Elena Rybakina logró asegurar su cima del ranking mundial de la WTA al cierre de la temporada y, por primera vez, alcanzó ese puesto en su trayectoria. Aryna Sabalenka ya no podrá desbancarla. La kazaja cumplió el objetivo este jueves al vencer a su compatriota Yulia Putintseva por 6-2 y 6-3 en la segunda ronda del Pan Pacific Open de Tokio. Con 27 años, Rybakina dio uno de los movimientos más importantes de su carrera a una semana de las Finales de la WTA, donde partirá como favorita.
Rybakina, que accedió a los cuartos de final del torneo WTA 500 de Tokio, llegó al Ariake Coliseum tras sumar su cuarto título de la temporada —y el primero en su haber como número uno— en el Abierto de Ningbo, celebrado la semana pasada en China. Cabe recordar que ascendió a la primera posición del ránking mundial tras alzar el US Open, el mes anterior. Y sólo necesitaba una victoria más este año para asegurarse de que la bielorrusa Sabalenka no pudiera alcanzarla.
Rybakina vive un año excepcional, con títulos en el Abierto de Australia y en el US Open, lo que eleva a tres su palmarés de Grand Slams, tras conquistar Wimbledon hace cuatro años. En Tokio su próxima rival será la canadiense Leylah Fernández. Su objetivo para esta semana es levantar su decimosexto título de su carrera antes de viajar a Indian Wells, California, para disputar las Finales de la WTA, donde las ocho mejores jugadoras competirán del 8 al 15 de noviembre.
En el centro de la atención
En su niñez, tal como relató la propia Rybakina, convertirse en una estrella del tenis no era un sueño que la conquistara. “Nunca imaginé que iba a ser profesional ni que jugaría en torneos de este calibre, en escenarios tan grandes”, afirmó el mes pasado tras conquistar el US Open en Nueva York. “Simplemente disfrutaba del tenis después de la escuela, compartiendo momentos con mis amigos. Era solo por diversión”, añadió, manteniendo su tono sobrio y mesurado.
Entre su primer título de Grand Slam en Wimbledon y el tercero en Nueva York, se vio envuelta en una controversia significativa por la suspensión de su entrenador, Stefano Vukov, debido a una posible infracción del código de conducta de la WTA.
Según informó en su momento The Athletic, la colaboración con Rybakina habría quedado finalizada cuando Vukov “inundó” el teléfono de la kazaja con mensajes de texto y más de 100 llamadas para lograr que recontratara sus servicios. “Nunca he tenido ningún problema” con Vukov, afirmó Rybakina, asegurando que no había sufrido “maltrato” por parte de su entrenador y negándose a posar junto a la presidenta de la WTA, Portia Archer, tras vencer en el Masters de Riad en noviembre de 2025.
Después de la suspensión, Vukov se reincorporó oficialmente al equipo de Rybakina, manteniéndose alejado de la sobreexposición comercial y de las redes sociales que rodean a muchas de sus colegas. “Realmente no aporta nada. Nunca se sabe si está molesta o emocionada o qué siente”, dijo la estadounidense Jessica Pegula sobre una de las virtudes de Rybakina, que es no mostrar sus emociones en la pista. “Será muy distinto despertar al día siguiente sabiendo que acabas de ganar el US Open y que ya eres número uno del ranking”, comentó Rybakina tras su victoria en Flushing Meadows. Aunque ese sentimiento persiste y ya sabe que cerrará el año en lo más alto, algo inédito en una carrera tan rica en logros.