En 2023, dio un salto notable en su clasificación, moviéndose casi 150 puestos; para finales de 2024 ya se ubicaba entre los 100 mejores y en agosto de 2025 alcanzó su pico personal (54º). Con el salto al circuito ATP ya consolidado, restaba por saber cuánto podría progresar Francisco Comesaña durante la presente temporada. Sin embargo, los resultados no fueron los esperados por el marplatense, y hubo que reajustar el tramo final. Desde aquel 54º hasta el 126º en la actualidad, acumulando 17 triunfos y 23 derrotas en lo que va de 2026, con la tercera ronda en Roland Garros como su mejor resultado. Comesaña rinde bien en todas las superficies, ha llegado a la tercera ronda en los Grand Slams tanto en hierba, arcilla y cemento… pero tiene claro cuál es su preferido. “Wimbledon es el mejor”, afirma. Una rareza dentro del tenis argentino, acostumbrado a soñar con la arcilla de París.
Comesaña regresó a Buenos Aires tras caer en la primera ronda del US Open y empezó a prepararse para el Challenger de Buenos Aires; es el regreso a un lugar que lo vio campeón en 2024, cuando aún estaba en ascenso. En el Racket Club, dio una señal positiva al vencer 6-1, 4-6 y 6-2 a Juan Estévez, todavía con altibajos en su rendimiento. Reconoce que casi no celebró el pase a la segunda ronda. “Fue un alivio, más que nada. Las sensaciones no eran las mejores, pero le encontramos la vuelta al partido”, admite. Este miércoles volverá a la acción, ya en busca de los cuartos de final, en el court central, ante el uruguayo Joaquín Aguilar Cardozo.
“Siempre dicen que el segundo año en el nivel ATP es el más difícil, porque en la mente está la presión de igualar los resultados del año anterior. Eso fue un obstáculo mental que pagué con algo de presión, al tener que igualar mis resultados. No pensé en disfrutar y hacerlo mejor que el año anterior”, comenta el Tiburón en la sala de prensa del Challenger de Buenos Aires. Reconoce que quizá les dio más relevancia de la debida a las críticas en las redes sociales. Y luego, inicia la charla con LA NACION.
-Habías avanzado mucho en el ranking, pero después ya hay que defender puntos, los rivales ya te empiezan a conocer, hay que evolucionar. ¿Cómo viviste todo eso?
-Un salto de calidad era necesario. Sigo trabajando para evolucionar, para hacer las cosas un poco mejor, para incorporar más herramientas a mi juego. Los encuentros también fueron muy duros. A principios de año también tuve partidos buenos, pero al recordar los primeros cuatro o cinco meses y a la gente con la que jugué… y la verdad es que fácilmente podría haber perdido ante cualquiera, y también podría haber ganado a cualquiera. Jugar todo el tiempo a nivel ATP significa que cada partido es sumamente exigente. Este deporte es así. Luego llega Roland Garros, que fue una semana muy positiva para mí, pero en este deporte hay que ser constante y tener varias semanas buenas, no solo una. Después tuve una lesión [en la espalda] que me retrasó, pero llego a esta etapa final de la temporada con buena energía.
-¿Cuáles eran tus aspiraciones cuando arrancaste este año?
-Creo que el error fue pensar que tenía que mantenerme, en lugar de ir por más, de buscar algo más. Surgió la duda de decir: bueno, ¿podré mantener todo lo que hice? Porque sentí que el año anterior fue muy bueno, tuve muy buenos resultados… pero me llené de presión para intentar mantenerme. No es que fui por más, sino que sentí que me limité un poco.
-¿Todo esto lo hablaste con tu entrenador, Sebastián Gutiérrez?
-Bueno, ahora lo que estamos haciendo es seguir trabajando, ser humildes, escuchar. Él sabe. Confío muchísimo en él y en todo su equipo, y estamos buscando volver para que las cosas, poco a poco, empiecen a salir mejor. Me siento bien físicamente y en lo tenístico también. Tal vez un poco de desconcentración en este primer partido, pero me vengo sintiendo muy bien. A veces hay que ser un poco más pacientes.
-En estos últimos dos o tres años, jugaste Challengers, entraste en el nivel ATP, los Grand Slams… ¿Notas mucha diferencia de nivel?, ¿Existen rivales inalcanzables?
-Inalcanzables en este momento son Sinner, Alcaraz… Zverev también está jugando muy bien ahora, pero luego el circuito es muy parejo. Una vez que comienzas a entrar en los cuadros ves que puedes competir de tú a tú con todos. En Challenger, también, ¿eh? Los partidos son duros, no hay mucha diferencia. Los encuentros se disputan y no hay que relajarse pensando que al ser un torneo más pequeño te irá bien, porque no es así. Vas a entrar, vas a estar nervioso y el otro va a querer mostrar su mejor versión. Reitero, el nivel es muy parejo entre todos, excepto Sinner y Alcaraz.
-Hubo dos encuentros que, de alguna manera, marcaron tu temporada, la derrota ante Matteo Berrettini [en el desempate del quinto set] en Roland Garros, y ante Flavio Cobolli en el US Open. ¿Qué te quedó de esos choques?
-Me quedo con la sensación de que estoy a ese nivel, que ciertos detalles hacen que los partidos se escapen, pero debo seguir confiando en que las cosas van a mejorar y que, quizá, merecía ganar ante Berrettini; ante Cobolli tuve dos primeros sets perfectos… Pero no voy a quedarme en esos choques, porque el año continúa y hay que ver qué podemos hacer mañana para mejorar y el día siguiente. Por otro lado, el encuentro que más disfruté jugar fue el de Cobolli. Fue muy bueno, con la cancha llena; me encantó jugar allí. Y con Berrettini también fue un partido impresionante. De esos enfrentamientos se aprende mucho para seguir por ese camino.
-Más allá de eso, también tienes un buen balance frente a jugadores del Top 10 (2 victorias y 6 derrotas, algunas muy ajustadas), y buenos resultados en los Grand Slams.
-Sí, son torneos que me agradan. En cinco sets me siento un poco más cómodo, tengo una gran fe en mi físico, y ahí las altibajos no se pagan tan caros, ja. Tal vez esa energía que hallo en los Grand Slams podría empezar a trasladarla un poco a todos los torneos.
-Decidiste no disputarla en febrero y ahora viste la Copa Davis desde fuera. ¿Hablaste con [el capitán] Javier Frana de todo lo ocurrido?
-Sí, hablamos mucho, nos cruzamos. Obviamente no me iba a decir que no me iba a convocar porque hay 25 jugadores por delante; eso no es un problema. Ahora debo felicitarlo por la victoria y por su trabajo, siento que es un gran capitán y siempre hemos tenido una buena relación.
-¿Cambió mucho tu gira con los resultados?
-Voy a intentar sumar más partidos. Siento que no disputé muchos encuentros este año; ojalá esta gira me deje más triunfos. El objetivo es entrar en el cuadro principal del Australian Open.