanco Fresco. “Este año nos sirvió para darnos cuenta de que si te dormís, te fuiste, y no es tan fácil volver”, enfatizó Quattrochi. “Pucará se fue en 2023 y no puede subir. Por ahí no valoramos mucho el esfuerzo que hicimos este año, pero confiamos en el proceso. Seguimos siendo un plantel joven, con mucho para crecer. Tengo 23 años y soy de los más experimentados en cantidad de partidos”, añadió.

La Plata volverá a contar con tres representantes en la máxima categoría de la URBA. San Luis se suma a La Plata Rugby, que se salvó en la última fecha, y Los Tilos, el equipo con mejor presente. El conjunto de Barrio Obrero ascendió en 2024 y es un caso que rompe la regla de la dificultad que implica adaptarse a la categoría: en sus dos primeras temporadas de regreso peleó por un lugar en las semifinales, aunque sin alcanzarlas. San Luis, que ya supo clasificar a los playoffs en 2011, 2012, 2016 y 2018, conoce las exigencias de la competencia y busca establecerse. “Vivimos de cerca las experiencias de La Plata y Los Tilos. Nos conocemos entre todos”, indicó Albina. “Lo positivo es que vimos lo que les pasó a ellos y el proceso por el que pasaron. Entendimos que, si no aprendemos de esto, no sirve de nada. Sirvió para ordenarnos internamente como club para volver mejores. Volver por volver no era un objetivo: la idea era trazar directrices sólidas y corregir las cosas que sabíamos que no estaban bien, pero los resultados las encubrían”.

El 8 de noviembre se cumplirá un año de aquel encuentro frente a Champagnat que concluyó en descenso, un desenlace de años de descuidos. Con bases más sólidas, San Luis intentará volver a los primeros planos.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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