Mientras se acerca la esperada despedida de la selección que la afición argentina celebrará el 6 de octubre en el Monumental, Lionel Messi continúa destacándose en Inter Miami. Se retirará con gloria vistiendo la celeste y blanca, pero al conjunto de Florida aún le quedan retos por cumplir. Por ejemplo, anotar un gol y entregar una asistencia para alzar la Campeones Cup, ante un Cruz Azul al que se enfrenta en una final que, desde 2018, cruza al campeón de la MLS con el campeón de la liga mexicana. No es un título oficial, ya que la Concacaf no lo reconoce, lo que no resta ni suma mucho a un palmarés de Messi que ya es notable con 48 títulos.
La trayectoria de Messi continúa cargada de símbolos y de parábolas que atraviesan el tiempo. Marcó su gol número 100 en 115 partidos con Inter Miami. Y lo hizo ante el mismo equipo con el que inició esa cuenta centenaria: en julio de 2023 le anotó de tiro libre a Cruz Azul en la Leagues Cup.
Existen goles que Messi ha ejecutado decenas de veces sin que los guardametas logren anticipar su truco, que fusiona manejo del tempo, aprovechamiento de los espacios y precisión en la definición. Su barrida de derecha hacia el centro, desde la frontera del área grande, para rematar con la zurda cruzada, es un suplicio para los porteros. Todos saben qué va a hacer, pero casi nadie puede impedirlo.
Es una clase de gol que porta la firma de Messi, quien, ya en la madurez de sus 39 años, puede sorprender con una definición poco frecuente en su infinito repertorio. Y si no, basta con observar el trazo de su gol número 100 en Inter Miami. Ingresó por el centro del área, convertido en una especie de fiera, para rematar un centro de Luis Suárez con la contundencia de un delantero inglés de la década de 1970. Impresionantes fueron el salto y la coordinación para doblegar a Willer Ditta, un zaguero central colombiano de 1,80 m que recientemente generó rumores como posible refuerzo de River. Messi lo dejó marginado por la grandeza que irradia en muchas de sus intervenciones, especialmente las que definen el rumbo de un partido.
Messi, con un cabezazo contundente para el 1-0
Hasta ese momento, los 23 minutos del primer tiempo no ofrecían gran cosa, salvo un remate de Agustín Palavecino que desvió St. Clair. En Inter Miami debutaba Matías Galarza Fonda y Casemiro volvía a ocupar el puesto de zaguero central para intentar reparar la sangría defensiva de un equipo que había recibido goles en los 11 encuentros previos. Pasaba poco en el encuentro hasta que Messi decidió romper la calma con un cabezazo contundente.
El N° 10 siente el juego, lo ejecuta y lo transmite. El lateral Facundo Mura se convirtió en un alumno aventajado de un curso rápido con las indicaciones de Messi sobre cuándo hacer la diagonal o doblarse para buscar una descarga. Cuando en alguna ocasión Paulo Dybala afirmó que no era sencillo jugar junto a Messi, hacía referencia al reto de sincronizarse con su visión tridimensional del fútbol.
También Messi se enfadó con el árbitro cuando no se señaló una falta que le desequilibró al entrar al área. Le reclamó al árbitro hondureño Héctor Martínez y, luego, al cuarto árbitro. No quiere ceder nada, cada acción de un partido le compete.
Los remates de Palavecino siguieron siendo lo más punzante ante un Cruz Azul algo apagado, que apenas en la segunda mitad estuvo cerca del empate con un cabezazo de Fernández que golpeó en un poste. El conjunto mexicano elevó su nivel tras las entradas de Gonzalo Piovi y Campos. Se acercó más al área local, con los riesgos correspondientes para un equipo que no es de máxima solidez defensiva.
El resumen de Inter Miami 2 – Cruz Azul 0
Con Inter Miami más replegado para aprovechar contraataques, Messi desempolvó una jugada de sus tiempos de juventud, con un sprint de 25 metros que dejó atrás a dos marcadores, aunque le faltó el último impulso para que Ditta lograra cerrar.
Messi dirigía las réplicas; dejó a Luis Suárez en una posición de remate, pero el uruguayo entró poco preciso a la pelota. Con la opción de Casemiro, Inter encontró otra fórmula para el gol: Messi le sirve la pelota de cabeza al brasileño desde el córner. Esa conexión ya funcionó en la MLS y, anoche, selló el 2-0.
Por obra de Messi, Cristian “Kily” González debutó como director técnico de Inter Miami con una victoria y un título. Y también se levantó por primera vez un trofeo en el nuevo NU Stadium. Donde pasa Messi, la historia toma otra dimensión.