Los zagueros Lucas Martínez Quarta y Gonzalo Montiel realizaron gestos contra la afición de Boca tras recibir las tarjetas rojas en momentos distintos del Superclásico, que se jugó este domingo en La Bombonera.
Primero fue el turno de Martínez Quarta. Después de la revisión del VAR en los primeros minutos del partido, por un agarrón a Miguel Merentiel, el árbitro Nicolás Ramírez le mostró la roja al exfutbolista de Fiorentina, quien protestó la decisión durante unos segundos antes de abandonar el terreno de juego.
Mientras se dirigía hacia los vestuarios, el defensor central lanzó una réplica dirigida a la afición del Xeneize: levantó tres dedos de la mano derecha y uno de la izquierda.
El gesto hizo alusión al 3-1 de River sobre Boca en la final de la Copa Libertadores 2018, disputada el 9 de diciembre de ese año en el Santiago Bernabéu de Madrid. Aunque Martínez Quarta no participó de ese encuentro, sí fue convocado para estar en la banca. En aquella oportunidad, formó parte del plantel dirigido por Marcelo Gallardo.

No sería el único tanto en irse expulsado ni en lanzar una provocación hacia los simpatizantes del Club de la Ribera. A los 34 minutos del segundo periodo, el lateral cometió una falta severa contra Lautaro Blanco y Ramírez no dudó en expulsarlo, a diferencia de lo ocurrido anteriormente con Quarta.
Custodiado por efectivos de seguridad, Montiel abandonó el terreno de juego dirigiéndose a la fanaticada local con gestos. En la misma línea que su compañero, elevó un dedo y comenzó a girarlo, en claro guiño también a la reanudación que River dio ante Boca en Madrid casi ocho años atrás.
Las expulsiones de Martínez Quarta y Montiel
El número 28 vería clausurar su participación en el Superclásico a los siete minutos del primer tiempo. Un pase filtrado de Santiago Ascacibar para Merentiel dejó al delantero uruguayo en carrera rumbo al arco de River, pero el defensor lo sujetó para impedir su avance. En un primer instante, el árbitro no sancionó la infracción. Sin embargo, tras la revisión del VAR, encabezado por Silvio Trucco, se decidió revisar la jugada.
La repetición permitió advertir que el agarrón había impedido el avance de Merentiel y que el defensa era el último hombre de River. Marcos Acuña, ubicado a la izquierda y lejos de la acción, no tenía opciones de intervenir para evitar el avance del delantero. Por ello, se trató de una infracción que impedía una ocasión manifiesta de gol.
Luego de observar la jugada, Ramírez modificó su decisión: se sancionó tiro libre para Boca y la expulsión del zaguero del conjunto dirigido por Leonardo Ponzio. La salida temprana obligó a River a replantear su planteo táctico.
Lautaro Rivero ingresó en su lugar y Lucas Beltrán debió abandonar el terreno para dar paso al defensor. Del otro lado, Rodolfo Arruabarrena pasó de protestar por la infracción que el árbitro había omitido inicialmente a celebrar la decisión que dejó a Boca con un jugador más desde los primeros minutos del clásico.
A diez minutos del final, Montiel cometió una infracción sobre Blanco, que el colegiado no dudó en castigar con tarjeta roja. Así, el equipo de Núñez quedó con nueve futbolistas. La decisión provocó la inmediata reacción de varios jugadores de River, que se acercaron para reclamarle la expulsión.
El propio Montiel protagonizó una áspera discusión con Ramírez y tardó varios minutos en retirarse del terreno de juego. Desde el banco, Rafael Santos Borré también protestó y recibió amarilla.
El gol que dio la victoria al equipo de Arruabarrena
Con una ventaja numérica desde temprano, Boca encontró la manera de aprovechar esa superioridad. A los 27 minutos, el conjunto de Arruabarrena inauguró el marcador con una fórmula que ya le había funcionado frente a Independiente: la ejecución de una jugada a balón parado. En esta ocasión, el encargado de convertir fue Lautaro Di Lollo.
La acción se inició con una recuperación en tres cuartos de cancha, resultado de la presión ejercida por el Xeneize. Merentiel intentó prolongar el ataque con un pase para Leonel Flores, pero el envío quedó corto y el joven de 19 años apenas consiguió llegar para enviar la pelota al saque de esquina. Esa intervención terminaría por resultar decisiva.
Ante la ausencia de Leandro Paredes, quien arrastraba una molestia muscular en la pierna derecha, Sebastián Villa se hizo cargo de la ejecución. El colombiano trazó un centro preciso al área, donde Di Lollo ya había superado a Lautaro Rivero, el defensor que había entrado por Lucas Beltrán para fortalecer la última línea de River.
Ambos disputaron la pelota, pero el central de Boca logró imponerse y conectó el centro sin necesidad de saltar. El cabezazo fue directo al palo y dejó sin chances de reaccionar al guardameta Santiago Beltrán.