Los Pumas 7s: un año de innovaciones para encarar el gran objetivo

13 junio, 2026

Tan vertiginoso es el seven que a veces se vuelve cruel. En Burdeos, Los Pumas 7s estuvieron a apenas unos pasos de darle la vuelta al encuentro frente a Nueva Zelanda, de clasificarse a cuartos, de dejar fuera de combate a Sudáfrica y de abrazar una oportunidad auténtica de conquistar por primera vez en su historia el SVNS World Championship. Aun con polémicas y quejas hacia el árbitro, esos metros que separaban el try terminaron representando una distancia mucho mayor. Pasar de la posibilidad de pelear por todo a quedarse con las manos vacías fue un golpe duro.

De allí el desconsuelo del rookie Pedro de Haro, tomándose la cabeza y mirando el suelo. De allí la protesta de Matteo Graziano contra el árbitro en señal de frustración. Después de terminar segundos en Hong Kong y terceros en Valladolid, los Pumas 7s llegaron al tercero y último de las pruebas que definían al campeón anual, con la esperanza fundada de luchar por la corona. Debían terminar tres puestos por encima de Sudáfrica, el mejor conjunto de la temporada, con una ventaja notable. Pero el diablo metió la cola.

A pesar de ser cabeza de serie, Argentina quedó emparejada con Nueva Zelanda, otra potencia, y Francia, que atravesaba una mala campaña pero era local (ambos serían finalistas). Los nervios y la presión influyeron, y el equipo quedó fuera en cuartos por ser el peor entre los terceros.

“Aún duele esa derrota, por supuesto. Todas duelen, y la de Nueva Zelanda en particular, porque estábamos a un paso de quedarnos con todo y, al final, terminamos sin nada”, confesó el entrenador Santiago Gómez Cora en un diálogo con LA NACION, antes de regresar a casa. “Estábamos a cinco puntos de pelear por la Liga, de eliminar a Sudáfrica y Francia, pero cuando te exiges algo con un equipo nuevo, te expones a estas situaciones. Sabíamos que éramos competitivos, pero no mucho más”.

Sudáfrica avanzó con lo justo, y ese cuarto puesto terminó sirviéndoles para consagrarse bicampeones del circuito. Esta vez con mérito: fueron el mejor equipo de la campaña, ganando cinco títulos de nueve certámenes. La Argentina, que había sido el mejor conjunto en 2024 y 2025, pero que no obtuvo ningún título en la definición, no logró darle la vuelta al relato. El quinto lugar es, en detalle, un reflejo fiel de cómo fue la temporada. Por primera vez desde 2019/20, los Pumas 7s no levantaron una etapa. Pero esos datos no deben leerse como un retroceso.

Para ajustar el análisis de la temporada de Pumas 7s a la realidad, conviene retroceder hasta el cierre de la campaña anterior. Después de dominar el Circuito de forma casi absoluta las dos temporadas previas, Argentina sufrió una sangría notable de jugadores, como nunca antes en los 12 años al frente de la selección de Santiago Gómez. Las bajas incluyeron a figuras como Matías Osadczuk, jugadores clave en la estructura como Germán Schulz, Tobías Wade, Agustín Fraga y Alejo Lavayén, además del joven Facundo Pueyrredón. Esto obligó al entrenador a reconfigurar la estrategia. Si en años anteriores apostó a buscar la victoria en cada torneo para que el equipo se acostumbrara a ganar, ahora priorizó dar rodaje a los elegidos para el recambio.

A Santino Zangara y Gregorio Pérez Pardo, en su segundo año con el conjunto, pero con poca participación en el terreno, se sumaron los debuts Pedro de Haro, Martíniano Arrieta, Juan Patricio Batac y Sebastián Dubuc. El entrenador podría haber optado por ir dándoles minutos progresivamente junto a Marcos Moneta y Luciano González como base de la estructura. Uno fue el máximo anotador de la temporada con 47 conquistas (igualando un récord personal) y el otro quedó seleccionado para el septeto ideal. Un bloque de experimentados, siempre rendidores, constituye la columna vertebral del equipo: Santiago Álvarez, Matteo Graciano, Joaquín Pellandini, Santiago Mare y Santiago Vera Feld. Sin embargo, el formato de la competencia, con seis certámenes iniciales sin definición y una final reservada para las últimas tres etapas, invirtió la metodología de años anteriores y priorizó, primero, dar muchos minutos a los más jóvenes y dosificar la carga de los más experimentados.

Resulta lógico, entonces, que los resultados tardaran en hacerse visibles. En las primeras seis etapas, los Pumas 7s apenas alcanzaron semifinales en dos oportunidades: en Ciudad del Cabo y en Nueva York. Terminó la fase regular en sexto lugar entre ocho equipos. Lo que se observó en ese tramo fue que había jugadores con condiciones, pero el equipo aún no funcionaba como un todo. Si se mantenía competitivo era por el brillo de sus individualidades. Pero no había cohesión y en los momentos decisivos flaqueaban, una de las virtudes de las dos campañas anteriores.

Pero la Argentina encontró el momento justo. El bronce en Nueva York encendió una ilusión de cara a la definición. Y en la primera cita, el equipo respondió a la altura. En Hong Kong, pese a la adversidad que implica el largo viaje y el cambio de huso horario (si bien habían ganado allí un año antes, ocurrió una semana después de competir en Singapur y adaptarse a estos cambios), los Pumas 7s llegaron a la final y se metieron de lleno en la lucha por el título. Sudáfrica sumaba su cuarto título consecutivo y ratificaba su condición de favorito.

La segunda etapa en Valladolid mostró un rendimiento similar, aunque esta vez el choque con los sudafricanos se dio en las semifinales. El tercer puesto, no obstante, mantenía encendida la llama de la ilusión. La derrota ante Francia en Burdeos marcó el punto más bajo del equipo en la instancia final y no obtener el punto bonus también incidió en la eliminación, consumada con la caída frente a Nueva Zelanda.

“La verdad es que al principio de la temporada la idea era construir un equipo, probar jugadores nuevos, darles minutos y herramientas en este año para que conozcan y sepan de qué se trata esto, para entrenarse a conciencia ahora estos meses por delante”, analizó Gómez Cora. “Aparecimos en un escena­rio de estar segundos en la Liga, lo que habla de buen laburo y de la calidad individual de los chicos que llegaron al equipo, pero era lógico que en el final de la temporada apareciera el cansancio, y en esos momentos de tensión, de emociones y de momentos críticos pueda caer la pelota para un lado o para el otro, y eso es lo que hay que aprender y mejorar. Tenemos dos años para laburar eso, pero lo que nos deja tranquilos es que el equipo fue competitivo una vez más con un grupo nuevo tan grande.”

La primera misión de Gómez Cora será evitar que ocurra una sangría similar. Ya habrá tomado nota de lo que ocurrió un año atrás para evitar, en la medida que esté en sus manos, que se repita. Ahora es tiempo de descansar y recargar energías. La temporada 2026/27 comienza en septiembre con los Juegos Odesur, a disputarse en Rosario, y en noviembre ya arranca el Circuito, esta vez con el condimento de que está en juego la clasificación directa a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, el gran objetivo del ciclo.

Después de dos años de ensueño que los tuvo como protagonistas absolutos, los Pumas 7s se vieron obligados a recalcular, obligados por las circunstancias. No están retrocediendo, están tomando envión. Lo mejor está por venir.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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