Newman avanza a la final tras admitir que antes se les escapaban esos partidos, afirman Gonzalo Gutiérrez Taboada y Lucas Marguery

31 octubre, 2026

Se equivocó en los senderos, cometió errores impropios, pero jamás perdió la serenidad. Tal vez esa haya sido la cualidad más notable de Newman: lejos de su mejor versión, avanzó por segunda vez consecutiva a una semifinal y, con un 25-20 frente a Alumni en la cancha de CASI, se afianza para disputar otro título del rugby de Buenos Aires. “Está buenísimo generar esta mentalidad ganadora”, evaluó Lucas Marguery, referente del Cardenal, que en la final de la próxima semana enfrentará al ganador de la otra semifinal del Top 14, CASI vs. Hindú.

El campeón dejó de ser la sombra de lo que fue en la fase regular, cuando dominó con contundencia y, en momentos, brilló. Pero conoce de sobra las desventuras de estas instancias; las sufrió en repetidas ocasiones, aunque en 2025 algo se desbloqueó. Al fin, se rompió la maldición. “Estos encuentros antes se nos escapaban. Hemos mostrado mejor rendimiento en otras semifinales, pero esto responde al trabajo que venimos haciendo y es fantástico que se dé. Ganar así genera una energía muy positiva”, subrayó Marguery, capitán en la conquista del año anterior.

Newman enfrentó varios obstáculos para rendirse: se topó con una defensa de Alumni que fue firme en el choque, su scrum no funcionó y fue ampliamente superado, y en la primera mitad perdió duelos aéreos. Además, el rival mostró un 100% de efectividad en sus penetraciones en los 22 metros ajenos y Bautista Canzani no erró en la primera mitad. “Estuvimos muy incómodos en el primer tiempo”, admitió Gonzalo Gutiérrez Taboada, el otro director de Newman en la cancha. “Pero mantuvimos la confianza porque el partido dura 80 minutos. Después de 40 minutos desalentadores, seguimos creyendo que teníamos fundamentos para apoyarnos. La experiencia nos regala esto de no caer en la desesperación, respetar el plan de juego y entender que hay aspectos del juego de los que podemos agarrarnos. Es experiencia. En otra época estos partidos se nos escapaban y hoy no”, analizó el 10, que estuvo algo errático al dirigir, pero sigue siendo decisivo con su patada.

Marguery coincidió en esa lectura. “Contábamos con el mérito de ir al descanso con apenas diez puntos de desventaja [10-20], una situación que ya habíamos vivido. Jugué­ronos en terreno más territorial y hubo un trabajo eficaz de conducción para aprovechar esas oportunidades. Fue un segundo tiempo de precisión y método, y el line es clave, sobre todo en estas fases”, evaluó el medio scrum.

Las imprecisiones fueron una constante en una noche que insinuó lluvia pero finalmente resistió. Aun así, la pelota estuvo mojada y se percibió una sujeción distinta. Hubo un sinfín de fallos impropios, mezclados con la tensión que implica disputar una semifinal. “La pelota está más complicada; no estamos acostumbrados a jugar de noche. Hubo más errores y hay incomodidad en el manejo”, señaló Gutiérrez Taboada, de 39 años. Por su parte, el otro componente de la pareja de medios, Marguery, conoce bien las condiciones: en la primera mitad del año se desempeñó con Pampas, que habitualmente juega de noche.

De todos modos, el tramo final del día dejó un recuerdo favorable para el Cardenal: en 2025 su victoria en una semifinal también fue nocturna y en un viernes. “Sí, es distinto jugar de noche. La primera mitad del año venía adaptada a esto, pero la realidad es que el juego se vuelve más lento, más impreciso y el contacto se endurece. Las formaciones fijas pesan mucho así”, comentó el medio-scrum, una de las ausencias más notorias en la plantilla de Argentina XV que viajó a Europa para medirse con Inglaterra A. En ese sentido, Alumni echó de menos a Santiago Pernas, uno de los mejores del rugby local en lo que respecta al juego aéreo.

Newman acumula 24 encuentros consecutivos sin derrota, con 23 victorias y un empate. Una cifra extraordinaria que todavía amenaza el récord de SIC, de 33 triunfos consecutivos entre 2001 y 2003. Esta racha puede resultar peligrosa por su posible efecto mental en estas fases decisivas, donde la continuidad se define en 80 minutos.

“Para esta semifinal, quizá en el inconsciente teníamos más presión. Pero forma parte del deporte y de lo que venimos construyendo: saber enfrentar esa presión. Sin duda, esto puede potenciarnos aún más. Hoy mostramos carácter, aunque no jugamos como durante toda la temporada. Ganar así contra un rival como Alumni aporta mucho a la cabeza”, afirmó el 9, que cumplió 99 partidos en el rugby de URBA. El 100 será otra final, en la que Newman buscará el bicampeonato, ante CASI o Hindú.

Compacto de la clasificación de Newman

Ocho derrotas seguidas en semifinales dejaron frustración, lamentos, reproches y decepciones, pero también una infinidad de aprendizajes que Newman está saboreando. Incluso un try de Fermín Perkins, difícil de discernir si fue válido, le dio ventaja. Con la llegada de la luz, está a 80 minutos de una posible nueva consagración.

Síntesis de Newman 25 vs. Alumni 20

Mateo Fernández

Periodista deportivo argentino. Cubro la actualidad del fútbol y del deporte con una mirada directa, basada en el análisis y el contexto. Me enfoco en contar lo que pasa dentro y fuera de la cancha con claridad, sin ruido y con respeto por el lector.

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