Newman, bicampeón del Top 14: un equipo imparable que amenaza con inaugurar una nueva era

8 noviembre, 2026

Ya no se escucha llanto de desahogo en Newman. Alguna lágrima se asoma en las tribunas del CASI, pero el semblante es distinto en un grupo de jugadores convencido, que emergió en el 2025 y en el 2026 amplió la apuesta y logró revalidar. Más difícil que llegar es mantenerse y este plantel bordó lo consiguió en un campeonato que lideró de punta a punta y supo sufrir en las definiciones para conquistar el segundo trofeo de su historia.

En la Catedral del Rugby, de San Isidro, ambos protagonizaron una de las finales más vibrantes de la historia del rugby de Buenos Aires. Una definición memorable del Top 14, que tuvo de todo: drama, emoción y un nivel de juego altísimo. Fue la contracara de dos semifinales opacas, plagadas de errores. Se tiraron con todo y ninguno se guardó nada. Palo a palo, golpe por golpe. Por la menor diferencia posible, un punto, la ganó Newman, frente a un gran Hindú que a muy poco estuvo de tumbar al mejor equipo de la temporada. Un 33-32 como para volver a mirar en una pantalla.

Newman atraviesa con el sol arriba este momento de su historia. Iluminado. Los jugadores son reiterativos al referirse al trabajo de todas las generaciones del club para llegar a este presente. “Es un esfuerzo de muchos años. Estamos cosechando mucha historia de tantos años. Es un mimo al corazón”, manifestó Alejandro Urtubey, feroz segunda línea de un pack combativo. Capitán en este Newman versión 2026 en reemplazo de Lucas Marguery, otro caudillo, que empezó el año en Pampas, por el Súper Rugby Américas. Las batallas perdidas, las definiciones que se escaparon y las malditas semifinales le sirvieron como lecciones para sacar adelante encuentros en los que no brilló pero sí tuvo la fortaleza mental para sostenerse cerca y terminar pasando al frente.

La primera mitad de la final fue de alto voltaje, con un ritmo frenético y dos equipos sueltos, con la intención de jugar. Muy distinta a las semifinales, en las que se salió a combatir y a jugar estratégicamente. Hindú atacó con su ADN, la dinámica de Felipe Ezcurra y varios quiebres que rompieron la defensa; los dos primeros fueron realizados por Pascal Senillosa, y uno culminó en un try de Nicolás Amaya, de los puntos altos del conjunto de Don Torcuato en las definiciones.

El Cardenal aprovechó sus minutos de superioridad numérica tras una amonestación a Martín Cancelliere y golpeó por duplicado; primero, a través de Pablo Cardinal, y luego, con una acción extraordinaria de primera fase que definió Santiago Marolda, tras un pase de Juan Bautista Daireaux. Esa dupla explosiva fue decisiva en los dos encuentros finales, con tres asistencias del fullback al wing.

Un try de ‘Erre’ Cancelliere dejó el resultado parcial 20-17 en favor del campeón, que tuvo que superar momentos de zozobra. Entre el cierre del primer tiempo y el inicio del segundo sufrió tarjetas amarillas para Marguery y Gonzalo Gutiérrez Taboada, sus dos conductores. Pero aguantó y hasta llegó a sumar en los minutos en que no contó con el 10, mediante un penal de Marolda, un jugador destinado a la gloria y a los grandes momentos. Tras un try extraordinario que definió Martín Cancelliere, el back del conjunto bordó definió en una punta a los 22 minutos para establecer la ventaja definitiva. Golpe por golpe, como en toda la tarde, el campeón no se rindió.

Hindú, dignísimo rival, combatió en todos los puntos de encuentro y fue fiel a su rica historia, marcada en la segunda parte de la década de los noventa y en este siglo. Asumió riesgos, jugó con intensidad y tuvo sus oportunidades. Al contrario de lo que sucede en la mayoría de las finales, el equipo que jugó con la pelota se sintió más cómodo con ella que sin el balón. El Elefante se lanzó a jugar desde su in-goal con un inmenso Ezcurra, apoyado en la sapiencia del experimentado 9 y también en la frescura que no sugiere su DNI. El ex medio-scrum de los Pumas fue una de las grandes figuras, al comandar los ataques de un equipo que se potenció en los playoffs y estuvo a la altura de las circunstancias. Con Santiago Fernández como cabeza en el banco y con su papá, Tito, como emblema a pocos metros de distancia.

“Teníamos una propuesta, que era morir en la nuestra. No podemos reprocharnos nada: lo que vivió el club este año, para mí, es más importante que la copa”, resumió Nicolás Amaya, de un trabajo titánico en defensa y autor del primer ensayo de la tarde.

Compacto de la conquista de Newman

Newman atraviesa su mejor momento de su historia y volvió a coronarse como un campeón inobjetable: ganó 26 de sus 28 partidos (un empate y una derrota, lejana, ante SIC en la tercera fecha). Acumula 25 encuentros en fila sin caídas, una serie con la que puede desafiar los 33 que acumuló San Isidro Club entre 2001 y 2003. También amenaza con un cambio de era en el rugby de Buenos Aires: no se daba un bicampeonato desde 2015, con Hindú como protagonista. Vencer al club más ganador de este siglo quizás marque un quiebre, el inicio de otra época.

Síntesis de Newman 33 vs. Hindú 32

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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