Agustín Módica, el italiano que superó una tragedia y brilla como goleador sorpresa del Clausura

27 agosto, 2026

Agustín Módica es una maravilla en ciernes. Con 23 años y nacido en Italia, mide 1,87 m. Todo lo que toca se transforma en algo valioso para su equipo. Lo que llama la atención, lo que sorprende: prácticamente es un desconocido en el ámbito del fútbol. Este sábado firmó tres tantos (un toque que rozó el poste, un remate cruzado y una definición tipo “pescador”) frente al Lobo platense en el Bosque, en el triunfo de Gimnasia de Mendoza por 3 a 2.

Es el máximo goleador del Clausura, con 8 goles en 6 encuentros. “Estoy contento; esto es mucho más hermoso que cualquier cosa que me haya pasado. Hay que aguantar los momentos difíciles, especialmente cuando la pelota no quiere entrar”, comenta, bajo el sol y el frío de La Plata. “La confianza lo es todo. Es algo fundamental para un futbolista”, admite.

Esta es su historia.

Es hijo de Pablo Módica, un argentino que ha recorrido el ascenso italiano casi como un trotamundos. Formó parte de clubes de la región de Liguria como Entella, Andora, Albenga, Sanremese y Loanesi. Era volante, pasó por Argentino y Central Córdoba, de Rosario, antes de emprender rumbo hacia el Viejo Continente. En el momento en que Agustín vio la luz, se desempeñaba en Albenga, un club fundado en diciembre de 1927.

Agustín nació el 12 de enero de 2003 en Pietra Ligure, una localidad turística situada en la provincia de Savona, dentro de la región de Liguria. Ubicada en la Riviera di Ponente, destaca por sus playas, su casco histórico medieval y un ambiente relajado, ideal para el turismo de sol y mar. Regresó a nuestro país 24 meses después.

“Nos fuimos allá en el año 2000, luego de dejar de jugar en Central Córdoba. Estuvimos en la Liguria, una de las veinte regiones que componen Italia, cuya capital y ciudad más poblada es Génova. Es una región hermosa, porque tiene mar y montañas. Jugué en cuatro o cinco clubes del ascenso. Cuando nació Agustín estaba jugando en Albenga. Nunca más volvimos, pero guardamos gratos recuerdos. El Flaco estuvo poco tiempo ya que cuando tenía dos años nos devolvimos con la mamá”, le contó el padre a La Capital, de Rosario, en aquella ocasión.

El trío de goles ante Gimnasia

Comenzó a tocar balón a los 6 años en Amistad y Progreso, en el barrio José Ignacio Rucci. Después pasó por la Asociación Atlética Jorge Griffa y completó su formación juvenil en Social y Deportivo Río Negro. En 2019 llegó a Central Córdoba, club en el que anotó 30 goles. En 2021 se incorporó a Rosario Central. Más allá de una lesión seria, tuvo poca participación y en tres temporadas marcó 7 tantos en 30 partidos. Competía por el puesto con Alejo Véliz, nada menos. Su debut en el Canalla fue el 19 de septiembre de 2023 ante Independiente: lo hizo bajo la dirección de Miguel Russo.

“Agustín había arrancado en la Rosarina y luego pasó a la AFA. Físicamente no parece un 9 de área y yo siempre le decía que se parece mucho al delantero inglés Peter Crouch, que disputó dos Copas del Mundo y tuvo una gran carrera. Flaco, alto y hasta incluso medio torpe para correr. Agustín es un chico ganador. Con la pelota es inteligente y, a pesar de su físico, la maneja muy bien. Uno de sus puntos fuertes es el juego aéreo porque cabecea con precisión y es un gran definidor con las dos piernas. Sobre todo es un apasionado del gol. Normalmente en los rebotes siempre está cerca. Empuja hacia adelante”, explicó Mario Paglialunga, también en La Capital. Fue uno de sus entrenadores en las inferiores de Central.

José Luis Rodríguez, el Puma, también guarda buen recuerdo de las divisiones juveniles del gigante rosarino. “Es un 9 que me gusta mucho, le veo condiciones. Hablé bastante con él en varios momentos y tiene que mejorar la parte física porque los delanteros deben sostener mucha pelota de espaldas, algo que hace bien, pero con trabajo seguro que lo va a hacer mejor. Además, tiene que trabajar las asistencias cuando sus compañeros vienen de frente. Va muy bien de arriba, es valiente, decidido y le gusta pelear en el área, algo imprescindible para un centrodelantero. Como tiene mucha técnica le gusta salir del área. Es un chico inteligente. Además, conozco al padre, a quien dirigí en Argentino de Rosario. Confío mucho en el Flaco”, lo describió en sus años rosarinos.

De algún modo, volvió a vivir. Se salvó de una tragedia a los 10 años, en una explosión ocurrida en Salta 2141, en Rosario, en 2013, que dejó 22 muertos y más de 60 heridos. El pequeño dormía en la casa de su abuela, que quedaba frente al edificio donde una fuga de gas provocó la explosión y el colapso de una de las torres. Los vecinos percibían olor a gas; su abuela lo despertó y le pidió que cambiara de habitación.

Módica se refugió en una habitación de la parte trasera. Mientras se inclinaba para atarse los cordones, sintió una ráfaga de viento en la cara. Segundos después, la ventana que estaba detrás explotó y le produjo un leve corte en la ceja.

Un segundo después, explotó todo.

“En ese instante se rompe la ventana de atrás y me corta un poco la ceja. Ahí, un silencio de un segundo y en ese momento, explotó todo”, recordó años después. “Pasé muchas noches soñando que tragaba arena” advirtió. Se sostuvo y salió adelante gracias a un tratamiento psicológico intensivo para sobrellevar el trauma.

Hincha de Rosario Central, necesitaba sentirse útil. En enero pasado, se trasladó a la Cordillera. “Me volví a sentir futbolista desde que llegué a Gimnasia de Mendoza. Me recibieron con muchísimo cariño desde el primer día”, dice el propio protagonista, que firmó un contrato largo hasta 2029. Lleva 12 goles en 20 partidos.

Juega por prestigio, profesionalismo y… sentimientos. No puede evitarlo. “Cuando uno es hincha del club, todo duele el doble.” Yo necesitaba jugar, apareció la oportunidad en Gimnasia y ahora atravieso uno de los mejores momentos de mi carrera, como cuando me tocó convertir en Central”, afirmó recientemente.

La salida de Módica respondió a una decisión de Jorge Almirón. “En su momento, cuando me fui, pensé que quizá no había recibido ese tacto o esa charla, más allá de ser del club. Siempre di lo mejor por Central. Quedó esa espina de haber jugado más, pero respeto muchísimo la decisión”, explica el delantero, que mira hacia la posibilidad de Italia, aunque no lo dice abiertamente. “¿Retegui-Módica? Sí, podría ser; me gustaría” se ríe, cuando la tarde cae sobre el Bosque.

“Sin duda, obvio que es el sueño de cualquier jugador vestir la camiseta de su país, pero como ya dije: estoy muy metido aquí, muy agradecido a mis compañeros. Es un tema que se habló bastante esta semana. Intento vivirlo con tranquilidad, entrenando, jugando y haciendo goles”, afirma.

Su ídolo es Marco Ruben, un referente cercano. “Me envió un mensajito hace poco”, resume este delantero que por primera vez logra tres tantos en un partido. Se llevó la pelota, firmada por todos, como corresponde. “Tengo que armar una vitrina”, se sonroja. Ahora sí, Módica escribe su nombre en el fútbol argentino. Reconoce sus dos virtudes principales: “Mi principal virtud es la definición, y también el cabeceo”. Y no se conforma con lo hecho. “Esto recién empieza”, afirma el goleador, que invita a creer que todo es posible.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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