Carlos Alcaraz y Jannik Sinner transformaron el US Open de la campaña pasada en un prolongado periodo de matar el tiempo ante lo inevitable. Se habían alejado del resto del circuito masculino mientras se medían en las finales de Roland Garros y Wimbledon. Todo parecía indicar que llegarían a disputar la tercera edición consecutiva de su rivalidad, y eso fue exactamente lo que sucedió.
Con Sinner, número 1 del ranking, fuera de competencia, Alcaraz regresa para defender su corona tras una pausa de cuatro meses, y Novak Djokovic podría estar mostrando por fin signos de desgaste por la edad; así, el US Open recupera ese aire de “abierto”.
Todo puede ocurrir.
Djokovic regresa al US Open, donde conquistó su último título mayor, con una oportunidad singular de cumplir su mayor ambición: el trofeo 25 de Grand Slam, que le permitiría fijar el récord histórico del tenis.
A partir de este domingo, el gigante serbio perseguirá una nueva oportunidad en Nueva York para romper la igualada que mantiene con la australiana Margaret Court, propietaria de 24 grandes como Djokovic.
Será su vigésima participación en el cuadro principal del US Open, el escenario donde superó a Court en 2023, durante una campaña en la que se llevó la mayoría de los grandes títulos.
Sólo Carlos Alcaraz, que lo derrotó en una memorable final de Wimbledon, impidió que Djokovic lograra un 4-0 en los cuatro grandes. En Nueva York, Djokovic festejó su triunfo en la final frente a Daniil Medvedev luciendo una chaqueta que mostraba el número 24.
Aquel instante parecía destinado a coronarlo con el récord de todos los tiempos, pero, a tres años de distancia, ese vigésimo quinto título continúa guardado en el armario.
Leal a su carácter indomable, el serbio buscó desafiar la hegemonía del nuevo “Big 2”, tal como hizo al inicio frente al dominio de Roger Federer y Rafael Nadal. Desde 2024 ha lanzado 11 ataques al récord, cediendo en solo tres ocasiones antes de las semifinales.
Aunque hay dudas a su alrededor, las circunstancias de Nueva York podrían ser más propicias que nunca para su misión. Por primera vez, las lesiones golpean simultáneamente a los dos referentes del circuito.
En Flushing Meadows no faltarán aspirantes a aprovechar esta oportunidad, como Alexander Zverev o los jóvenes Ben Shelton y Arthur Fils, pero el mayor obstáculo que puede encontrar Djokovic es su físico y la propia lógica del tiempo.
Ningún jugador obtuvo un Grand Slam a los 39 años, la edad de Nole. El campeón más veterano sigue siendo el australiano Ken Rosewall, que conquistó en 1972 el Abierto de Australia con 37 años.
La preparación de Djokovic tampoco fue la esperada. Tras su caída en semifinales de Wimbledon contra Sinner en julio, Nole renunció a jugar el Masters 1000 de Montreal y sufrió una derrota en su debut en Cincinnati ante el argentino Thiago Tirante, cuando no pudo resistir el asfixiante calor. En la veraniega Nueva York, donde triunfó en cuatro ocasiones, se estrenará este domingo, a las 20, ante otro argentino, Mariano Navone.
La Argentina contará con 13 representantes directos en el cuadro principal (11 hombres y 2 mujeres). El US Open guarda un valor afectivo especial para el tenis nacional, al ser el único Grand Slam sobre pista dura donde se consagraron tres tenistas albicelestes: Guillermo Vilas (1977), Gabriela Sabatini (1990) y Juan Martín del Potro (2009).
El azar arrojó una suerte muy diversa para los compatriotas. Mariano Navone protagonizará, seguramente, el desafío más complejo de su carrera. Thiago Tirante llega con el envión de haber derrotado a Nole en el Masters 1000 de Cincinnati y se medirá frente al experimentado francés Adrian Mannarino.
En la rama femenina, Solana Sierra tendrá una prueba de fuego de entrada contra la ucraniana Elina Svitolina (9° del mundo), mientras que Nadia Podoroska, amparada en su ranking protegido, debutará ante la suiza Simona Waltert.