Tras la intervención de Leonardo Ponzio en su rueda de prensa, donde expuso sus ideas sobre el arbitraje a cargo de Nicolás Ramírez, la incidencia del VAR en el superclásico perdido por River ante Boca por 1-0 y las dudas que rodean la gestión de la AFA, la postura de los jugadores que abandonaron la Bombonera dejó al descubierto una brecha entre dos referentes que afianzaron las críticas: Nicolás Otamendi y Gonzalo Montiel, expulsado en una jugada que el club de Núñez toma como ejemplo para evidenciar un doble criterio del árbitro.
Intentaron presentar un discurso unitario, aunque quedó claro que uno de ellos elevó su tono con mayor contundencia que el otro: al capitán se le notó un temblor en la voz, pero sabía que su testimonio debía mostrar la fortaleza que le confiere su liderazgo. Entonces, dirigió sus críticas hacia su cercano Claudio “Chiqui” Tapia, el presidente de la AFA al que no mencionó de forma explícita, pero cuyo presente del fútbol argentino comentó al analizar la situación actual del deporte.
“Con los jugadores de gran jerarquía en diferentes clubes, al fútbol argentino no le están dando prestigio, se está arruinando. Con la misma vara siempre, queremos competir, pero cuando no te dejan competir te da mucha bronca. Del otro lado [Boca] hicieron su juego, pero el próximo torneo que designen quién va a ser el último campeón y directamente no competimos” fue el primer mensaje contundente de Otamendi.
“Ya te da bronca y es como que tenés que aceptarlo. Porque se habla durante la semana de quién va a arbitrar, de quién va a dirigir. Es un superclásico: la definición debe medirse por la capacidad del árbitro para dirigir y mantener la serenidad en distintos pasajes, pero el de hoy perdió el control del partido. Hoy, quizá, River no jugó como tenía que haberlo hecho, pero no se aplicó la misma vara para un equipo y otro”, indicó el central, en un claro ejercicio de autocrítica. Pero añadió más, ahora respecto a la tecnología: “Tienen que ayudar al árbitro. Si la jugada debe ser analizada, la siguiente no tiene que resolverse con rapidez. Para eso está el VAR. Es como si estuvieran comiendo pochoclos y tomando Coca. No es así”, apuntó.
Montiel, a un costado, se encargó de detallar cada jugada que River argumentó para sostener la premisa de un doble criterio de Ramírez. “Hubo acciones puntuales en las que el árbitro nos condicionó. La jugada de Blanco es similar a la mía, pero a él le sacaron amarilla y a mí me mostraron la roja. Hubo dos penales claros a Otamendi. Paredes tenía amarilla y cometió una falta al barrerse: era amarilla y roja. Di Lollo tenía amarilla y le hizo el penal a Otamendi; era otra amarilla. Velasco tenía amarilla y se tiró [simulación] en una jugada; era otra amarilla. Así es muy difícil. Habría que preguntarle al árbitro por qué tomó esas decisiones que nos perjudicaron; tendría que ser igual para los dos”.
Particularmente, el lateral hizo hincapié en su expulsión directa por la plancha a Blanco. “El árbitro no me decía nada, no tenía fundamentos para explicar lo que pasaba. Blanco ejecutó la misma falta que yo, y aún así se piensa que algo ocurre. Es para analizar porque jugábamos el clásico tal cual y nos condicionó”, declaró con cierta resignación. Y explicó por qué tardó cinco minutos en salir: “Estaba esperando que al menos revisaran mi jugada. El cuarto árbitro no sabía qué decir ni cómo explicarme”.
Por su parte, el defensor se refirió al penal que reclamó por un agarrón de Lautaro Di Lollo durante un saque de esquina. “La pelota ya había salido y él perdió la visión de la pelota. Entonces, me agarra de la camiseta”, detalló, volviendo a cuestionar a la AFA: “Los de arriba tenemos que pensar más en el presente, no en el futuro de un campeonato argentino. Porque el fútbol argentino se está perdiendo.”
“Lo que pasó hoy se vio con claridad. Sentimos mucha bronca e impotencia. No nos gusta perder, pero menos así, con esas circunstancias. Siendo claros, no es normal. Hay que analizar un poco el criterio de todo. No hay que normalizar cómo nos condicionó en un clásico, porque ambos nos jugábamos mucho”, concluyó Montiel, que prefirió no entrar en un análisis futbolístico detallado.
Tampoco Otamendi dejó de lado esa línea crítica. “Ya no es solo en un superclásico, es desde que empezó la temporada. Se fue acumulando. No estamos tratando de condicionar al árbitro: los hechos están claros. A River le analizan las jugadas como si fueran a muerte; cuando ocurre lo contrario, ni se analizan. Da bronca. No sé quién es el responsable de ello, pero si no te dejan competir es muy difícil, es una cagada”.