Mientras llovía fuera del Louis Armstrong, uno de los dos estadios del US Open con techo retráctil, dentro y bajo las luces neoyorquinas se desataba un choque cargado de todos los condimentos emocionales posibles. Francisco Comesaña, hoy 119º, 54º hace un año, consiguió llevar al límite al quinto sembrado del torneo, el italiano Flavio Cobolli. El marplatense mostró varias acciones acertadas para insinuar un golpe sorpresivo en la primera ronda, pero, con valor, jerarquía y sin quedarse corto, el europeo dio la vuelta y terminó imponiéndose por 3-6, 2-6, 6-3, 6-4 y 6-4, después de cuatro horas y trece minutos.
Qué valiosa resultó la victoria para Cobolli: al cerrar el choque con un golpe cruzado, el nacido en Florencia se arrodilló sobre la pista dura, como si estuviera frente a una instancia de mayor importancia (después hubo un saludo respetuoso entre los jugadores en la red). Con piernas entonadas, opportunismo y buenas decisiones, el argentino de 25 años incomodó a Cobolli en los dos primeros sets, llevándolo a errores poco habituales. El Tiburón se ilusionó con ser el sexto tenista argentino en la historia en lograr triunfos ante rivales del top 10 en las tres superficies (después de Juan Martín del Potro, Guillermo Vilas, David Nalbandian, Guillermo Cañas y Guido Pella), pero se tensionó, perdió chispa y terminó cometiendo errores que lo condenaron.
El choque terminó siendo muy parejo. Es más: Comesaña sumó más puntos que su rival (161 contra 156). El argentino, entrenado por Sebastián Gutiérrez, contabilizó doce saques ganadores (doce, cinco más que Cobolli), cometió siete dobles faltas, logró el 57% de primeros servicios, ganando el 65% de los puntos con el primer servicio, pero cedió su servicio en seis oportunidades (la misma cantidad que su oponente).
Más allá de la derrota, Comesaña tiene motivos para celebrar su rendimiento y su buena salud. Es que tras caer en la primera ronda de la clasificación de Wimbledon, disputó un Challenger en Milán (en polvo de ladrillo) en la última semana de junio y alcanzó los cuartos de final. Luego, se vio frenado por una lesión de espalda. Volvió a competir en agosto: cayó en la primera ronda de la qualy de Cincinnati, debutó en el Challenger de Cancún y apenas ganó un partido en el ATP de Winston-Salem. Se despidió en su estreno en Flushing Meadows, pero debe apoyarse en lo positivo para avanzar en la búsqueda del valioso nivel que lo llevó a ser top 55 la temporada pasada.
Cobolli perdió en la primera vuelta del Abierto de Australia al inicio de la temporada, pero se repuso en Roland Garros, donde alcanzó su primera final de Grand Slam. Acumuló diez victorias en Grand Slams durante el año, situándose como el quinto jugador en lograrlo tras Alexander Zverev, Jannik Sinner (ausente en el US Open), Novak Djokovic (ya eliminado en la primera ronda ante el argentino Mariano Kanove) y Jakub Mensik. En la segunda ronda, se medirá contra el ganador entre Nishesh Basavareddy y Tristan Schoolkate.
Lo mejor de Cobolli vs. Comesaña
Más tarde, Francisco Cerúndolo (24° favorito) superó en tres sets su estreno en el certamen. En la cancha 5, tras dos horas y 23 minutos, derrotó por 6-4, 6-3 y 7-5 al austríaco Filip Misolic, quien no competía desde febrero pasado, cuando se retiró por una rotura de la fascia plantar en el pie derecho en la primera vuelta del ATP de Lille.
El mayor de los Cerúndolo tuvo una exigencia mayor a lo esperado ante un rival que está 537° del mundo, pero ingresó al cuadro principal por la protección del ranking que tenía previo a su larga inactividad. El europeo se mostró incómodo en sus movimientos por momentos, pero le dio batalla.
Lo mejor de Fran Cerúndolo vs. Misolic
En la siguiente instancia, se medirá con el alemán Jan-Lennard Struff (44°), que en una cancha vecina eliminó a Camilo Ugo Carabelli (77°) al vencerlo por 6-4, 6-3 y 6-3.
En tanto, también por la ronda inicial, Juan Manuel Cerúndolo (45°) está jugando el tercer set contra el francés Arthur Gea (87°), en un encuentro en el que cedió el primer parcial por 6-3 y ganó el segundo por 6-2.