El italiano Adriano Panatta, una leyenda de la etapa romántica del tenis en su despertar profesional y antiguo rival de Guillermo Vilas, observa con inquietud el desgaste físico que está afectando a su compatriota y líder del ranking ATP, Jannik Sinner, que no disputa un partido oficial desde la final de Wimbledon en julio por una lesión en la rodilla derecha. Pero, además, encendió la alarma sobre las dificultades físicas en general que atraviesan los jugadores actuales, como el Carlos Alcaraz, español, que permaneció fuera de la competición durante cuatro meses.
“¿Qué le pasa a Sinner? No, preguntémonos qué le pasa al tenis: no llegaremos muy lejos así“, escribió Panatta en su columna del diario Corriere della Sera. Desde el 12 de julio, fecha de la última victoria de Sinner en Wimbledon, es muy probable que su descanso se prolongue hasta el Masters 1000 de Shanghái, el 7 de octubre, o quizás hasta el ATP 500 de Viena, el 24. Tres meses perdidos, tal vez tres y medio. Muchos se preguntan qué le sucede a Sinner. Pero sería más correcto preguntarse qué le ocurre al tenis. Sinner arrastra una lesión en la rodilla derecha, que se originó durante un entrenamiento, tal vez en una zona de su cuerpo ya frágil por episodios anteriores. Sin embargo, sabe una cosa… Si acelera su regreso, se arriesga mucho más que si espera pacientemente a que la extremidad recupere su plena funcionalidad y el dolor desaparezca por completo”, relató Panatta, de 76 años, campeón de Roland Garros 1976.
“El tenis es implacable, sobre todo este tipo de tenis”, afirmó Panatta, que fue el número 4 del mundo en 1976. “La combinación de este estilo tan potente, jugado con raquetas concebidas para impactar siempre con aceleración, acaba desgastando los cuerpos de los jugadores y provoca innumerables desgarros. Músculos, muñecas, espalda, hombros y rodillas, por supuesto. Las lesiones se han incrementado un 110 por ciento en comparación con los comienzos de la década de 2000. ¿Quién plantea intervenir y cambiar las cosas? A este ritmo, el tenis no llegará muy lejos. Y no es casualidad que dos jóvenes campeones como Sinner y Alcaraz ya sientan la necesidad de tomarse los descansos necesarios en el futuro, añadió Panatta en su columna.
Hace unos días, Sinner anunció su baja en el China Open (a partir de este miércoles), debido a la lesión de rodilla derecha que lo ha dejado fuera de la competición en las últimas semanas. “Mi rodilla aún no está recuperada y no me siento preparado para volver a competir”, comunicó Sinner. Su participación en el penúltimo Masters 1000 de la temporada, en Shanghái, está en duda.
Zverev podría superar a Sinner y ser N° 1
La ausencia de Sinner en el circuito y el éxito de Alexander Zverev (este año vencedor de Roland Garros y del US Open) podrían provocar un cambio de liderazgo en la cima del tour. Actualmente, la distancia numérica entre Sinner y Zverev, el segundo del mundo, asciende a 1810 puntos.
Con dos meses aún por delante hasta el cierre de la temporada, los puntos que ambos deben defender tendrán un papel decisivo. Zverev necesita defender 1080 puntos hasta que termine el año, mientras que la cifra de Sinner se mantiene en 3550 puntos. Eso implica que el calendario presentará momentos clave en las próximas semanas, que podrían acercar a Sascha Zverev a la cima del tenis masculino por primera vez.
Sinner ya no defenderá los 500 puntos en el China Open, pero intentará hacerlo con los 50 de Shanghái, los 500 en Viena, los 1000 en el Masters de París y los 1500 en las ATP Finals. Zverev, por su parte, debe defender 100 puntos en Pekín, 50 en Shanghái, 330 en Viena, 400 en París y 200 en las ATP Finals. Ambos solo defienden 50 puntos en Shanghái, tras su eliminación en la tercera ronda en 2025. Una gran actuación en la superficie dura de China podría coronar a un nuevo líder (Zverev). Boris Becker fue el único alemán que alcanzó el número 1 del ranking individual de la ATP Tour (en 1991).