Jóvenes rugbiers argentinos comienzan su desarrollo en centros de formación en Francia.

22 agosto, 2026

En un instante, al echar un vistazo hacia un lado, se topa con múltiples personalidades del rugby internacional. Contempla a Romain Ntamack y Thomas Ramos, escucha a , pero le laten con mayor fuerza Santiago Chocobares y Juan Cruz Mallía. Aún no maneja el francés. El idioma y la cultura lo acercan a sus compatriotas. Bernardo Pucciarello es otro joven que decidió migrar hacia Europa, concretamente al club Toulouse, en una etapa distinta a la que transitan la mayoría de los juveniles argentinos que quedan bajo la mirada de la Unión Argentina de Rugby (UAR).

Formado en Jockey Club Rosario, el centro fue contratado por el poderoso Stade Toulousain, el club más influyente de Europa por su historia, su actualidad, su infraestructura y su proyección. Su plantilla constituye la base de la selección francesa y se coronó campeón en cinco de las últimas seis ediciones del Top 14. El caso de Pucciarello se suma a una tendencia reciente: jóvenes argentinos que optan por terminar su desarrollo en Francia, una ruta que se aparta de la que persigue la propia UAR.

Bernardo, un back con buenas condiciones físicas (1,91 metros y 100 kilos), es el tercer argentino que llega a Toulouse en los últimos tres años, tras Efraín Elías (2024) y Tomás Rapetti (2025). Su situación guarda similitudes, pero presenta matices: el centro apunta a una etapa distinta de formación; Elías y Rapetti firmaron a los 20 años, tras tres temporadas completas con los Pumitas. Ambos destacaron en la selección juvenil y participaron en dos ediciones completas del Súper Rugby Américas con Dogos XV y Pampas, respectivamente. Pucciarello, en cambio, llega a un club en el que ya juegan Chocobares y Mallía, pero con dos años menos y sin esas credenciales; sufrió una lesión antes de lo que habría sido su primer Mundial juvenil y no disputó el torneo continental profesional en la primera mitad de este año (fue invitado a entrenarse con Capibaras XV).

“Era una idea que llevaba rondando hace tiempo. Parte de mi familia vive en Italia. Mi mamá es italiana, mi hermano también. Yo pensaba irme al extranjero y mi representante me dijo que había clubes interesados. Cuando me mostraron este club, me convenció”, contó el back nacido en Limerick, Irlanda, en el año 2008, cuando su padre, Federico, jugaba en Munster. “La UAR apunta a que los jugadores sub-20 sigan un camino de academia, Pumitas y franquicias. En su momento, ya había dicho que me iría al exterior. Me felicitaron y me aseguraron que iban a mantenerse en contacto”, añadió. Su hermano, Martino, representó a Italia en la categoría sub-20.

La trayectoria de Pucciarello y de otros argentinos que eligen esta ruta responde, en buena medida, a las reglas del rugby francés. Si un jugador completa tres temporadas en el centro de formación de un club antes de cumplir 23 años, obtiene la calificación JIFF (Joueurs Issus de la Filière de Formation, o Jugadores procedentes de la cantera), sin importar su nacionalidad. Conforme a las normas de la liga francesa, los clubes deben contar con aproximadamente 17 jugadores con estatus JIFF entre los 23 convocados a cada partido de la temporada; de lo contrario, reciben sanciones. Esta medida, instaurada al inicio de la temporada 2009/2010, busca priorizar a los futbolistas formados en Francia por sobre las figuras extranjeras. A mediano plazo, esta regla fortaleció a la selección local, hoy una de las más contundentes del mundo, con un abanico amplio de talentos que apuntan a que Francia -en Australia 2027- levante por primera vez la Copa del Mundo.

Por ello, los extranjeros con estatus de JIFF cuentan con mayores oportunidades de ser contratados por clubes frente a quienes no ostentan ese rango. Además de Toulouse, varios argentinos eligieron esa vía: Gael Galván aterrizó en La Rochelle en 2025 y fue cedido a Agen para la próxima temporada; Álvaro García Iandolino, otro que pasó por los Pumitas, firmó con Bayonne y también afrontará una cesión en la segunda categoría en Biarritz, mientras que en Bayonne milita el ex rugbier de Duendes y Olivos Alejandro Barrios.

Juan Segundo Montilla, nacido en San Juan y formado en Sporting Club Alfiles, emigró a los 14 años junto a su familia a Valencia, donde continuó jugando, y luego fue observado por Clermont, que lo fichó. El talentoso apertura de 19 años ya acumula minutos en el Top 14, y fue bicampeón en la categoría Espoirs, el equipo sub-23. Entre los clubes del Top 14 que se sumaron este año figuran Valentino Pani, de La Rochelle, y Augusto Rimini, prolijo pilar formado en Santiago Lawn Tennis, que ahora está en Pau. En la PRO D2, Valentino Reggiardo, medio-scrum de los Pumitas en 2026, se incorporó a Agen, cuyo conjunto dirige su padre, Mauricio. Juan José y Benjamín Bergamaschi juegan en Niza, comandados por su padre, Emiliano. La misma ruta siguió Joaquín Oviedo, quien llegó a Perpignan en 2021, a los 20 años, y desde 2024 no ocupa un cupo de extranjero. Hoy es una de las figuras del club y uno de los mejores octavos del planeta, miembro de los Pumas.

La UAR observa con recelo esta corriente.

En el escenario ideal, la entidad busca formar a sus jugadores hasta los 23 años, con un proceso completo: desarrollo en los centros de rugby y academias regionales, la etapa de los Pumitas y el avance en las franquicias del Súper Rugby Américas o en los Pumas 7s. En su estructura hay un déficit que complica: Argentina no dispone de una liga profesional anual y el segundo semestre resulta problemático para los jugadores del sistema.

Desde la UAR se vieron con buenos ojos las oportunidades de Elías y Rapetti, dos de los grandes proyectos del rugby argentino, que completaron el proceso tres años antes de lo previsto, mostraron madurez para su edad y ya forman parte del plantel de los Pumas. Además, Felipe Contepomi mantiene una buena relación con Ugo Mola, director de rugby de Toulouse, y el área de alto rendimiento de la UAR está satisfecha con el método de formación de ese club. No obstante, no ocurre lo mismo con las decisiones de Galván y García Iandolino, a quienes se pretendía que se quedaran más años en las franquicias locales. La entidad sostiene que los rugbiers nacionales se forman mejor en Argentina que en el exterior.

El caso de Pucciarello se distingue del resto. Llega a un club excelente, pero en una etapa distinta de su desarrollo. Es posible que tarde un tiempo en ganarse un lugar en el primer equipo. De todas formas, Contepomi mostró flexibilidad para buscar talentos: Juan Martín Scelzo, el último debutante en los Pumas, se formó íntegramente en Francia, y Benjamín Grondona, autor del único try en el último choque ante Sudáfrica, prácticamente no jugó en el Súper Rugby Américas y emigró a Europa siendo aún joven.

Me gustaría jugar para Argentina. Pasé gran parte de mi vida allí. Estuve hasta los 18 años, mis amigos están ahí, y el sentimiento también. Tengo a mi mamá y a mi hermano en Italia y simpatizo por Italia, y también por Irlanda porque nací allí. Pero me siento argentino”, afirma Pucciarello desde Tolosa, su ciudad deportiva adoptiva. Le quedan dos años para competir por los Pumitas. El tiempo dirá cómo termina esta historia.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

¿Tenés una historia o una pregunta? Contactanos y sumate a Club Midland
Contacto