MENDOZA.— La impresión final de aquella tarde fría en Mendoza resultó ambigua. Cuando Nicolás Roger sacó la pelota fuera y selló el empate, la afición quedó dividida; muchos aplaudieron el esfuerzo de los Pumas y unos pocos silbaban la decisión final de no ir a buscar la victoria. “Quizás no era lo más inteligente intentar el triunfo desde allí”, comentó Pablo Matera. En un encuentro cambiante, de ida y vuelta, los Pumas terminaron 28-28 con Australia y cortaron la racha de derrotas, lo que podría servirles de impulso para la reanudación del Nations Championship que se aproxima.
El clima dio un giro repentino en Mendoza. De un viernes cálido y soleado se pasó a un sábado más frío, gris y, en ciertos momentos, con una leve llovizna, en una tarde en la que los Pumas se sumaron al llamado a la justicia por Federico Martín Aramburú, a días del juicio por su asesinato en París. En la entrada en calor, todos los jugadores lucieron camisetas para reclamar por el ex jugador de la selección argentina y de CASI.
Los Pumas tardaron 30 minutos en entrar en juego, en activarse. Estáticos, sin iniciativa, les costó adentrarse en el duelo y generar conexiones ante un rival que dista de ser la potencia temible de otras épocas y que se limitó a jugar corto con su pack, a partir de las acciones de Angus Bell y Rob Valetini, sus dos principales portadores de balón. Con ese planteamiento cercano a las formaciones y tras el desgaste del pack llegaron los ensayos de Harry Wilson (al que le anularon otro) y Max Jorgensen. Una ventaja de 14-0 que se obtuvo sin complicaciones.
¿Cómo reaccionó Argentina? A través de la confianza que le dio el scrum en la segunda parte del primer tiempo y gracias al mando de Matera, la figura del encuentro en todos los sentidos: empuje, garra y liderazgo innato para levantar a sus compañeros y para dialogar con el árbitro. También, por su juego y, por supuesto, por las anotaciones. El ala fue el autor del descuento, en la segunda incursión de Argentina en los últimos 22 metros del campo contrario, y en el tramo final sumó otro para pasar al frente ya en el cierre del encuentro. Con cinco conquistas frente a los Wallabies, igualó a Juan Martín González como el Puma que más marcó contra Australia.
En un choque en el que la mayor parte de los try se gestaron junto a los rucks, Ignacio Mendy dibujó la jugada destacada de la jornada. Fue una acción previamente ensayada en la que participó Matera tras la salida de un line-out y Joaquín Moro tuvo el timing perfecto para habilitar al veloz wing. Así Argentina igualó en un abrir y cerrar de ojos.
En los Pumas fallaron los conductores. Se les vio desconectados, imprecisos, y hubo errores en los pases y en el manejo del balón. Ni Simón Benítez Cruz ni Nicolás Roger estuvieron finos moviendo la pelota ni conectando las fases del equipo. Tampoco Gonzalo Bertranou, en los escasos minutos que disputó. Sobre todo, el 10, inestable en el uso del pie y en momentos nervioso en su debut como titular ante una potencia. Su falta de ritmo a nivel de clubes puede haber pesado. El santiagueño no se sintió cómodo en ningún momento.
Los dirigidos por Felipe Contepomi fueron más empuje que táctica, apoyándose en Matera y en otros puntos altos que estuvieron a la altura. Uno de ellos fue Ignacio Ruiz, el más activo con la pelota y, en esta ocasión, más preciso en los envíos en el line. Cuando ingresó Leonel Oviedo al tramo final, la tendencia cambió. Efraín Elías fue otro de rendimiento destacado en el pack, junto a Joaquín Moro y Juan Martín Scelzo, que aportó mucha energía al entrar desde el banco. Rodrigo Isgró fue polivalente, a veces infiltrado en el pack y también con funciones de wing; el conjunto local tuvo múltiples acciones que contagiaran al equipo. Fue el más ovacionado en su tierra desde que lo mencionaron en la formación y en cada pelota aérea que capturó. En cambio, la eficacia del equipo al entrar a los 22 últimos metros del adversario volvió a ser baja. En total, los Pumas llegaron diez veces y concretaron cuatro tries.
Así como los últimos diez minutos del primer tiempo representaron un impulso para los Pumas, los últimos diez de la segunda mitad estuvieron marcados por dos infracciones infantiles. La primera, de Lucio Cinti, que detuvo el juego cerca de la mitad de la cancha en una secuencia en la que no parecía haber peligro. Luego, una reacción de reflejos de Santiago Carreras dejó a los Pumas con trece jugadores y un try-penal en contra. En una plantilla de mayoría joven, dos de los más experimentados cometieron errores.
No obstante, los argentinos resistieron con dos hombres menos. En el primer tramo lo hicieron en la zona cercana a su propia línea de ensayo, y en los últimos minutos, acorralados en su camp ya, cerca del in-goal.
Facundo Cardozo y Mateo Soler debutaron en un momento caliente en el que Argentina intentó salir jugando desde su propio campo (ya había regresado Cinti), hasta que se dieron cuenta de que no avanzaban y de que Australia podía recuperar la pelota cerca del in-goal contrario. Entonces los argentinos optaron por mantener el empate, un resultado que no se producía desde julio de 2021, ante Gales. Contra Australia ya habían empatado en sus dos duelos de 2020.
Resumen visual de los Pumas frente a Australia en Mendoza
Las sensaciones fueron ambiguas. Un equipo argentino que sufrió 18 bajas entre lesiones y jugadores que regresaron a sus clubes en Francia, frente a otro en construcción al inicio de un nuevo ciclo, pero con la mayoría de sus rugbiers disponibles. La paridad sirve para cortar una racha incómoda y para seguir sacando conclusiones. En noviembre, con otro plantel y por el Nations Championship, será otra historia.