El partido que Djokovic perdió frente al argentino Mariano Navone en la primera ronda del US Open no resultó sencillo para el serbio. No solo por el aspecto competitivo, sino por los problemas de salud que lo persiguen desde hace tiempo y que se dejan ver durante los encuentros. Uno de ellos se manifiesta con mayor frecuencia: el renombrado tenista volvió a vomitar en plena competición.
Las cámaras captaron a Djokovic vomitando junto a la banda de la pista central durante el tercer set, visiblemente afectado por el calor intenso y la humedad de Nueva York. Tras un duelo de 4 horas y 36 minutos, terminó perdiendo el encuentro y rompió en llanto en los momentos finales.
Al acabar el partido, Djokovic reconoció que arrastra “prácticamente en todos los partidos” que disputó este año “vómitos y náuseas” y que es “un problema serio” que hace que no sepa hasta dónde puede “llegar”.
“Creo que fue evidente que en la cancha tuve una sensación horrible. Después [de esas manifestaciones físicas], todo mi cuerpo empieza a venirse abajo, básicamente con calambres y dolor. Al final, la espalda y el hombro no dieron más de sí, y no pude cerrarlo”, dijo Djokovic en la rueda de prensa posterior al partido.
Por momentos, el exnúmero 1 trataba de enderezarse por esos dolores en la zona baja de la espalda que lo tenían a mal traer; en otros, quedaba en cuclillas tratando de tomarse un respiro, y en otros más se tomaba el pie izquierdo, otra señal de que el extenuante duelo ante Navone le estaba pasando factura. Su rostro, en su mayoría, reflejaba sufrimiento ya cuando se disputaba el segundo set. En ciertos pasajes parecía recobrar la forma; en otros, devolvía la pelota por compromiso -y muchas veces acertaba-.
“Simplemente, estoy tratando de entender qué está pasando y hasta dónde puedo llegar en este sentido”, reconoció el serbio en diálogo con un cronista del ATP Tour.