La acción que rompió el partido ocurrió a los seis minutos. Miguel Merentiel se escapaba en soledad para quedar mano a mano y Lucas Martínez Quarta lo derribó. Ramírez no cobró la falta en ese instante y dejó seguir la jugada. Sin embargo, tras unos minutos fue advertido por el VAR y decidió revisar la acción. Luego de su revisión, decidió echar al marcador central del Millonario.
A partir de ese momento, Boca creció y fue hacia adelante con mayor decisión. A los 27 minutos llegó la que sería la única diana del encuentro. En un tiro de esquina, Sebastián Villa ejecutó desde la derecha. El balón cayó en la área central y Di Lollo, despegado de su marca, saltó para cabecear y colocar el 1-0. El grito de gol resonó entre la gente, que llenó la Bombonera.
Desde entonces, prácticamente no hubo combate en la cancha. El local tomó el protagonismo y al cierre de la primera mitad, Ramírez mostró cuatro amonestaciones: a Di Lollo, Herrera y Paredes, por un encuentro con Acuña, quien recibió la misma amarilla en el visitante.
Al inicio del segundo tiempo, River buscó adelantar líneas pero no logró dañar a Boca. A los 12 minutos, todo el conjunto visitante pidió una segunda amarilla para Paredes, pero la petición fue desestimada por el árbitro. Más tarde, Lautaro Blanco le dio una falta a Galván y recibió la amarilla, una acción que podría haber sido revisada en el VAR. Los minutos pasaban en este superclásico y había muy poco juego, especialmente por parte de River.
A los 34, en otra jugada polémica, Montiel barrió desde abajo a Blanco y el juez principal no dudó en expulsar al segundo futbolista de River. Otra incidencia en la tarde de Ramírez. Un remate de Velasco que dio en el poste fue la ocasión más clara del segundo tiempo y Boca se llevó el superclásico del fútbol argentino.
En el lado de River, la campaña queda prácticamente fuera de la lucha por obtener un cupo a la Libertadores y cerrará su grupo frente al descendido Aldosivi; su objetivo final pasa por levantar este campeonato.