Banfield en crisis: acusaciones cruzadas, salidas de jugadores y deudas millonarias con un plantel de bajo costo

28 agosto, 2026

“¡Felicitaciones!… ¿Cuándo nos pagan?”. Matías Mariotto acababa de ingresar al predio de Banfield el día después de ganar las elecciones en octubre de 2024 y los trabajadores lo recibieron con el primer pedido. Vendrían decenas, cientos de reclamos. El presidente más joven de la Liga Profesional (tiene 28 años) debió acostumbrarse a una realidad que desconocía y tenía, según él, números elocuentes: 8 millones de dólares de déficit operativo anual y 13 millones de dólares de deuda. Además, su principal ingreso, el de la TV ($358 millones anuales) estaba embargado: no lo podía usar. Sobrevino lo esperable: empleados que estuvieron hasta cuatro meses sin cobrar, futbolistas que quedaron libres por falta de pago y un plantel que perdió jerarquía. ”Es una crisis que no se va a atravesar con noticias felices”, advierte Mariotto. Y es el comienzo de una larga charla con LA NACION sobre la realidad del Taladro, que recibirá el domingo a River en el Florencio Sola, con la presencia de hinchas millonarios, que pagarán $110 mil cada uno para seguir a su equipo.

Llueve en Luis Guillón. A un costado del Camino de Cintura todo es verde, pero inanimado. El camino serpentea, pasa por un gimnasio, un bar, una cancha de hockey sobre césped que costó US$ 1 millón y luce impecable, y llega hasta el “Complejo del fútbol profesional”. Al lugar lo domina la cancha número 1, allí donde Pedro Troglio, entrenador de la primera división, suele hacer las prácticas de fútbol. En la planta baja del único edificio está el gimnasio, con todo lo necesario para los ejercicios físicos. En el primer piso, la oficina de presidencia y la secretaría técnica. Se sube por unas escaleras, y para dar el primer paso hay que poner una contraseña en una cerradura electrónica. No accede cualquiera: es un espacio reservado para quienes toman decisiones.

En la sala de presidencia hay una mesa marrón y, en la cabecera, una silla gamer ploteada con los colores y el escudo del club. Allí está el jovencísimo presidente. Segundos antes se retiró su padre, Gabriel, histórico dirigente peronista que trabajó en el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y fue interventor de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca). Matías Mariotto habla con la elocuencia que lleva en la sangre. Recuerda que a poco de asumir, y en un partido de local con Racing, informaron a los socios e hinchas lo que habían encontrado. Y un número: 13 millones de dólares de deuda. “Nos quedamos cortos. Fue un primer diagnóstico”, confiesa.

Mariotto recibió el club de manos de Eduardo Spinosa, el dirigente que gobernó durante dos períodos (2012-18 y 2021-24). Durante todos esos años, Spinosa tejió una buena relación con la AFA -llegó a ser el tesorero- y con la Liga Profesional. A raíz de ese vínculo, tanto Claudio “Chiqui” Tapia como Pablo Toviggino (presidente y tesorero de la AFA, respectivamente) hubieran preferido que en las elecciones se impusiera alguien de su espacio. Pero se impuso Mariotto.

Cerca del presidente anterior aseguran que entre 2012 y 2024 (en el medio gobernó Lucía Barbuto, que respondía a Spinosa) bajaron el pasivo a menos de la mitad: pasó de 20 a 8,5 millones de dólares, aseguran.

Esos números, esa economía heredada -entiende Mariotto- condicionaron los siguientes 18 meses de la gestión. Recién en mayo de este año el club pudo volver a cobrar su principal ingreso, el de los derechos de TV. Intentó balancear las cuentas con transferencias: Gerónimo Rivera se fue a Al-Wahda, de Emiratos Árabes; Ramiro Di Luciano se marchó a CSKA, de Moscú, e Ignacio Rodríguez, a Racing de Avellaneda. Pero casi nadie compra al contado, por lo que Banfield fue cobrando en cuotas. Y acudiendo a financieras para adelantar el dinero, que usaba para pagarles a los empleados, a los futbolistas. “El 2025 fue durísimo para nosotros”, amplía el presidente. “Pudimos acomodarlo con las ventas, pero sin tu principal ingreso… es muy difícil”.

“Banfield llegó a octubre de 2024 sin inhibiciones vigentes en FIFA. Tenía obligaciones por pagar. Naturalmente”, retrucan cerca de Spinosa, el presidente anterior. Y agregan: “Además, al momento del cambio de autoridades, los empleados estaban al día. Los proveedores estaban al día. Y los futbolistas estaban al día”.

Pero el plantel perdió talento y, también, perdió partidos. El equipo no compitió ni con el uruguayo Gustavo Munúa como DT (heredado de la gestión anterior) ni con Ariel Broggi ni en el primer semestre de Troglio al mando. Los resultados fueron magros y el Taladro vio más cerca el descenso que las copas internacionales a las que se había acostumbrado. Fue un shock de realidad. “Cuando llegamos, el déficit anual era de 8 millones de dólares. Ahora es de algo más de seis. El plantel costaba $500 millones al mes; ahora nos sale $350 millones. El delantero de la Reserva tenía 21 años; nuestro primer delantero de la Reserva debutó con 18. Cambiamos el modelo del fútbol”, sintetiza Mariotto.

Ese cambio redundó en una drástica disminución en la edad promedio del plantel. Un dato del actual torneo Clausura lo grafica: si se toman en cuenta las formaciones titulares de las seis primeras fechas, el Taladro tiene cuatro de las diez alineaciones más jóvenes del torneo. Una de ellas, con 24,5 años de promedio, es la que inició el encuentro contra Racing en el Cilindro de Avellaneda. Se trata del segundo XI más joven de toda la competencia.

El presidente anterior, Eduardo Spinosa, no habla desde que declinó participar en las elecciones. Sin embargo, quienes lo rodean dicen que los derechos de TV no estaban cedidos por año y medio, sino por apenas tres meses de la gestión Mariotto. Y aseguran que a la hora de entregar el mando había patrimonio suficiente para afrontar las deudas exigibles.

El caso Perrotta

Banfield precisó liquidez para inscribir a sus refuerzos -pagó más de US$1,3 millones y se puso al día con impagos que databan de ¡2013!, como el del mediocampista uruguayo Roberto Brum– y saldar deudas millonarias con sus empleados. Llegar hasta mayo sin poder cobrar los derechos de TV implicó dejar en libertad a jugadores como Sergio Vittor (un referente) y seguir vendiendo. O incluso no poder retener a Mauro Méndez, el 9 uruguayo llegado a préstamo -sin cargo- desde Estudiantes de la Plata al que el Taladro no consiguió comprarle el pase. Había otras prioridades.

Con apenas 21 partidos en Primera, aquel “primer 9 de la Reserva” del que habla Mariotto se ganó un puesto en el equipo principal. Y asombró. Tanto, que se transformó en el mejor futbolista del equipo. El jugador a vender: joven, goleador (8 tantos, una asistencia), talentoso. Tiziano Perrotta -de él se trata- era la joya de Guillón. Apareció Defensa y Justicia. Y no hubo acuerdo en los números. Hasta que hace unos días la oferta llegó desde Elche, España, y el jugador se fue por medio de la cláusula de rescisión: 3,5 millones de euros brutos. En ese número están incluidos los porcentajes del jugador y del intermediario, además del 20% que le corresponde a la Academia Javier Mascherano, que lo formó.

Para Banfield, “un club sin caja”, el dinero de Perrotta fue una especie de maná caído del cielo. Se habrán perdido sus goles, pero la entidad ganó en tranquilidad. Desde los cocineros de la pensión hasta los cancheros del predio. De los utileros a los preparadores físicos. De los futbolistas a los cuerpos técnicos de inferiores. La paradoja es que Defensa y Justicia, que no había podido conseguir al futbolista por las buenas, ahora lo disfruta gracias a Christian Bragarnik, el dueño de Elche, que lo cedió al Halcón para que Perrotta termine con su formación y vaya a Europa con pasaporte comunitario.

“Todo el mundo sabe cómo está Banfield, por lo que si un jugador vale US$ 2 millones, te ofrecen uno o uno y medio. Y saben que vas a agarrar. Por necesidad”, confiesa a LA NACION otra fuente del club, que pide anonimato. El Taladro necesitará que aparezcan varios Perrotta de acá en adelante. Así, proyectó tres mercados de pases en uno. Como River, su rival del domingo, pero al revés.

En Guillón y en las oficinas del Florencio Sola descuentan que en los próximos días recibirán el documento de la FIFA con la prohibición de incorporar. La historia tiene un nombre: Milton Giménez (hoy en Boca) y un club (Necaxa, de México). Y es el pase que condicionará la economía del Taladro por los próximos meses.

Para la FIFA, Banfield tiene que pagar más de US$ 2,7 millones al club azteca. ¿Qué pasó? La gestión anterior adquirió el 80% del pase del delantero al equipo mexicano en US$ 2 millones. Pero nunca lo pagó. Ni siquiera cuando, después de destacarse con la camiseta del Taladro, Giménez fue transferido a Boca en el doble de dinero. Los mexicanos fueron a la FIFA, que inhibió al club argentino.

En este mercado de pases -hace unos días, nomás- emigró Facundo Sanguinetti. El arquero, referente y capitán, estaba en el club desde Infantiles y su contrato terminaba en diciembre. Le surgió una chance de ir a préstamo a Vélez por 18 meses y con dos opciones de compra. Antes de emigrar renovó su contrato hasta 2029. Su reemplazante en el arco del Taladro será un arquero de vasta experiencia: Diego “Ruso” Rodríguez.

De todas maneras, y pese a algunos refuerzos que llegaron en las últimas horas -como el mediocampista ofensivo venezolano Manuel Arteaga-, el entrenador de Banfield, Pedro Troglio, precisa más futbolistas. “Claro que lo mejor es que te digan que te van a mejorar el plantel cada cinco meses. Pero esto es parte de lo que me tocó. El hecho de mejorar algún jugador también tiene su satisfacción”, dijo hace poco.

Desde la ventana de la oficina de presidencia se ve todo lo que pasa en la cancha principal. Es una platea preferencial. La lluvia, sin embargo, impide que haya acción. Apenas hay un par de personas debajo de un gazebo, guarecidas del agua. Mariotto continúa: “Hoy Banfield tiene un choclo de US$ 2,7 millones, aproximadamente, que le va a costar dos mercados de pases para poder levantarlo”, se lamenta el presidente. Esa es la razón por la que estos días son vitales: el escenario más optimista es que no puedan llegar nuevos futbolistas por los próximos doce meses.

A la caza de oportunidades

A metros de la oficina de presidencia está la secretaría técnica. La encabeza Fernando Romano, un experiodista que se dedicó a armar equipos de fútbol -el sueño de muchos- y se hizo conocido en Atlanta, con un equipo low-cost que peleó hasta el final por ascender a la Liga Profesional en 2021. En Villa Crespo conoció a un Matías Mariotto aún más joven: tenía 23 años, estudiaba gestión deportiva y era asistente de Walter Erviti, ídolo de Banfield que tuvo un paso con más pena que gloria como DT del Bohemio.

La relación entre Romano y Mariotto continuó en Luis Guillón. El primero es el responsable de encontrar los futbolistas que le sirvan al entrenador. “Armar un equipo es mucho de ingenio, de estudiar un mercado de jugadores posibles para el contexto. No sé si es encontrar el mejor jugador posible, si no el mejor jugador posible para el lugar que vos ocupás o para el lugar en el que vos estás”, diagnostica Romano.

Y continúa: “Cuando lo que hay que traer o buscar implica pobreza, la gente con la que trabajás -que por lo general es dirigente- te da mucha más bola a vos desde tu rol que si tuviese dinero. El ejemplo claro es Rodrigo Auzmendi. El 9 de un equipo de Honduras: 25 mil dólares y una cláusula de compra. Si hubiese habido plata, ¿cómo convenco al dirigente de traerlo? Estaban libres Darío Benedetto y Lucas Pratto, por ejemplo”.

De crítico a disciplinado

A poco de asumir, Matías Mariotto puso el grito en el cielo luego de un partido con Estudiantes de La Plata. Su equipo había perdido 1-0 y no le habían cobrado un penal. El presidente entendió que lo habían perjudicado y no se guardó nada: “Soy un hincha más, damnificado, dolido y enojado por la situación. Toda la comisión directiva, el cuerpo técnico, el equipo y los managers estamos disconformes pero enfocados y con valentía, sabiendo la situación que estamos pasando. Vamos a poner la cara y entregar el doble para ganarle a quien haya que ganarle. En la memoria de mi abuelo y de toda la gente hincha de nuestra institución, vamos a defenderlo con uñas y dientes contra quien sea”, protestó entonces. Era febrero de 2025.

Meses más tarde, a fines de aquel año, se encolumnó detrás de la AFA y celebró -por ejemplo- la copa que recibió Rosario Central como el mejor equipo de la pasada temporada. Y declaró a favor de la gestión Tapia. ¿Por qué cambió? “[Después del partido con Estudiantes] lo que quería era poner el foco en que Banfield ese día perdió 1 a 0 con un penal que no fue. Y veníamos de algunas decisiones que no venían siendo justas para nuestra institución. De ahí a que me lleven a decir que yo quiero ir por Chiqui Tapia… No, no, eso está lejos de la intención de Banfield”, se ataja Mariotto.

Y hace una defensa a ultranza de la gestión Tapia: “Es más que defendible en donde se la mire. A mí el formato del torneo me gusta. Para las instituciones como las nuestras el formato del torneo es favorable. ¿Cómo está el predio de la AFA? Lo defiendo. ¿El rol de Tapia como dirigente del fútbol argentino? Lo defiendo. ¿Por qué? Para mí es un dirigente al que le abren las puertas de la FIFA. Le ha dado mucho al fútbol argentino y ni hablar de la selección nacional. La verdad que agarró una AFA fundida y hoy tiene una AFA que tiene recursos. La AFA está en un proceso de soberanía que yo defiendo a ultranza porque estoy convencido de que es el camino”, asegura el presidente de Banfield, mientras intenta encontrar su propio camino.

En esa senda, el próximo rival es River. En el estadio de Banfield habrá hinchas de River que pagarán $110 mil por una popular visitante. Y a los del Taladro que vayan a la tribuna Eliseo Mouriño les cobrarán un bono de $20 mil. ¿La razón? Económica, por supuesto. “Con ese bono, las populares de River nos quedan netas, no tenemos que descontar el gasto del operativo policial”, dice Mariotto. El Taladro tendrá motivos de sobra para festejar: por primera vez en mucho tiempo, un partido en el “Lencho” Sola dará superávit. Lo normal es que pierda $30 millones.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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