La acción no había terminado cuando Memphis Depay ya se convirtió en el blanco principal de la ira de los seguidores de Corinthians. El neerlandés mandó por encima del travesaño el penal que podría haber forzado una definición desde los doce pasos ante Estudiantes y desató una secuencia que se prolongó varias horas después de la eliminación en cuartos de final de la Copa Libertadores: abucheos desde las gradas, fanáticos que lo esperaron a la salida del estadio, una retirada por un camino alternativo para evitar la zona de prensa y pintadas contra él en la sede del club.
“Memphis, caralho, fora do Timão!” (Memphis, carajo, fuera del Timão), fue uno de los cánticos que bajaron desde las tribunas del Arena Corinthians tras el gol de Estudiantes. La distensión no terminó allí. Incluso cuando quedaban pocos protagonistas dentro del estadio, un grupo de aficionados se agrupó en una de las zonas de salida para insultar al delantero cuando abandonaba el escenario paulista.
Así se retiraba Depay de la cancha
Depay guardó silencio. Según publicó el medio de San Pablo UOL, no atravesó la zona mixta y escogió una ruta alternativa para abandonar el estadio. Este episodio podría acarrearle otra consecuencia a Corinthians: el reglamento de la Conmebol indica que los jugadores deben circular por esa zona, aunque no están obligados a emitir declaraciones, y que una posible sanción económica para el club podría situarse entre 8.000 y 10.000 dólares. Gustavo Henrique tampoco pasó por allí.
La secuencia que desató todo había comenzado minutos antes. El árbitro venezolano Jesús Valenzuela no sancionó de inicio la mano dentro del área, pero recibió el llamado del VAR, a cargo de su compatriota Juan Soto Arévalo, revisó la acción y finalmente señaló penal. Depay tomó la pelota y, mientras aguardaba la ejecución, los jugadores de Estudiantes empezaron a jugar su partido alrededor del punto penal.
Ezequiel Piovi se acercó para hablarle al neerlandés y futbolistas de Corinthians lo apartaron rápidamente. Al mismo tiempo, varios compañeros de Depay rodearon el punto del penal para proteger el lugar. Leandro González Pírez, a quien le cobraron la mano, y Alexis Castro, autor del gol, también se acercaron y se produjo un careo entre jugadores de ambos equipos. Piovi fue el último futbolista de Estudiantes que quedó frente al delantero y le habló antes de la ejecución.
Luego llegó el remate. Depay tomó carrera y lanzó un derechazo que voló por encima del arco defendido por Fernando Muslera. Ya no quedaba tiempo para otra oportunidad: Estudiantes se llevó la victoria 1-0 y avanzó a las semifinales. El neerlandés quedó inmóvil unos segundos y luego trató de cubrirse el rostro con la camiseta.
El fallo no aparece como un episodio aislado dentro de sus antecedentes recientes. Según O Globo, Depay ejecutó seis penales desde su llegada a Corinthians en 2024 y convirtió tres. Cinco fueron durante los partidos y uno correspondió a una definición: anotó frente a Cuiabá y a Grêmio y en la serie ante Cruzeiro; le atajaron uno frente a Mirassol y pateó desviado frente a Palmeiras y ahora ante Estudiantes.
La reacción continuó durante la madrugada. Los muros de Parque São Jorge, sede de Corinthians, amanecieron con pintadas dirigidas contra el delantero. “Fora, Memphi$”, decía una de las inscripciones. Otros mensajes apuntaron directamente al costo de su contrato: “Salário de milhões, futebol de centavos”.
El aspecto económico amplificó la repercusión en Brasil. Depay renovó recientemente su contrato hasta 2028 y su vínculo representa una importante inversión para Corinthians. A la vez, UOL calculó que la eliminación frente a Estudiantes privó al club de ingresar 2,3 millones de dólares correspondientes al premio por alcanzar las semifinales de la Libertadores. Corinthians terminó su participación con cinco millones, aproximadamente, obtenidos en premios durante el torneo.
Mientras desde fuera crecía la polémica, Fernando Diniz salió a defender a su futbolista. “Se siente la peor persona del mundo en este momento, porque todo recae sobre él. Pero no es así”, afirmó. Y subrayó: “No perdió solo Memphis, perdimos todos”. El entrenador explicó que Depay y Rodrigo Garro son los encargados habituales de las ejecuciones y que cualquiera de los dos podría haber asumido aquella responsabilidad.
“Para patear un penal hay que tener mucho coraje. Él tuvo el coraje para patearlo y erró. Los penales se fallan”, señaló. “¿Cuántos jugadores gigantes en la historia del fútbol mundial han fallado penales importantes? Hoy le tocó a él”, añadió.
Diniz afirmó, además, que el fallo no tiene relación con la negociación previa a la renovación ni con la condición física del atacante. “No perdió el penal por todo eso; lo perdió, simplemente”, apuntó. Sobre el ánimo general del plantel, fue explícito: “Todo el mundo está muy triste. Hoy es un día como cuando muere alguien, de tristeza general”.
El argentino Garro también salió en su defensa. Consultado sobre si había considerado ejecutar él mismo el penal, evitó entrar en el debate. “Sería una cobardía de mi parte comentar eso aquí”, respondió. Después agregó: “Entiendo que es una responsabilidad enorme, entiendo su dimensión, pero no sería correcto decir que yo quería patear. Creo que Memphis tomó la responsabilidad, ayudó, y pasó lo que pasó. Ahora tenemos que estar cerca de él”.
El lateral izquierdo Matheus Bidu contó que, inmediatamente después de la eliminación, el plantel aún no había mantenido una charla con el neerlandés. “Nadie habló todavía. Es parte del fútbol; no pudimos convertir. El equipo rival tuvo una oportunidad y la aprovechó, no hay más que decir”, explicó.
Para Depay, además, Estudiantes profundizó una racha adversa ante equipos de Argentina desde que llegó a Corinthians. Ya había quedado eliminado frente a Racing en las semifinales de la Copa Sudamericana 2024 y posteriormente cayó ante Huracán y Platense. Esta vez tuvo la oportunidad de prolongar la noche de Corinthians desde los doce pasos. No pudo hacerlo. Y quedó en el centro de una eliminación que golpeó con fuerza al Timão y que, por su lado, dejó a Estudiantes entre los cuatro mejores de América tras 17 años.