Messi solicita un compromiso durante la velada de gratitud

10 octubre, 2026

¿Alguna vez nos hemos planteado cuántas veces, a lo largo de nuestra vida, realmente expresamos las gracias?, escribió Delphine de Vigan en un libro hermoso llamado Las gratitudes. Gracias fue la palabra que dominó la noche en el Monumental. “Gracias, Leo”, exclamó el relator junto a mí. “Gracias por siempre, GOAT”, señalaban los carteles luminosos. “Gracias, gracias, gracias”, repitió Sergio Goycochea con el micrófono. “Gracias”, dijo el dron que iluminó el cielo, primero exhibiendo el anuncio del patrocinador y luego el escudo de la AFA que activó el “Chiqui Tapia botón” desde la tribuna. El propio Leo Messi también pronunció gratitud una y otra vez. Pero pidió compromiso. Les aclaró primero a los que conspiran que “no pasó nada raro” en la derrota frente a España en la final del Mundial. Comentó que Inglaterra provocó un desgaste enorme (estalló la multitud: “El que no salta es un inglés”). Y advirtió que no será fácil volver a ganar todo y que llegarán “momentos difíciles”, con “mucha gente que quiere que a la selección le vaya mal”. Y que entonces será necesario “estar más unidos que nunca”. Porque “cuando nos juntamos y estamos unidos, somos más fuertes que cualquiera y superamos cualquier cosa”.

El partido, como todos sabíamos, era lo de menos. Su tiro de esquina perfecto para que Otamendi se despidiera también con un gol. La segunda asistencia para que Nico Paz, renovado y puro, avisara que él también puede hacer goles como Messi. Y su tanto final desde el punto para sellar el 3-0 contra Benín, rival de época, de una era que seguramente deberá cambiar no solo por su juego y amistosos tan livianos, porque ya no estará el mago ni su varita para salir del atolladero, para tapar agujeros, para sacar dinero incluso de las piedras. Es obvio que quedan grandes jugadores, personalidad de sobra y una conducción que ya demostró saber reconstruir. Pero será todo más normal. Messi, sabio de su parte, se va después de haber disputado el mejor de sus seis Mundiales. Lo que queda, que no será poco, le corresponde al soccer.

Anoche, además del cartel de Malvinas, la despedida de Messi añadió otro cartel que decía “Remate”. Se vio imponente desde el Fan Fest (llamado “Gracias Leo”) en el Campo de Deportes de la Universidad de Buenos Aires (UBA), a pocos metros del Monumental.

Lo colgaron estudiantes en la fachada de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, en Ciudad Universitaria. Casi simultáneo, el juez Martín Cormick ordenó al gobierno que cumpla de una vez por todas con la Ley de Financiamiento Universitario, sin más excusas por la supuesta falta de fondos en el presupuesto. En su fallo de cincuenta hojas, el juez recordó que el Poder Ejecutivo ya había modificado seis veces ese presupuesto supuestamente intocable y que el costo de la reasignación que ordenó “representa apenas el 0,23 por ciento del PBI”.

“Gracias eternas Leo”, dijo también ayer el vocero presidencial Adrián Ravier. Y destacó el “liderazgo” y la “humildad” de Messi. Un cronista le preguntó si acaso el presidente Javier Milei podría aprender algo de ese liderazgo de Leo. Ravier respondió que también Milei es líder global. Nada dijo sobre la humildad. Difícil hacerlo si Milei se describió a sí mismo como “el segundo líder más influyente del mundo” (después de Donald Trump, claro). Y “el político más popular del mundo”. También la UBA, desfinanciada por Milei, le dijo ayer “gracias” a Messi. Le otorgó el título “Honoris Causa”. Por su “excelencia, perseverancia, humildad” y representación “de nuestra cultura popular y de nuestra identidad nacional”, justificó el rector, Ricardo Gelpi. El vicerrector, Emiliano Yacobitti, añadió la palabra “coraje”.

Entre tantos, también recibieron esa distinción Charly García (anoche presente en el Monumental), el Indio Solari y Mirtha Legrand. El año pasado observé cuando la recibió Martín Caparrós. El escritor agradeció el título, pero lamentó el país que lleva décadas de retroceso social. Salud, educación, transporte y también fútbol. “Hace cincuenta años se disputaban partidos y las hinchadas se gritaban cosas. Ahora nadie se atreve a reunir dos hinchadas en una misma cancha”.

Caparrós lamentó especialmente al presidente. Al “señor que decidió que el odio y el rencor y el desprecio y el maltrato eran herramientas para obtener el apoyo de millones de personas”. Que celebran “sus supuestas sodomías de monos” y “se esfuerzan cuando él les dice que no odian suficiente”. “Nunca creí que mi país tuviera tanto odio, que esta violencia contra los más débiles se desbordara así”, añadió Caparrós.

Como sea, agradecemos a Messi, héroe individual y héroe colectivo, crack salvaje del fútbol que se va, elogiando virtudes que no practicamos. Y él, que ganó ocho Balones de Oro, casi medio siglo de títulos, un título “Honoris Causa”, jamás cargó factura a sus viejos detractores. Por eso, su agradecimiento de ayer lleva consigo un compromiso. Sabe que la memoria es traicionera. En Las gratitudes, ese libro hermoso que eleva el acto de agradecer, cuenta una anciana que inicia su despedida: “Me vienen a la memoria los momentos compartidos. Otros los he olvidado. E invento los que me perdí”.

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

¿Tenés una historia o una pregunta? Contactanos y sumate a Club Midland
Contacto