Los Pumas no necesitaron aludirlo para concederle a Maradona un resarcimiento histórico

24 julio, 2026

Aquello fue un escándalo mayúsculo. Tres días después de la muerte de Diego Maradona, los Pumas disputaron un partido ante Nueva Zelanda en Newcastle, Australia, durante aquel Rugby Championship marcado por la pandemia de Covid, el 28 de noviembre de 2020. Sam Cane, el capitán de los All Blacks, antes del tradicional haka, se situó frente al conjunto argentino y dejó sobre el césped una camiseta de su selección con el dorsal 10 y el nombre del emblemático futbolista. Fue un gesto conmovedor que contrastó con el homenaje mucho más sobrio escogido por nuestra selección, que apenas llevó una estrecha cinta negra como brazalete de duelo.

El resultado no quedó en la memoria de nadie. Los Pumas cayeron 38-0, pero lo que siguió fue una actitud muy típica de estos tiempos, una cancelación de las redes sociales al plantel nacional. Además, se prolongó durante más de diez días la exposición mediática, por lo que se interpretó como una falta de emoción frente a la pasión que Maradona siempre demostró por el equipo de rugby, o por cualquier conjunto que vistiera la camiseta argentina.

Comenzó a escrutarse la vida de los jugadores a través de las cuentas en la red X y se encontraron algunos comentarios racistas y xenófobos de Pablo Matera. Fue tan severo aquello que le costó una sanción de su club, Stade Français. Aunque lo más significativo fue que perdió la capitanía de los Pumas.

Lo ocurrido este sábado en Santiago del Estero representa un resarcimiento histórico de la Unión Argentina de Rugby por aquel desliz. Los Pumas presentaron ante Inglaterra, en el Nations Championship, una camiseta idéntica a la que la selección de fútbol usó en el estadio Azteca el 22 de junio de 1986. Un mensaje con una carga emocional de alto impacto.

Una acción que estuvo claramente muy meditada y que supo aprovechar la coyuntura comercial que los vincula con Le Coq Sportif, la misma marca francesa que vistió al equipo de Carlos Salvador Bilardo en 1986.

El comunicado de la UAR explicó: “El equipo utilizó una camiseta de edición limitada con la que la UAR y el seleccionado argentino rinden homenaje al equipo campeón en 1986, al cumplirse 40 años de un encuentro que quedó para siempre en la historia del deporte argentino. Desarrollada junto a Le Coq Sportif, la camiseta fue concebida exclusivamente para este partido y simboliza el reconocimiento del rugby argentino a un equipo cuyo legado trascendió su disciplina para convertirse en parte de la memoria colectiva de nuestro país”.

Un detalle adicional. La circular de la UAR no menciona la palabra Maradona. Pero no hacía falta que lo hiciera. Resulta incluso más adecuado que se haya elegido así. Aquello que ocurrió en 2020 seguramente fue un error. Uno que, muy probablemente, fue magnificando de forma injusta para los jugadores.

Por supuesto que la repercusión positiva será mucho menor que aquella recriminación masiva. Al fin y al cabo, los argentinos también tendemos a enfocarnos con más intensidad en lo negativo que en lo positivo.

Aquella vez el todavía capitán Matera grabó un mensaje en el que se disculpaba. Y aclaraba que la intención del equipo era hablar después del partido, con una victoria… Pero fue una derrota abrumadora.

Nunca hay que mensopreciar la forma en la que nuestros seleccionados (de cualquier deporte) se vinculan con los sentimientos populares. Aunque el rugby, muchas veces señalado como elitista, no tenga naturalmente la popularidad que el fútbol tiene en nuestro país.

La UAR guardó su acción hasta último momento. Muy pocos lo sabían. La fuerza de la sorpresa agiganta más el gesto. Fue directo al corazón de los hinchas. Esto ocurre en medio de un Mundial de fútbol que desborda emoción para nuestro país, y a horas de la agitación que despertó otro triunfo ante Inglaterra, en Atlanta, Estados Unidos, esta vez de la mano de Lionel Messi y en una semifinal.

El daño que le provocó al rugby aquel “caso Maradona” es incalculable. Nadie puede garantizar que éste sea un gran paso que logre sanar heridas. Pero es una excelente manera de continuar con un proceso que ya comenzó hace tiempo para redefinir la imagen popular que el público ajeno al rugby tiene de este deporte.

Para entender el valor de respetar la historia y abrazar las pasiones tradicionales, vale la pena hacer una proyección. Los Pumas perdieron el partido con Inglaterra (31-24), pero dentro de cuarenta años nadie recordará el resultado ni el controversial fallo del árbitro que le negó el empate. Con certeza, todos guardarán en la memoria el agradable recuerdo de los Pumas con esa camiseta azul y esos números plateados. La que escribió una gran historia del deporte argentino. Y perdurará para toda la vida.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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