La gran expectativa de conocer la verdadera faz de los Pumas dio paso a una realidad distinta. Esta vez, sin factor alguno que justificara un descalabro, Argentina protagonizó su peor rendimiento de la temporada. Más allá de lo realizado por Mateo Carreras, no aparece nada que valga rescatar. No surgió nada. O, dicho de otra forma, no se ejecutó nada con precisión. Ni lo que requería ajustes, ni lo que funcionaba. En suma, la derrota 42-12 ante Irlanda puede calificarse, por primera vez, como un retroceso evidente respecto al progreso que el equipo venía exhibiendo desde la llegada de Felipe Contepomi tras Francia 2023.
Ante su gente en un Lansdowne Road colmado, los Pumas llegaron con la certeza de vencer al local por primera vez en la historia; Irlanda se lució y, tras algunos cuestionamientos, ratificó por qué figura entre los cuatro mejores equipos del planeta. Un estatus al que Argentina aspira, por la calidad de sus jugadores y los avances mostrados en estos tres años recientes, pero quedó claro que aún necesita mucho trabajo para alcanzarlo.
Se trató de la quinta derrota en siete encuentros en este año, la tercera en cuatro duelos del Nations Championship, certamen en el que buscaban ser competitivos. En las campañas previas había atenuantes que la justificaban, especialmente la gran cantidad de bajas y la irrupción de muchos jugadores nuevos e inexpertos. Esta vez el plantel estuvo completo, hubo concentración en conjunto durante la semana previa y la mayoría que juega en Europa llegó en plena disputa.
Puede haber sido simplemente un mal partido. Una excepción. El desarrollo de esta ventana internacional aportará esa respuesta. Pero al analizar los 80 minutos, la forma más adecuada de evaluarlo es como una involución.
Incluso en las derrotas, con jugadores de recambio e inexpertos, a lo largo del año los Pumas habían dejado conclusiones positivas y esperanzadoras. Esta vez, no.
En los primeros 20 minutos, los Pumas se asemejaron al equipo de todo el año. Un conjunto incisivo en ataque, dominante en el contacto y con juego dinámico. Incluso lograron un try destacado cuando Tomás Albornoz habilitó a Carreras como si llevase un guante en el pie. Una de las pocas acciones brillantes del apertura, que fue confuso en la conducción. Otro aspecto que se repitió en ese tramo fue la fragilidad defensiva en la zona crítica. Primera llegada profunda de Irlanda, try. Mismo desenlace para dos de los siguientes tres avances irlandeses. Aún es temprano para valorar, pero una de las razones para contratar a Shaun Edwards era mejorar esa faceta. Hasta ese instante, se repetía lo mismo.
Lo que desencadenó la debacle fue una serie de pérdidas en los line-outs. Cuatro de las cinco pérdidas en esa formación se produjeron entre los 15 y 35 minutos del primer tiempo, un tramo de apenas un cuarto de partido que resultó fatal. Tres de ellas las cedió el capitán Julián Montoya, usualmente una garantía. Debió abandonar por una conmoción cerebral y Leonel Oviedo, en su cuarto partido, volvió a mostrar ineficacia en los envíos.
Después del tercer try irlandés, los Pumas intentaron una salida profunda y presionaron, pero el hooker cordobés cometió un penal totalmente innecesario, facilitando la salida y cediendo la posesión. La disciplina es otro factor negativo que vivió un retroceso. Terminaron con 14 penales en total (siete por mitad), muchos evitables, y las dos amonestaciones terminaron con tries en contra.
También es preocupante el juego aéreo. Así como Sudáfrica y, en menor medida, Australia, Irlanda se llevó la mayoría de los balones aéreos, tanto propios como ajenos. La táctica de que el receptor sea el jugador que retrocede y no el que llega de frente, que se impulsó por aquel partido en Vélez, parece no estar rindiendo frutos.
El scrum también estuvo bajo la lupa desde el regreso de Mario Ledesma. Excepto por un penal en contra al final y a pesar de los numerosos cambios en la primera hilera por golpes en la cabeza, se mostró firme. No así el maul, que cedió dos tries, aunque generó el primero de Carreras.
Con todo lo sucedido, con el desconcierto de esos 20 minutos, el marcador de 21-5 en contra fue, en el descanso, la mejor noticia para los Pumas. En el inicio de la segunda mitad, Sam Prendergast rompió la defensa del medio ante la débil resistencia de Marcos Kremer y apoyó bajo los postes. Y ante la respuesta de Carreras, tras un gran quiebre de Chocobares y una acción colectiva en continuidad, llegó otra conquista irlandesa que dejó el choque prácticamente sentenciado. El sexto y último ensayo llegó a los 15 minutos. En los 25 minutos siguientes, los Pumas buscaron con más voluntad que convicción.
Los duelos frente a Italia, el próximo sábado, y especialmente frente a la poderosa Francia, una semana más tarde, definirán si este tropiezo fue un simple traspié o un retroceso. Hay materia prima en los jugadores y margen en el cuerpo técnico para inclinarse por la primera opción. La racha de derrotas y la acumulación de deficiencias encienden, como nunca durante este ciclo, una alarma. El riesgo es que esa inquietud se instale de forma profunda en la cohesión del grupo.
Esta ventana europea marca el inicio rumbo a Australia 2027. Los Pumas confían en avanzar lejos, aunque aún falta mucho por recorrer.
La síntesis
Irlanda (42): Hugo Keenan; Robert Baloucoune, Robbie Henshaw, Stuart McCloskey y Mack Hansen; Sam Prendergast y Craig Casey; Nick Timoney, Sean Jansen y Ryan Baird; Tadhg Beirne y Joe McCarthy; Tadhg Furlong, Dan Sheehan (c) y Andrew Porter.
Entrenador: Andy Farrell.
Cambios: PT 35m, Rónan Kelleher por Sheehan. ST 6m, Josh van der Flier por Jansen; 14, Sam Illo por Furlong, Jamison Gibson-Park por Casey y Ciaran Frawley por Prendergast; 16, Tom O’Toole por Porter y James Ryan por McCarthy; 18, Jamie Osborne por Baloucoune; 28-31, Porter por O’Toole (temporario).
Argentina (12): Juan Cruz Mallía; Bautista Delguy, Justo Piccardo, Santiago Chocobares y Mateo Carreras; Tomás Albornoz y Gonzalo García; Marcos Kremer, Pablo Matera y Juan Martín González; Pedro Rubiolo y Guido Petti Pagadizábal; Francisco Moreno, Julián Montoya (c) y Boris Wenger.
Entrenador: Felipe Contepomi.
Cambios: PT, 28m, Leonel Oviedo por Montoya; 36-40, Mayco Vivas por Oviedo (temporario). ST, 10m, Joel Sclavi por Moreno y Efraín Elías por Petti Pagadizábal; 11, Simón Benítez Cruz por García; 11-16, Vivas por Oviedo (temporario); 14-26, Juan Martín Scelzo por Kremer (temporario); 23, Lucio Cinti por Chocobares, Gerónimo Prisciantelli por Mallía y Vivas por Wenger; 26-36, Moreno por Sclavi (temporario).
PT: 9m, try de Carreras (A); 15, 25 y 29, conversiones de Prendergast tras tries de Keenan (2) y Sheehan (I).
Amonestado: 34m, Piccardo (A).
ST: 2 y 10m, conversiones de Prendergast tras tries de él mismo y de Keenan (I); 6, conversión de Albornoz por try de Carreras (A); 16, conversión de Frawley por try de Kelleher (I).
Amonestados: 14m, Elías (A); 20, Illo (I).
Cancha: Aviva Stadium, Dublín
Árbitro: Luke Pearce (Inglaterra)