La cadena de tropiezos venía minando la confianza en San Isidro y sembraba dudas donde antes reinaban certezas. Del liderazgo del torneo, Atlético pasó a deslizarse en picada hasta colocarse en el cuarto puesto, que incluso ya parecía en riesgo, porque su adversario, con un impulso creciente, ocupaba la quinta posición a apenas dos puntos y buscaba superarlo en la última jornada de la primera mitad.
El campeonato es largo –quedan trece jornadas de esta etapa–, pero la coyuntura comenzaba a inquietar por los puntos perdidos y el rendimiento desviado. Para las cebras no había alternativa: ganar era imprescindible. “No importaba cómo; había que ganar y se ganó”, afirmó Facundo Scaiano, pilar de CASI, tras consumarse la victoria que cortó la mala racha y aportó un respiro a los ánimos turbados. “Se dio y es una bonita manera de cerrar la primera ronda. Y más, porque derrotamos a Alumni, que venía pisándonos los talones”, sostuvo el forward.
Con pasajes positivos, sobre todo al inicio, y repitiendo errores del segundo tramo, la Academia volvió a sonreír. Sufrió, pero se llevó las unidades: 28-23, informó la pantalla del rincón que da a la cancha de hockey.
Atlético cambió. Mejoró. Recuperó el line-out, se afianzó en el contacto, obtuvo la pelota en el scrum y afianzó el traslado del oval. Ganó consistencia con dos esperados regresos: el del wing Santiago David y el del centro Benjamín Belaga. Al primero lo sacaron de las canchas por una lesión: “Fueron casi dos años, pero volví y de la mejor manera”, comentó David. Y al segundo lo dejó fuera un viaje a Europa planificado con bastante anticipación: “Estoy muy contento de volver y jugar en nuestra cancha. Lástima lo que ocurrió, ¿no? Sufriendo, porque siento que hicimos un muy buen partido”, señaló Belaga.
Y ambas figuras coincidieron en que el cruce con Alumni era una obligación para el equipo, o casi. “Sí. Era un tanto límite, porque veníamos de un par de encuentros previos no muy afortunados”. El dinámico extremo dio esta explicación para el desarrollo del partido: “Corrimos más que ellos en la mayor parte del encuentro, salvo al final. Por eso se nos vinieron”. Y el persistente inside tackleero añadió: “Nos complicamos solos, con errores no forzados que nos acercaron a nuestro in-goal. Pero me quedo con las cosas positivas que hicimos. Hay que enfocarse en eso. Estoy muy contento por el resultado: ganar facilita mucho la construcción”.
También Scaiano analizó el triunfo, en su caso con euforia contenida. “Hoy fuimos un equipo durante los ochenta minutos, aunque es cierto que tuvimos algún tropezo. Creo que corrimos mucho, tanto los titulares como los que ingresaron. Y nos animamos a jugar con más confianza”, enfatizó.
En efecto, CASI salió a jugar con mayor precisión que en encuentros anteriores. Este sábado mostró mayor eficiencia ofensiva y más orden y paciencia en la defensa. Los placajes y la presión cuando Alumni rodeaba la zona de in-goal en busca del try de la victoria salvaron al local y aseguraron la victoria, a diferencia de lo que ocurrió en la tarde del superclásico, cuando la marca no dio seguridad. Aquella vez, SIC le dio la vuelta en la última jugada; esta vez, Alumni no lo logró.
Estuvo cerca el equipo de Manuel Alberti. Apostó a la intensidad de todos para pulverizar a su rival, pero un par de knock-ons impidieron encadenar un quinto triunfo, tras las victorias frente a Los Tilos, Atlético del Rosario, Regatas Bella Vista y La Plata. A los 39 minutos, con la Catedral convertida en una caldera, Juan Patricio Anderson desaprovechó una oportunidad inmejorable. Cuando ‘Jarra’ se acercaba al in-goal se le escapó la pelota. Y al instante, a los 40, Tomás Cubilla perdió sobre la línea de meta el control del balón justo cuando iba a cederlo a Rocco Testoni para que él anotara el try del triunfo.
Compacto de la victoria de CASI
No pudo ser. A Alumni le quedó muy cerca la victoria, pero estuvo fuera de sus manos, y CASI, con corazón y determinación, terminó celebrando. En una muestra de unión entre forwards y trescuartos.