Messi redefine el Premio Princesa de Asturias con autógrafos sin protocolo y una ciudad conmovida

23 octubre, 2026

OVIEDO.— La reconocida novela de la literatura asturiana, La regenta, se abre con una línea que describe a la ciudad como Vetusta, durmiendo la siesta, un recurso de Clarín para satirizar a la burguesía local. En esta ocasión, sin embargo, nadie aprovechó para descansar. A su llegada al Hotel Reconquista, poco después de la una de la tarde, las calles del centro quedaron rodeadas por seguidores que vestían camisetas argentinas y del Barça. Messi, ya ex capitán de la selección argentina, desobedeció el protocolo y se acercó a los fans que le esperaban, compartiendo momentos con ellos.

Ganador del Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026, antes de la ceremonia que contará con la presencia de los Reyes de España, partió del elegante edificio para acudir a un estadio donde le aguardaban niños y jóvenes, mientras la multitud mantenía viva la esperanza de verlo de cerca. El recinto, conocido como Palacio de los Deportes, tiene capacidad para 6.000 personas y se convirtió en el punto neurálgico de la ciudad esa tarde. Las entradas para el evento, gratuitas, podían obtenerse desde el domingo anterior a las 10:00, a través de la plataforma oficial de la Fundación Princesa de Asturias. En cuestión de minutos, las puertas se agotaron y la gente quedó en una cola virtual. La cobertura mediática y la alegría local se hicieron patentes, y el diario ABC recogió el momento con un titular que destacaba el regreso de Messi a España como una jornada de gloria y reconocimiento.

Fuera del estadio, la expectación también era desbordante. La ciudad asturiana no recordaba un fenómeno de tal magnitud en los últimos tiempos. Nicolás Gómez, periodista argentino radicado en Madrid desde hacía 11 años, mostró con orgullo la foto de su bebé de seis meses, al que llamó Leo en honor al astro. Pero el fervor no era exclusivamente argentino: en un bar de la ciudad, una mujer española dejó su cartera y su teléfono sobre la mesa para no perder la oportunidad de ver a Messi salir del hotel de cerca.

Antes de tomar la palabra ante el público, Messi agradeció todo el cariño recibido y comentó que hacía mucho que no volvía a España; dijo que resulta una felicidad inmensa y un privilegio poder disfrutar de este momento. Prometió que aprovecharía ese ratito para vivirlo con alegría. En el escenario, que se convirtió en una sala de estar improvisada, recibió a Santi Cazorla, una leyenda de Oviedo, y a Nacho Cases, del Sporting de Gijón.

«La clave para mí es disfrutar», enfatizó en su intervención. También subrayó que llegó a un club de primer nivel rodeado de estrellas cuando tenía 17 años y que, para él, lo esencial fue dejar de lado la presión y hacer lo que le sale de forma natural: jugar con ganas y sentirse parte de aquel vestuario. Aseguró que había que aprender a disfrutar del juego y añadió: «Esfuerzo, trabajo y solidaridad con el compañero».

A pesar de la acústica deficiente del lugar, la multitud respondía con vítores claros: «Te quiero Messi», «Leo, guapo», «Messi, vuelve». Los niños, por su parte, se mantuvieron sentados en las filas improvisadas de sillas de plástico, mientras Antonela Roccuzzo observaba desde una platea cercana.

Una de las preguntas de los pequeños que subieron al escenario fue si seguía jugando al fútbol solo por placer y sin pensar en el resultado: «Sí, juego con mis hijos todo el tiempo, sin ninguna presión», respondió el astro, dejando claro que el amor al juego trasciende cualquier competencia.

Este acto, anterior a la ceremonia principal de esta edición, que será presidida por los Reyes de España y la princesa de Asturias, forma parte del programa educativo Toma la Palabra. Messi recibió el reconocimiento no solo por su habilidad deslumbrante y su trayectoria deportiva, sino también por su labor solidaria para promover el acceso a la educación y la atención sanitaria de los niños más desfavorecidos.

Messi transmitió constantemente un mensaje de tolerancia, amistad, respeto al rival, esfuerzo y juego limpio. La rivalidad local entre el Sporting de Gijón y Oviedo, propia de la región asturiana, quedó integrada en el marco del encuentro. Al concluir, el astro dejó de jugar junto a dos niños con capacidades especiales, cada uno seguidor de uno de los clubes. A las 18:30, tal como estaba previsto, el encuentro llegó a su fin y Messi, junto a Antonela, partió hacia el hotel para cambiarse y prepararse para la cena con los Reyes.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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