Seiscientos días de recuperación lo condujeron por diversos estados de ánimo. De la desazón inicial ante la grave lesión que lo sacaba de escena en el gran escaparate internacional del rugby, a una toma de conciencia y a un plan metódico que fue haciendo que cada jornada de rehabilitación lo acercara a una reaparición que finalmente se hizo realidad este fin de semana. El anhelo de Juan Cruz Mallía por regresar a competir profesionalmente en una cancha de rugby fue tan vehemente como el de Toulouse, el club más poderoso de Europa, y como el de los Pumas, que lo necesitan para mantener su posición entre las principales selecciones del mundo.
Los ligamentos cruzados de la rodilla derecha, que precisaron pasar por quirófano a raíz del tackle inoportuno del inglés Tom Curry, volvieron a impulsar el talento y la calidad de Mallía, que en los 35 minutos de su reaparición dejó destellos que ratifican su estatus como back de élite.
El magistral puntapié de Mallía en el ensayo de Toulouse
En la victoria como visitante de Toulouse ante el ascendido Vannes por 29-23, en la tercera jornada del Top 14 francés, Mallía no tardó en evidenciar su influencia en el resultado. Al entrar por Romain Ntamack cuando Toulouse lideraba apenas por un punto (24-23), Mallía recibió un pase de su compatriota Santiago Chocobares tras la salida de un scrum y, con un puntapié bombeado de derecha, brindó el oval para Blair Kinghorn, que halló el camino despejado para la carrera hacia el in-goal y apoyó el try junto a la bandera. Mallía asumió la conversión con un tiro casi pegado a un poste. Un poco antes, un cierre defensivo oportuno en el in-goal, al atrapar la pelota, evitó que el conjunto local anotara. Sus capacidades de back polifuncional siguen vigentes.
El festejo con los brazos en alto del cordobés Mallía fue una liberación, la bisagra que cierra la lesión más grave de su carrera y abre una perspectiva positiva que incluye, nada menos, la Nations Cup de noviembre con los Pumas. Una noticia que facilita los planes del entrenador Felipe Contepomi, quien vuelve a contar con una pieza para incrementar las variantes ofensivas gracias a su capacidad para romper líneas y desequilibrar con su inspiración.
Tras el final del partido, aún dentro de la cancha, los jugadores de Toulouse se reunieron en un semicírculo en el que tomó la palabra el entrenador Ugo Mola para dedicar la victoria a Mallía, que se fundió en un abrazo con cada uno de sus compañeros.
Con 30 años cumplidos el día 11 de este mes, Mallía empezó a llenar el vacío que le confesó a LA NACION en una entrevista a fines de mayo: “Jugar el fin de semana es lo que me apasiona, es lo que uno ama. Entonces, al no tenerlo, uno siente que le falta algo”. Ya está; no hay más añoranza ni nostalgia, tampoco las horas consumidas con una mezcla de ansiedad e incertidumbre.
En el recuerdo queda una rehabilitación completada entre Toulouse, París —en Clairefontaine, el centro de entrenamiento de la selección francesa de fútbol— y la Argentina, que lo vio regresar en el Jockey Club de Córdoba. Aprovechó ese tiempo para ponerse en contacto con deportistas que habían sufrido una lesión similar. Se nutría de consejos y experiencias, pero siempre mantuvo la hoja de ruta que le diseñaron sus médicos y fisioterapeutas. “Es conocerse a uno mismo, saber hasta dónde puede ir, explorar sus límites. Uno va aprendiendo sobre su propio cuerpo”, confesó hace un tiempo.
Su lesión se produjo el 24 de noviembre de 2025, durante el test-match en el que Inglaterra le ganó a Argentina por 27-23. Mallía recibió el tackle a destiempo de Curry y, en cuanto ocurrió, supo que lo peor estaba por venir. “Ya había tenido una rotura de ligamentos cruzados de la otra rodilla en 2016 y esta vez sentí lo mismo. La sufrí jugando en Jockey, a la vuelta del Mundial Juvenil. Sentí exactamente lo mismo: la rodilla se me movió y se me puso todo duro alrededor”, expresó.
La dura entrada de Curry, entre arriesgada y desleal, en su momento provocó un altercado con Felipe Contepomi, quien le manifestó al rugbier inglés su malestar cuando, tras el partido, se acercó a saludar a uno de los entrenadores argentinos. “Fue imprudente y le rompió la rodilla a nuestro jugador. Sé que forma parte del rugby, pero si no nos cuidamos, podría ser peligroso”, dijo. “Vete a la mierda” y lo empujó así… Quizás sea así, no lo conozco”, manifestó Contepomi sobre aquel episodio.
Mallía fue comprensivo con Curry: “Vino a verme después del partido, me pidió disculpas y me dijo que no había tenido la intención de lesionarme. Obviamente, yo creo lo mismo y en ningún momento estuve enojado con él. Unas semanas después me mandó un mensaje, porque había salido bastante en las redes sociales, y volvió a pedir disculpas, porque todo estaba transformándose en algo que no era. Las acepté y le dije que en ningún momento me había enojado con él, que entendía la situación. Se podría haber evitado, pero son cosas del rugby, cosas que pasan”.
Todo eso ya es pasado. Reapareció en el tetracampeón Toulouse como apertura y entregó un par de destellos. También puede ser fullback, centro o wing. Los Pumas también lo están esperando.