Boca se llevó el superclásico del fútbol argentino, derrotando 1-0 a River con un tanto de Lautaro Di Lollo en un encuentro marcado por la intensidad. Rodolfo Arruabarrena, entrenador del equipo local, habló en la conferencia de prensa y, lejos de entrar en polémicas, elogió a sus jugadores, analizó la victoria y subrayó la necesidad de avanzar partido a partido, recordando que aún no habrían conseguido nada.
En primer término, el Vasco se refirió al desarrollo del choque, al buen momento del plantel y prefirió despojarse de protagonismos para atribuírselo al grupo: “Lo personal no me interesa, me interesa lo grupal; seguimos con nuestros objetivos de pelear todas las competiciones. Fue un encuentro sumamente complejo en varios aspectos; al inicio se percibía la intención de ambos equipos. La expulsión nos dio mayor dominio de la pelota y buscamos, como es costumbre, el arco rival. Tuvimos ocasiones, nos colocamos en ventaja”.
Por otra parte, Arruabarrena describió a su equipo como inteligente al saber mantener el control del juego después de la expulsión de Lucas Martínez Quarta: «Lo supimos aprovechar». En esos diez o quince minutos pudimos manejar la pelota y River intentaba generar juego internamente, pero luego, tras la roja, fuimos pacientes y buscamos por las bandas. Esto es fútbol y lo importante es sumar de tres en tres.
Respecto a las controversias del encuentro, decidió no entrar en ellas, pero lanzó una crítica y dio a entender cuál será el objetivo a corto plazo: «Este clásico seguirá dando mucho de qué hablar», y añadió que lo relevante es cambiar la mentalidad para enfocarse en Defensa. Ya se discutió durante la semana; es complicado para el árbitro, para todos, y uno mismo eleva su nivel de intensidad, pero es un clásico. Cada parte juzgará y buscará su beneficio. Hace 11 años que no juego un superclásico y, esa semana, las declaraciones de ambos lados en la prensa no mejoran nada. Nuestra gente vino a disfrutar de una victoria; la conseguimos y resta la última jornada. No ganamos absolutamente nada».
Una vez más, relativizó lo que puede ocurrir después del partido y todo lo que se diga en la semana siguiente: “Enfocándonos en lo nuestro, tratamos de no hacer caso a lo que digan, sea River, la prensa o los hinchas de Boca. Intentamos aislarnos, eso es lo que discutimos con los chicos. Es difícil porque hay familiares que envían mensajes, pero nos aislamos. Los chicos entregan todo, seguimos peleando todos los torneos y mañana los hago volver a entrenar”.
Facundo Herrera salió reemplazado en el descanso y explicó el motivo. También dejó al descubierto una de las claves para la victoria frente a River: “La salida de Facu se dio porque él, Di Lollo y Leandro Paredes iban con amarilla. Si no lo sacaba a Facu, mandaba a Di Lollo y el partido se podría haber desordenado. En lo táctico manejamos dos premisas: presionar alto o agruparnos en un bloque bajo porque tienen dos o tres jugadores que pueden desequilibrar. Ellos buscaban jugar largo y eso nos benefició al permitirnos recuperar la segunda pelota”.
Boca encara un calendario exigente hasta fin de año y la condición física de los jugadores podría complicar el rendimiento. No obstante, el Vasco transmitió tranquilidad y hasta respondió con una broma: “Todos terminaron bien el partido. Algunos más cansados que otros. Leandro Paredes me hizo señas, pero terminó exhausto. Para el partido ante Defensa quizá podamos recuperar a alguno; en lo médico no me fue tan bien”, comentó entre risas. Después añadió: “Hoy Belmonte estuvo en el banco y cumplió tres días de trabajo; viene de un proceso más largo por lo que vivió, pero está con el grupo, con ganas y bien. Aranda progresa bien; el proceso de recuperación fue favorable y creemos que mañana o pasado ya estará con el grupo”.
Una de las preguntas de la conferencia fue si Leonardo Ponzio comentó que Boca no tuvo virtudes para ganar y que todo dependía del arbitraje. Lejos de generar polémica, el entrenador de Boca respondió con altura: “Desde el primer momento, bien o mal, todos vieron de qué iba el partido. Nosotros no tenemos otra forma de jugar. Es verdad que la expulsión nos benefició para tener mayor dominio en lo territorial y en la posesión. Tal vez, tras el 1-0, nos faltó terminar de liquidar y eso nos costó, pero tuvimos más oportunidades en el segundo tiempo que en el primero. Después de la segunda expulsión ya tuvimos el control. Estamos enfocados en lo nuestro, y las tonterías las dejamos de lado”.
Por último, Arruabarrena afirmó que no impedirá que ningún jugador vaya a defender a su selección si es convocado para la próxima fecha FIFA, que coincidirá con la semifinal de la Copa Argentina ante Banfield. “El jugador que esté convocado irá con la selección; no sería correcto que tratara de retenerlo porque no podría mirarlo a la cara. La selección de su país es importante para cualquiera”.
En el cierre volvió a expresar una visión positiva de su plantilla. También aportó un toque de humor al hablar de lo que le molesta de sus jugadores: “Los resultados son positivos, hubo partidos en los que jugamos buen fútbol y otros no. En este trajín de partidos hemos perdido jugadores importantes para nuestro juego, pero hemos logrado sustituirlos y, en líneas generales, el grupo siempre da la cara. Hay chicos que no tienen los minutos que quisieran, pero respaldan al equipo. Es un grupo de chicos inteligentes, con gran sentido de pertenencia; esperamos lograr algo para el club, para la hinchada y ojalá queden en la historia del club. Ya tengo 51 años y, aunque a veces me agota la música que llevan o ciertas cosas, confío plenamente en este gran grupo”.