En la Gran Manzana, una ciudad eléctrica que no detiene su pulso, ni siquiera cerró los ojos por completo. Más bien, sólo logró dormir un breve instante en la madrugada, tras presenciar entre Ben Shelton y Carlos Alcaraz un cruce inolvidable, que se concluyó a las 3:33. El duelo que terminó siendo el más tarde finalizado en la historia del US Open coronó al estadounidense como vencedor, en cinco mangas, frente al defensor del título. Shelton, que figura en el noveno puesto del ranking, venció al español, tercer cabeza de serie, por 6-7(5-7), 6-1, 6-3, 1-6 y 7-6(10-7), tras 4 horas y 28 minutos, y avanzó a las semifinales del último grande de la temporada.
“Estoy agotado. Fue una auténtica contienda, un encuentro épico y sumamente exigente desde el punto de vista físico”, afirmó Shelton, de 23 años, ya pasada la una de la madrugada de este miércoles 9 de septiembre, al acudir a la rueda de prensa. Su siguiente oponente será Frances Tiafoe; de ganarlo, habrá un finalista estadounidense por primera vez desde que Taylor Fritz logró la segunda plaza en 2024, elevando la esperanza de que un título mayor vuelva a alzar a un norteamericano por primera vez desde Andy Roddick en Flushing Meadows 2003. Pero eso será tema para más adelante. Por ahora conviene repasar el duelo cinematográfico de cuartos de final entre Shelton y Alcaraz.
El mejor punto de la noche
“Carlos es uno de los mejores campeones de nuestro deporte con apenas 23 años. Siempre es un placer enfrentarlo. A veces sus ideas son asombrosas. Sin lugar a dudas, ha sido el encuentro más satisfactorio de mi trayectoria”, comentó Shelton, que ya disputó dos semifinales de Grand Slam (en el US Open 2023 y el Abierto de Australia 2025) y, pese a ello, pretende alcanzar su primera definición mayor el próximo domingo. Cerró su obra maestra con un ace, el séptimo de un encuentro frenético, repleto de intercambios espectaculares que mantuvieron a más de veinte mil aficionados en las gradas de Arthur Ashe.
Shelton, que es entrenado por su padre, Bryan Shelton (55° de ATP en 1992), pegó saques por encima de los 233 km/h; consiguió un 66% de primeros servicios, ganando el 70% de los puntos con el primer saque (70 de 105) y el 57% con el segundo. Le generó 16 oportunidades de quiebre al español, pero sólo logró vulnerar su saque en cinco ocasiones.
Alcaraz, siete veces campeón de Grand Slam, reapareció en el US Open tras cuatro meses de inactividad por una lesión de muñeca derecha y, más allá de la incertidumbre previa, mostró estar en plenitud. Incluso, llegó al cruce con Shelton con un récord de 13-0 en Grand Slams frente a rivales estadounidenses, pero esta vez fue superado ante la presión local (y con justicia). El zurdo Shelton, de 1,93 m, se potenció con el rugido del público, no se amedrentó ante la figura de su rival, golpeó la pelota con agresividad (anotó 34 tiros ganadores) y cometió menos errores no forzados que el murciano (35 contra 53). “¡USA! ¡USA! ¡USA!“, bramaron los aficionados estadounidenses en el estadio de tenis más grande del mundo, huérfanos de campeones masculinos locales durante más de dos décadas.
Alcaraz vomitó durante el partido
El encuentro fue extremo, de gran desgaste físico y mental; en una pausa, Alcaraz se cubrió la boca con la toalla y dio la impresión de haber sentido malestar. “Mi objetivo era presentarme, competir y disputar este tipo de duelos estando en buena forma. Fue cerrado; así que no voy a sentirme defraudado por no haber triunfado al final. Me voy con satisfacción. Me siento orgulloso de mí mismo, de la forma en que luché”, declaró el entonces número uno, subrayando que llega a estas fechas con buen estado físico tras meses de molestias en la muñeca y temores.
“Después del tercer set, estaba muy cansado, pero encontré la forma de superarme y dar un esfuerzo extra. En el quinto set empecé a sentirme cada vez mejor, pero estaba jugando frente a uno de los mejores… es una bestia. Shelton es un jugador increíble, potente. Simplemente supo jugar muy, muy bien en cada situación, así que hay que reconocerle el mérito. Pero salgo de la cancha feliz. Salgo de la cancha con una sonrisa, sano y esto es lo que necesitaba”, añadió Alcaraz. Ahora descansará unos pocos días y reaparecerá en la Laver Cup, el torneo de exhibición, que este año se jugará en Londres, del 25 al 27 de este mes. Luego prolongará su calendario en la gira asiática.
Shelton, mientras tanto, se encumbra en Nueva York. Nunca había derrotado a un top 3 (estaba 0-17) hasta este partido. Y asciende cinco posiciones hasta el N° 4 del ranking en vivo. Pero va por más. Está a dos escalones de hacer historia para el tenis de los Estados Unidos, uno de los más ricos del mundo que, sin embargo, aguarda un campeón propio en Nueva York desde hace 23 años.