Qué tan grande fue el impacto de la prolongada inactividad de los Pumas en la caída ante Escocia es una incógnita que empezará a aclararse este sábado. Con apenas dos semanas de trabajo y un único choque a cuestas, los siete meses sin competir dejarán de ser una excusa cuando los argentinos midan fuerzas con Gales, a las 16:00 en el estadio San Juan del Bicentenario, por la segunda jornada del Nations Championship. Si desean conservar el estatus que lograron en los últimos dos años como equipo temible, la selección debe imponer condiciones frente a un rival inferior tanto en lo colectivo como en lo individual.
Los Pumas mostraron desconexión durante extensos pasajes en la dura caída de 47-38 frente a Escocia en Córdoba. Parte de la responsabilidad puede atribuirse a que no jugaban desde noviembre y solo habían trabajado una semana en conjunto, ante un rival que llegaba a Córdoba con mucho más rodaje. También influyeron las ausencias de varios titulares, aunque el recambio fuese de nivel similar. Esos factores perderán relevancia en esta ocasión. Lo que no pueden permitirse los dirigidos por Felipe Contepomi es ceder en la intensidad. En el rugby de hoy, cualquier desatención, cualquier momento de distracción o de falta de rigor físico, se paga con puntos en contra.
Gales es, de los seis adversarios que tiene la Argentina en este nuevo certamen, el más débil en los papeles. La victoria es necesaria para el local para conservar aspiraciones de lucha por puestos de privilegio, aunque este sea un objetivo secundario en el torneo. Lo primordial será plasmar en la cancha la forma que lo posiciona como amplio favorito.
La última vez que estas dos naciones se enfrentaron fue al inicio de la ventana de noviembre pasado. Los argentinos se retiraron del Principality Stadium, en Cardiff, con un triunfo récord (52-28) en el debut de Steve Tandy como entrenador de los Dragones Rojos. Pero quedarse con ese recuerdo puede ser engañoso, ya que desde su llegada el equipo británico ha ganado consistencia y se ha tornado competitivo. De hecho, el éxito sobre Italia en la última fecha del Seis Naciones cortó una serie de 23 derrotas a manos de selecciones del Tier 1, y viene de debutar en el certamen con una victoria contra Fiji por 39-24 en Cardiff. Se trata de un rival aguerrido y orgulloso, pero mucho menos sólido que Escocia.
La reaparición de dos jugadores importantes, Marcos Kremer (por peso propio) y Justo Piccardo (por la falta de recambio con experiencia en el puesto) contribuirán a fortalecer al seleccionado albiceleste. Además, Contepomi dispuso otros tres cambios, dos de ellos, en la primera línea: los ingresos de los jóvenes Boris Wenger y Tomás Rapetti en procura de mejorar en el scrum y la movilidad de los forwards. Cabe destacar que Guido Petti Pagadizábal alcanzará la marca de 100 caps en este encuentro y se convertirá en el sexto argentino en hacerlo, detrás de Julián Montoya, Agustín Creevy, Pablo Matera, Nicolás Sánchez y Matías Alemanno, su compañero en la segunda línea.
La Argentina se encontrará con forwards consagrados, como Jac Morgan, Aaron Wainwright y Adam Beard, y backs inexpertos, con excepción del medio-scrum Tomos Williams y el wing Josh Adams. El entrenador apostó por Sam Costelow como apertura (el mismo que le cedió la intercepción a Nicolás Sánchez en Marsella en el Mundial de 2023) en lugar del promisorio Dan Edwards, que no estuvo efectivo con el pie ante los fijianos.
“De Gales espero un equipo muy aguerrido”, aceptó Contepomi. “Históricamente se dan partidos combativos y espero a un equipo que viene de ganar dos partidos, que ha crecido mucho con Steve Tandy. Así que esperamos un equipo totalmente distinto a lo que fue en noviembre. Con más confianza, con mucha más cohesión. Es un equipo joven que entiende lo que quiere hacer y que ha mejorado mucho en los últimos partidos. Gales tiene excelentes jugadores, jóvenes muy buenos, y un muy buen grupo de entrenadores, que saben muy bien lo que quieren y están logrando instalar su pensamiento y su filosofía en el equipo. Son peligrosos y van a venir con confianza”.
La Argentina tiene forwards suficientemente potentes y experimentados como para imponer condiciones, llevar el control del partido y desequilibrar con sus backs. Debe corregir, primeramente, cuestiones estratégicas, como la organización defensiva y el juego aéreo, aspectos que le costaron muy caros en el Kempes.
Tres triunfos en los últimos cuatro partidos entre sí evidencian la supremacía albiceleste en los últimos años, pero el historial es dominado por los galeses, con 15 triunfos contra 9, más 2 empates. En el recuento están incluidos los tres partidos en los que la selección europea se presentó como Gales XV, como los dos de 1968, el primero de los cuales resultó en la primera victoria argentina contra una potencia (el otro terminó en una igualdad). Aquel equipo incluía a buena parte de los jugadores que integraron la generación dorada del rugby galés.
Hay un antecedente en San Juan, no agradable para los argentinos. En 2018, Gales actuó sin una porción significativa de sus habitualmente titulares. Así y todo, se impuso en el Bicentenario por 23-10. Una semana más tarde, una nueva derrota, en Santa Fe, propició la salida de Daniel Hourcade de la dirección técnica. Esta será la séptima vez que la Argentina se habrá presentado en este estadio, donde acumula tres éxitos y tres caídas.
Los protagonistas albicelestes no pusieron excusas tras el revés sufrido ante Escocia. Esta vez no hay espacio tampoco para concesiones. Los Pumas deben imponer la intensidad de sus forwards y la peligrosidad de sus backs para relanzar su temporada. Esto recién empieza.