Mirra Andreeva, con 19 años y en la octava posición del ranking, se llevó la victoria de principio a fin. La jugadora rusa mostró una actitud implacable y dejó ver su mayor jerarquía en una final que sorprendió al mundo incluso antes de iniciar este Roland Garros. Andreeva se impuso 6-3 y 6-2 ante la polaca Maja Chwalinska (24 años y 114a. del escalafón) y, por primera vez, levantó un trofeo de Grand Slam. Con este triunfo, se convirtió en la campeona más joven de París desde Monica Seles, quien levantó el título en 1992. Maria Sharapova, en 2014, había sido la última rusa en alzar la copa en Bois de Boulogne.
Este Grand Slam marcó el primer torneo desde 1977 en el que no hubo excampeón en semifinales, tanto en la rama masculina como en la femenina. Andreeva (19 años) se erigió como la finalista más joven de un cuadro individual femenino de un grande desde Coco Gauff en el Abierto de Francia 2022. Nacida en Krasnoyarsk y radicada en Cannes, el inicio del encuentro fue parejo y disputado, hasta que la joven empezó a marcar diferencia frente a una rival con menos experiencia y con un torneo notable. Chwalinska, de 1,64 m, zurda y creativa en la pista, rompió con todos los moldes. Fue su debut en el cuadro principal de Roland Garros (había caído en la clasificación de 2021, 2023 y 2025).
Andreeva dominó la segunda manga desde el inicio, poniéndose 5-0; parecía sentenciado. Sin embargo, la polaca ofreció un último destello de resistencia. Conservó su servicio y logró un quiebre para acercarse a 5-2. ¿Podría dar la vuelta? En absoluto; Andreeva superó el susto, recuperó el pulso y volvió a exhibir la autoridad del inicio de ese set. Su saque dejó pocas dudas y selló la victoria: 6-3 6-2.
Así se consumó el triunfo
Hacía tiempo que se aguardaba el gran salto de Andreeva. Prodigio desde sus inicios, obtuvo su primera victoria en el circuito WTA con apenas 15 años, al derrotar a Leylah Fernández tras obtener una wildcard para el WTA 1000 de Madrid. Unos meses después, llegó a la tercera ronda de Roland Garros y avanzó a la segunda semana de Wimbledon, consolidando su estatus de promesa generacional.
El trofeo le fue entregado por Mary Pierce, símbolo de París y la última francesa en alzarse con la corona en 2000, frente a Conchita Martínez. Curiosamente, Martínez es la entrenadora de la nueva campeona. “No sé si debería agradecerte, Mary, porque aquí venciste a la final a mi mentora”, comentó Andreeva durante la premiación.
La palabra de Andreeva
Incluso en su reacción tras la final, al verse frente al mural con las ganadoras de Roland Garros, se le notó la emoción. “No… ¡en serio! ¡Mi nombre está en la pared!”, exclamó, y luego agradeció casi como si aquello fuera un favor recibido. Acarició su nombre con incredulidad y dio un pequeño salto de júbilo. Sin lugar a dudas, ese logro la coloca entre las grandes historias del tenis.